Diario Sur

La vida portuaria de Málaga se esboza en francés

La vida portuaria de Málaga se esboza en francés
  • Luis Ruiz Padrón ilustra la relación de la ciudad con el mar en un libro de dibujos al natural que publica Artisans Voyageurs

De pequeñito se entretenía dibujando los barcos que veía en sus paseos con su abuelo por el puerto de Málaga. Ahora es él quien lleva a su hijo a recorrer el muelle. Conociendo su afición por retratar la vida 'in situ' con su rotulador, era de esperar que en los cuadernos de Luis Ruiz Padrón hubiera varias páginas con trazos ágiles de esa parte de la ciudad que mira al mar. Lo que quizás ni él podía sospechar es que eso despertara, en concreto, el interés de una editorial de Francia.

El sello Artisans Voyageurs Éditeurs acaba de publicar 'Málaga - Chorégraphie portuaire' ('Málaga, coreografía portuaria'), un libro donde el malagueño ilustra la relación de la ciudad con el mar a través de dibujos rápidos realizados al natural. Desde la actividad del puerto, hasta los puestos con el género expuesto en el mercado de Atarazanas, pasando por los Astilleros Nereo. Algunas librerías malagueñas ya han solicitado ejemplares, de los que se ha lanzado un serie limitada numerada, y el 10 de diciembre se presentará en Mapas y Compañía.

Ruiz Padrón contactó con el editor en una feria sobre literatura de viaje que se celebra en la ciudad francesa de Clermont-Ferrand. Allí le puso sobre la mesa un proyecto que le rondaba la cabeza: hacer un libro sobre la vida en un puerto, pero de forma genérica, sin situarlo en el mapa. A Artisans Voyageurs no solo le interesó la idea, sino que además le pidió que se centrara solo en Málaga. Por eso la ciudad está presente desde el mismo título del trabajo, donde cada imagen se acompaña de textos en francés. El dibujo, eso sí, «es un lenguaje universal y habla por sí mismo».

Jugaron a favor de esta apuesta las «peculiaridades» de la capital de la Costa del Sol. «A diferencia de otras zonas portuarias, aquí el puerto se hace muy presente en el centro de la ciudad. No hay barreras, los ciudadanos pueden rodearlo y contemplar qué está pasando», relata. Se pueda pasear alrededor de la dársena, mirar a través de una bocacalle y ver a lo lejos el mástil de un barco, y escuchar la sirena de un buque entre los pitidos del tráfico.

Y esa singularidad está en los dibujos de este arquitecto, colaborador de SUR y fundador local del movimiento Urban Sketchers (un colectivo de personas de diversas profesiones que se reúne en distintos puntos de la ciudad para dibujar a mano alzada). «Es lo que me ha interesado, que no es una cuestión autónoma sino que Málaga y su puerto son dos caras de la misma moneda entrelazadas. Y esa relación se ha reforzado en los últimos años», explica.

Sorpresa

En sus creaciones se cuela además un componente fundamental que no existe en la pintura convencional: la sorpresa. Luis Ruiz Padrón dibuja lo que ve tal y como está en el momento en que se sienta enfrente de la escena con su cuaderno. En uno de sus paseos por el puerto vio cómo una inmensa grúa levantaba un barco para repararlo mientras un grupo de ciclistas pasaba justo por debajo. «Era increíble ver a ese monstruo de metal sobre los pequeños ciclistas. Y pude plasmarlo», cuenta. Y en otra ocasión se topó con el buque de Salvamento Marítimo que acababa de llegar de auxiliar a un yate en apuros.

La procesión del Carmen o ese cobertizo de los Astilleros Nereo «donde parece que el tiempo se ha detenido» también ocupan páginas de este singular libro ilustrado. Incluso plasma a través de una serie de dibujos consecutivos el movimiento de los barcos sobre el mar. Precisamente ese ir y venir de buques es lo que da título al libro. «Porque hacen una especie de coreografía en el agua, tiene un efecto hipnótico», indica.

Son pinturas rápidas hechas al instante y con rotulador, sin capacidad de corrección. Puede que no sean perfectos, pero tampoco lo pretende. Eso sería artificial, todo lo contrario a lo que son sus dibujos.