Diario Sur

Texas Forever

Tim Riggins (Taylor Kitsch), el número 33 de los Panthers de Dillon en la serie ‘Friday Night Lights’.
Tim Riggins (Taylor Kitsch), el número 33 de los Panthers de Dillon en la serie ‘Friday Night Lights’. / SUR

Tim Riggins (Taylor Kitsch), el número 33 de los Panthers de Dillon en la serie ‘Friday Night Lights’ (NBC: 2006-2011) representa la esencia del cine de Richard Linklater. El cineasta del tiempo, del presente continuo. El intento de atrapar el momento, los instantes, lo que está ocurriendo, lo ejemplifica Tim Riggins cada vez que brinda con una cerveza con sus amigos o su hermano Billy (Dereck Phillips), y proclama: “Texas Forever”. Como lo representa Jesse (Ethan Hawke) y Céline (July Delpy) en la trilogía ‘Before’ (Amanecer, Atardecer y Anochecer), o Mason (Ellar Coltrane) en ‘Boyhood’, cuando dice aquello de que el momento es ahora mismo.

De la misma forma, Tim Riggins es el reverso de George Bailey (James Stewart). Si desde niño George Bailey desea salir de Bedford Falls pero nunca lo logrará, Tim Riggins anhela permanecer en Dillon, aunque los demás le alienten a lo contrario.

En ‘Friday Night Lights’, ningún otro personaje es tan consciente como Tim Riggins de lo que están viviendo. De que esos momentos míticos e irremplazables que experimentan se esfumarán. De que le gustaría ser así para siempre. Mientras transcurren los años y los compañeros de instituto del equipo de Fútbol Americano o su novia solo piensan en marcharse del pequeño Dillon y estudiar en la universidad, él piensa en el ahora mismo. En ser y estar. A diferencia de los demás y de la mayoría de personajes no busca fuera. Lo ha encontrado dentro. Otra cosa es llegar a materializar lo que conoce.

Cuando Riggins llega a la universidad apenas dura unos meses. Regresa a Texas en su camioneta, mientras suena “River Man” de Nick Drake. No lo hace como una derrota. En esa plasmación del tiempo que representa la serie se abordan temas universales que interesan al formar parte de la vida: madurar, equivocarse, caer, levantarse, aprender, renunciar… Y, de entre todos, Tim Riggins, es el que renuncia por amor, el que aprende de los errores, el que capta el momento, lo que fue, y lo que nunca será. De entre todos es el que se sacrifica por su hermano y acaba en la cárcel. El ídolo que no se comporta como un ídolo, que sabe que los ídolos se construyen con barro. Que la leyenda y la historia, como enseña el cine de John Ford, son cosas distintas. Tim Riggins lo experimenta en sus carnes. Su mirada perdida representa los golpes inesperados y los pagos por otros. El intento de ubicarse pese a las adversidades, brindando con una cerveza, respirando esa proclama que forma parte de él: “Texas Forever”.