Diario Sur

«Cervantes se asombraría de que en 400 años no hayamos cambiado nada»

Emilio Gutiérrez Caba.
Emilio Gutiérrez Caba. / Jesús Aparicio
  • Emilio Gutiérrez Caba, actor y director. El intérprete, que firma la adaptación de ‘El amante liberal’ que hoy llega a Málaga, lamenta que las autoridades no le hayan dado al escritor el homenaje que merecía

Si Cervantes levantara la cabeza, se asombraría al comprobar que la condición humana ha cambiado bien poco en cuatro siglos. Pero quizás se sorprendería menos al descubrir que los mayores tributos a sus obras se hacen hoy desde las bases. «Intuía que no iba a ser nunca reconocido por la clase política, que lo sería por los intelectuales y por el pueblo llano», indica Emilio Gutiérrez Caba. El actor y director siente que las autoridades han perdido la oportunidad de celebrar con todos los honores su IV centenario. Él le rinde su particular homenaje con ‘Escrito en las estrellas’, su adaptación teatral de ‘El amante liberal’, una de las ‘Novelas ejemplares’ menos conocida. La obra se lleva hoy a las tablas del Cervantes, con el malagueño Antonio Salazar en el reparto. Confiesa Gutiérrez Caba que tiene un cariño especial por ese escenario: «Mi bisabuelo lo inauguró en 1869, es muy emocionante». Una anécdota que formará parte de la memorias familiares que, «por fin», empieza ahora a escribir.

–Nunca antes se había llevado al teatro ‘El amante liberal’. ¿Por qué decide adaptar este texto en concreto de las ‘Novelas ejemplares’ ?

–El resto eran más conocidos y me pareció que, dado que es una historia que no está ubicada dentro del territorio español, sino en Italia, y que cuenta con personajes no españoles, me permitía mostrar que el Mediterráneo ha sido siempre el mar de los conflictos pero, al mismo tiempo, el de las grandes amistades.

–¿Se ha tomado muchas libertades?

–No, ninguna. Lo único que he hecho ha sido la introducción al texto, con una misteriosa dama que le pide a un cautivo que le cuente una historia. El cautivo es, naturalmente, Cervantes e improvisa ‘El amante liberal’. Esa licencia me ha permitido meter otras cosas que no están en la novela, como danzas y músicas. Y hay un monólogo que escribí al principio en el que Cervantes expone sus razones históricas de por qué sigue siendo un escritor maldito, incluso en el centenario. Las autoridades políticas y culturales del país no le han rendido el homenaje que, por ejemplo, las inglesas han hecho a Shakespeare. Es una cosa que yo creo que él intuía mucho antes de morir, que no iba a ser nunca reconocido por la clase política, que lo sería por los intelectuales y por el pueblo llano.

–Y usted,¿tampoco espera mucho de la clase política?

–De la política solo podemos esperar golpes. La política empieza a ser ya perversa y, o la cambiamos de manera radical o va a acabar con nosotros.

–¿Cervantes no ha tenido entonces el homenaje que merecía?

–Oficialmente no. La gente solo asocia Cervantes con ‘El Quijote’, pero es mucho más que eso, es el inventor de la novela moderna, el gran escritor de su época en prosa. Y eso las autoridades político-culturales del país deberían haberlo tenido en cuenta. Han hecho alguna exposición, pero tendrían que estar todas las calles del país engalanadas con él, porque ahí donde él estuvo sentó cátedra del buen escribir y del buen hacer. Este es un país que todo lo tira a la basura, incluso a sus escritores. Y desgraciadamente no tira lo que tendría que tirar.

–Los clásicos siempre tienen algo que decir hoy, ¿qué podemos extraer de este texto?

–Que el ser humano, por encima de cualquier cosa, necesita sobrevivir, vivir cada día. No hay planes de pensiones para el futuro, hay planes de pensiones para vivir hoy. Y eso está en ‘El amante liberal’, ese sobrevivir de los cautivos, incluso la cautividad de la propia persona a la que Cervantes cuenta la historia. De cualquier gran escritor se puede sacar una magnífica lección. Hay mucha gente que tiene muchos libros en su casa, pero hay que saber cuáles porque a veces los libros que se tienen son nocivos.

–¿Cervantes se escandalizaría de cómo vivimos hoy?

–No, diría que es justo el resultado de lo que ya se apuntaba en 1600. No se escandalizaría de ver las injusticias, la brutalidad, la violencia... Lo que le asombraría es que en 400 años no hayamos cambiado, que las clases altas se sigan haciendo de oro, que los gobiernos sigan cuestiones geopolíticas para imponer sus intereses económicos, que Europa esté destrozada... Pero no le escandalizaría, Don Miguel conocía bien la condición humana.

–En teatro está con ‘Retrato de un náufrago’ y en televisión con ‘Lo que escondían sus ojos’. ¿En esta profesión hay que multiplicarse?

–En realidad, ‘Retrato de un náufrago’ es lo único que tengo en activo, la serie se rodó el año pasado. He escalonado los tiempos para que fuera todo fácil. Seguiré con la obra y además empiezo a escribir ya, por fin, el libro de mi familia. Ya he conseguido editora. No lo hago por presunción familiar, sino porque ellos forman parte de la historia del país. La sociedad española es un poco ellos.

–Muchos a una cierta edad sueñan con la jubilación, pero usted...

–Si te gusta lo que estás haciendo, hay que hacerlo hasta que puedas. Si te obligan a retirarte, porque esta sociedad es muy perra, eso es otro cantar; pero querer retirarse uno porque sí es pura vagancia.

–De todos modos, ahora afrontará el trabajo de otra manera.

–No puedo hacer peripecias gimnásticas ni puedo salir tampoco desnudo, pero la palabra todavía me queda y eso en teatro es muy poderoso.

–En su trabajo se relaciona con jóvenes actores, ¿les ve preparados?

–Sí, los que no están preparados para asumir ese caudal de inteligencia interpretativa son los propios profesionales del cine, los directores y guionistas. También es cierto que no cobran las cantidades que deberían y no se les puede exigir que estén haciendo esa labor. Este es un país burocratizado, con tres millones de funcionarios, y estamos manteniendo eso y no la investigación, ni la educación, ni la cultura. Las generaciones próximas van a maldecir a muchos de los dirigentes de hoy.