Diario Sur

El Thyssen pone una de 'cowboys'

El Thyssen pone una de 'cowboys'
  • La pinacoteca ofrece un montaje estrenado en Madrid hace un año, al que añade préstamos del Prado y del Museo Naval, entre otras instituciones

  • El museo malagueño recibe la muestra 'La ilusión del Lejano Oeste' y suma al discurso sobre los indios americanos obras en torno a los bandoleros

La sala está pintada en dos colores: uno, más claro y arenoso, se inspira en la tierra de aquellos parajes; el otro, intenso y oscuro, en la sangre de búfalo. Lo recordaba ayer Miguel Ángel Blanco, el comisario del proyecto que plantea, según sus propias palabras, «un viaje del salvaje oeste al feroz sur». Porque en su escala malagueña, 'La ilusión del Salvaje Oeste' une a las piezas sobre los indios americanos propuestas en torno a los bandoleros andaluces.

'La ilusión del Lejano Oeste' se estrenó hace uno año en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, una versión más reducida pasó luego por el Espacio Carmen Thyssen de San Feliu del Guíxols (Gerona) y ahora recala en el Museo Carmen Thyssen con un guiño local. Porque sus promotores quieren «singularizar el proyecto para cada sede» y aquí esos lazos se estrechan con los bandidos apostados en la serranía.

Programada hasta el próximo 19 de marzo, la exposición tiene como principal nutriente los fondos de la colección de la baronesa, a los que se unen piezas prestadas por instituciones como el Museo del Prado, el Museo Naval, el Museo Nacional del Romanticismo y el Museo del Bandolero en Ronda.

Entre los préstamos destaca 'Vista del Castillo de Gaucín' (1849) de Gerardo Pérez de Villaamil, procedente del Prado, y 'Contrabandistas en la Serranía de Ronda' (1849) de Manuel Barón que llega desde el Museo del Romanticismo. Justo la procedencia diversa del discurso fue destacada ayer por parte de la directora artística del Museo Carmen Thyssen, Lourdes Moreno, quien glosó que el montaje malagueño ofrece cerca de 125 piezas entre pinturas, grabados y material etnográfico como una maza comanche y un «tocado de indio nativo americano».

En este catálogo, tanto Moreno como Blanco destacaron el conjunto de 40 grabados sobre los nativos a partir de 'Viajes en el interior de América del Norte' (1839-43) según Karl Bodmer. A esa selección unió el comisario las esculturas de bronce a cargo de Frederic Remington que acompañan a los lienzos.

Un viaje de ida y vuelta

«Se trata de un viaje de ida y vuelta. Esta exposición es el viaje hacia el conocimiento de un nuevo mundo (.) y el viaje de vuelta es la obra de Miguel Ángel Blanco», apostilló Lourdes Moreno en alusión al tramo final del montaje, que recoge las piezas creadas por el comisario de la exposición, como la instalación 'Los animales del alma' a partir de nueve cráneos pertenecientes a la colección del Museo Nacional de las Ciencias Naturales.

Antes que eso, en los primeros compases de la muestra, cabe destacar la pared que reúne tres visiones distintas sobre las Cascadas de San Antonio firmadas por George Catlin, Henry Lewis y Albert Bierstadt, la primera, procedente del Thyssen de Madrid y las dos últimas de la colección de Carmen Thyssen.

«Siempre me ha gustado la pintura americana (.) Somos los únicos que tenemos colección de pintura americana en Europa y para mí es un orgullo. Son grandes pintores con una luz impresionante», apostillaba ayer Carmen Thyssen, quien ha seguido en su propia colección el interés del barón Thyssen por los cuadros de esta temática. Estampas del Lejano Oeste que ahora acampan en el Thyssen de Málaga.