Diario Sur

Rando y Ciriza: un mismo lenguaje, distintas palabras

Carlos Ciriza y Jorge Rando, en una de las salas de exposiciones del Museo Jorge Rando. :: ñito salas
Carlos Ciriza y Jorge Rando, en una de las salas de exposiciones del Museo Jorge Rando. :: ñito salas
  • Forma y trazo, volumen y color, conviven hasta el 30 de abril en una exposición con más de un centenar de piezas en el Museo Jorge Rando

  • El artista malagueño y el escultor pamplonés ponen en diálogo sus obras con el sentir expresionista como punto de partida

A veces las semejanzas no se muestran a un primer vistazo. A veces, como dice Carlos Ciriza, no basta con mirar, «hay que intentar ver». Y entonces sí, con una observación reposada, lo que parecían dos mundos totalmente diferentes, el de un escultor de Pamplona y el de un pintor de Málaga, se revelan complementarios. Jorge Rando y Carlos Ciriza hablan el mismo lenguaje pero con distintas palabras en una exposición que pone en diálogo sus obras en el Museo Jorge Rando.

El trazo neoexpresionista de la pintura de Rando (Málaga, 1941) se une al expresionismo escultórico de Ciriza (Pamplona, 1964) en cada una de las cuatro salas del museo, con más de un centenar de obras en total. No comparten temática ni forma, pero más allá del continente y el contenido, coinciden en la búsqueda de los valores humanistas y espirituales a través del arte. «Tenemos en común el alma», puntualiza Rando.

Forma y trazo, volumen y color, convivirán aquí hasta el 30 de abril con una naturalidad que sorprende. En unas ocasiones por la similitud entre ambas, en otras por el contraste. En la sala 4, por ejemplo, Rando introduce al espectador en el drama de África -'Ciclo Áfrika'- a través de una pintura descarnada, en muchos casos oscura, con rostros y cuerpos que se contorsionan de dolor, hambre y pena. Al lado, Ciriza coloca grandes bloques verticales de hierro y acero. La dureza del tema que aborda Rando se enfrenta aquí a la contundencia formal y a la dureza del material que emplea Ciriza. Nombre destacado de la escultura monumental, con obras en 22 países, el artista acerca a Málaga por primera vez sus creaciones, algunas de gran formato y concebidas para el exterior.

La creación de Ciriza tiende a los equilibrios imposibles, con moles de hierro al borde del precipicio, con piezas que podrían encajar en el hueco pero sin terminar de hacerlo. Consigue una tensión controlada y estudiada, es un trabajo de ingeniería. Y esa tensión, esa sensación de querer encajar sin poder, está también detrás de los óleos y dibujos que Jorge Rando coloca en la sala 3 dedicada a su 'Ciclo Prostitución'. Reivindica la dignidad femenina con grandes retratos de mujeres 'de la calle' colocados a baja altura, al nivel de los ojos del visitante, y sobre un fondo fucsia. Como si se entrara en un burdel donde las mujeres se exhiben a las miradas ajenas.

El color es el protagonista de las salas 1 y 2, de donde cuelgan algunas de las obras más recientes de Rando. La última solo tiene un mes: una pequeña acuarela en la que se superponen coloridas pinceladas (una línea del neoexpresionismo abstracto en el que ahora trabaja) envuelta en un inmenso marco dorado.

En este espacio, Rando expone lo que llama 'Horizontes verticales', obras en las que el color «nace de las entrañas de la tierra», una manera de «unir la tierra y el universo» como un modo de «volver al humanismo, a la espiritualidad». «La pintura tiene que ser libre y pura, no se puede comercializar como los donuts, como un producto más», defiende. El color se proyecta desde abajo hacia arriba, como el hierro y el acero del conjunto escultórico de Ciriza 'Comunicación-diferentes perspectivas en el tiempo' instalado en ese lugar.

Dice Ciriza que él no entiende la obra sin el espacio. Son, como explicó la directora del museo Vanesa Diez, «construcciones geométricas, con tendencia a quebrantar la inmovilidad con huecos y curvas que hacen partícipe a elementos naturales como el aire y la luz». Y también en esa importancia de lo natural, del entorno, coincide con Rando y sus coloridos 'Paisajes en el espacio'.

Rando y Ciriza se intercambiaron elogios en la presentación de la muestra. Conocieron la obra del otro antes que a la persona, pero el hecho de compartir una misma filosofía hizo que se entendieran desde el primer encuentro. «¡Y muy bien!», exclaman. Vuelven a estar de acuerdo.