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El arte de David Bowie sale a subasta en Londres

Exposición de la colección de Bowie en la sede londinense de Sotheby's. :: Hannah McKay / Reuters
Exposición de la colección de Bowie en la sede londinense de Sotheby's. :: Hannah McKay / Reuters
  • La colección del músico, que Sotheby's pone a venta, remite a las tendencias de los años noventa

La colección de arte que creó David Bowie ha sido subastada ayer y hoy en los salones de Sotheby's en Londres, Nueva York, Hong Kong y otros lugares del mundo, conectados para pujar por obras que fueron en su día elegidas por una de las estrellas del pop más universales. La mayor creación artística de David Robert Jones fue Bowie, ese personaje camaleónico que transmutaba gracias a Ziggy Stardust en romántico melodioso, que se convertía en rockero elemental con Tin Machine y reeditaba al mismo tiempo su música del tiempo en el que frecuentó la experimentación berlinesa. Y era también un pintor. Autor de retratos notables.

Uno de los más dotados músicos del mundo del pop y el rock, John Cale, calificaba a Bowie como «un original». Su personaje escénico era imprevisible. Aunque su música nunca exploró los extremos de armonía y disonancia de un Cale, formado en la viola clásica, fundador junto a Lou Reed de The Velvet Underground. Pero Bowie colaboró con Brian Eno buscando lindes de la partitura.

En Sotheby's había estos días un público numeroso, apuesto y muy rico, analizando las cuatrocientas obras de la colección. Era el público adecuado, porque el personaje conocido como David Bowie fue el primero en el mundo del pop que emitió acciones en el mercado de capitales sobre el valor futuro de su música. Y la obra que le incitaba a comprar refleja esa misma hibridación personal.

Hay 'clásicos', Moore, Epstein, Paolozzi. Hay un Tintoretto que parece un incoherente capricho mañanero. Y hay mucha 'sensación' británica, Hirst o Auerbach. O americana, Basquiat. Hay escuela de Glasgow, Howson y mobiliario de Memphis. Una pequeña muestra del arte en boga en el momento en el que se compró, a principios de los años noventa.

Los entusiastas dicen que hay en la colección una intención narrativa de la evolución de las artes plásticas en el final del siglo XX. Pero lo que hay en lo ahora subastado es provincianismo anglosajón. Sudáfrica se asoma, pero nada del arte australiano que mezcla canon europeo y aborigen, nada de Asia o África. Es una colección de lo atrevido predecible, el establishment de un arte ya sin vanguardias.

Los mitos de Dylan

Pero Bowie no es el único. Los mitos de la música y el arte vuelven a encontrarse en Londres. El cantautor estadounidense Bob Dylan, recientemente laureado con el Nobel de Literatura, expone a partir de mañana unos 200 cuadros que expresan su visión de EE UU, de sus paisajes y su cultura. Los cuadros, pintados en los dos últimos años, serán visibles hasta el 11 de diciembre en la galería Halcyon.

Los óleos, acrílicos o acuarelas que conforman la exhibición revelan una faceta menos conocida de Robert Allen Zimmerman, de 75 años, más conocido como Bob Dylan, flamante Premio Nobel. «Es un gran honor para nosotros acoger esta exposición en el momento en el que recibe este homenaje», declaró el director de la galería, Paul Green.

Dylan se inició en las artes visuales a comienzos de los años 1960. Creador de la cubierta del álbum 'Music from Big Pink' (1968) del grupo canadiense The Band, ha presentado más recientemente sus trabajos en Nueva York y Milán.

«La pasión de Dylan por el arte se remonta a cuando se instaló en Nueva York. Su novia Suze Rotolo lo llevó un poco por todos los museos», explicó Paul Green. Desde entonces, el artista estadounidense no ha dejado de pintar, aprovechando sus innumerables giras para plasmar esa Norteamérica que tanto ha descrito en sus canciones.

Con el nombre 'The Beaten Path', la muestra retrata las andares del cantante por los cuatro rincones de Estados Unidos, desde sus megalópolis a sus inmensas llanuras desérticas. «El punto común de estas obra son los paisajes estadounidenses y la manera en que los siento cruzando el país», explicó el artista en un texto introductorio de la exposición, precisando, fiel a su reputación, que lo hizo «al margen de los caminos marcados».

Una de las principales obras de la exhibición muestra una «autopista sin fin» que podría constituir una alegoría de su vida de artista: en la carretera, siempre, entre dos ciudades, entre dos hoteles.

«Es la mayor pintura que Dylan haya hecho jamás», destacó Paul Green. «Es una carretera sin fin, como él, continuamente de gira».