Diario Sur

Alberca: el vanguardista sin escuela

El pintor malagueño Gabriel Alberca.
El pintor malagueño Gabriel Alberca. / Sur
  • La Fundación Museo de Málaga estrena esta tarde un documental que recupera la trayectoria del pintor malagueño

Empezó a pintar «en serio» siendo ya un adolescente, con 16 o 17 años. «Antes había trabajado en una oficina porque tenía que ayudar a su familia». Lo recuerda su viuda, Vibeke Bjerregaard, en los primeros minutos del documental que repasa la vida y la obra de Gabriel Alberca (1934-2011). La pieza, dirigida por Javier Ramírez, corre a cargo del Centro de Tecnología de la Imagen (CTI) de la Universidad de Málaga y sirve además para inaugurar la serie de monografías audiovisuales que la Fundación Aduana Museo de Málaga prepara sobre los autores de la llamada Generación del 50 en la que cabe inscribir a creadores como Enrique Brinkmann, Francisco Peinado, Stefan o Eugenio Chicano.

El documental se proyecta esta tarde (19.30 horas) en la Sociedad Económica de Amigos del País, justo el lugar donde, allá por 1955, Alberca expuso por primera vez su trabajo. Luego llegarían su participación en la IX Bienal de Sao Paulo (Brasil) de 1967; las exposiciones en Copenhague, Zúrich, Nueva York, París... Hasta llegar a las colecciones de entidades como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la Colección Dorothy Godfrey, la Colección Frank H. Ellis y el Museo del Santo Espíritu de Brasil.

«Alberca representa la vanguardia de la Generación del 50. Tenía una obra personalísima y, como otros compañeros de su generación, no tiene escuela. Entonces las Escuelas de Bellas Artes estaban anquilosadas y pese a todo él, como otros de sus compañeros, lograron hacer del arte su profesión», ofrece Ramírez sobre el documental que se proyecta esta tarde.

Tras el pase está previsto un coloquio entre la viuda de Gabriel Alberca, Vibeke Bjerregaard; el académico de San Telmo, Francisco Carrillo Montesinos, así como el artista y presidente de la Fundación Aduana Museo de Málaga, Eugenio Chicano.

Buena excusa para recordar, y reivindicar, a Gabriel Alberca.