Diario Sur

Antonio Orejudo: «Trato de no repetirme, porque me canso de mí mismo»

Orejudo, ayer, antes de su charla en ‘Un café cargado de lecturas’.
Orejudo, ayer, antes de su charla en ‘Un café cargado de lecturas’. / PAULA HÉRVELE
  • El autor de 'Ventajas de viajar en tren' y 'Un momento de descanso' se encuentra con los lectores en el ciclo del Centro del 27 y el Aula de Cultura de SUR

El frío de ayer invitaba a una taza y un libro bien caliente. Por ello, el Café de Bolsa optó por su versión invernal en el interior del establecimiento para recibir a Antonio Orejudo y a los lectores en el encuentro que organizan el Centro de la Generación del 27 y el Aula de Cultura de SUR. El escritor madrileño afincado en Málaga no solo estuvo muy arropado por sus seguidores, sino que les devolvió el gesto con una conversación en la que descubrió sus armas y sus temores literarios. Precisamente, uno de los presentes le preguntó por lo diferente que eran sus novelas unas de otras y el autor le explicó con algo de autoironía que trata que no repetirse y hacer libros «diferentes, porque me canso de mí mismo».

Orejudo abundó un poco más en esta idea ya que suele publicar un título cada lustro, por lo que «me aburro» de leer un día tras otro lo mismo. «Por muy brillante que pueda ser, me acabo detestando», explicó el escritor que, no obstante, también acotó las diferencias entre sus libros. «Aunque formalmente puedan parecer muy diferentes, sí que tienen un común denominador ya que casi todas mis novelas hablan del desengaño y de cierta amargura», sostuvo el autor de ‘Fabulosas narraciones por historias’ y ‘Reconstrucción’.

Durante su intervención en el ciclo ‘Un café cargado de lecturas’, que cuenta con la colaboración de la Fundación La Caixa, Antonio Orejudo adelantó que otra de las constantes de sus obras, el humor, también vade retro en su próxima novela, que se publicará en la primavera de 2017. «Después de tanto tiempo defendiéndolo, he de reconocer que en los últimos tiempos estoy un poco harto del humor y lo que publicaré dentro de unos meses será menos humorístico», avanzó el narrador, que también deja más libertad a su propia biografía en la novela ya que, a su juicio, la ficción pura «ha perdido el favor del público». «De ahí que los escritores tratemos de enriquecerla con nuestra pastilla de Avecrem, ya que se encuentra muy diluida», apostilló.

Ese hartazgo de la ficción también está detrás del fenómeno de la pérdida de influencia de la «institución literaria». «A la hora de la siesta hay menos gente que antes que abre un libro de Kafka, porque ahora lo que se abre es el móvil», se lamentó el escritor que añadió que «hemos sido derrotados por la pantallita».

Antonio Orejudo no se quedó en la mirada hacía fuera, sino que también hizo una crítica corporativa. «Los escritores también tenemos algo de culpa en esta deserción de los lectores ya que no hemos sabido resultar interesantes», explicó el escritor que asegura que la ficción ha perdido «sinceridad» y que muchas novelas se «maquillan demasiado».

En ese proceso, las editoriales también han afrontado una evolución que ha alterado las reglas del juego. «En los últimos años, el lector se ha convertido en un cliente y el cliente siempre lleva la razón», señaló Antonio Orejudo, que auguró que los escritores que «no podamos o sepamos adaptarnos a ese nuevo mercado vamos a sufrir como perros». Aunque, en su caso, si sigue escribiendo y hablando con esta lucidez, puede ser que le falten clientes, pero nunca lectores.

Temas