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El Papa busca en Suecia la unidad con los protestantes

El Papa recibió a Jackelen el pasado junio en el Vaticano. :: afp
El Papa recibió a Jackelen el pasado junio en el Vaticano. :: afp
  • Francisco tiende puentes con la Iglesia luterana, que oficia bodas homosexuales y donde la mitad de sus pastores son mujeres

Jorge Mario Bergoglio no desmerece el significado de uno de sus varios títulos: Pontífice. El Papa argentino va a seguir tendiendo puentes mañana y el martes durante su visita a Suecia, donde participará en los actos de la Federación Luterana Mundial (FLM) para conmemorar el 500 aniversario de la Reforma protestante. Además de este encuentro que estrecha las posiciones entre las dos Iglesias, Francisco prosigue con su estancia en el país escandinavo con sus viajes a los márgenes de Europa, que le han llevado ya a conocer Albania, Sarajevo, Armenia, Georgia y Azerbaiyán. Se trata de una comunidad minoritaria y muy diversa que lleva a sus espaldas una historia de persecución: Suecia nació como Estado moderno con un fuerte componente anticatólico que perduró hasta 1977, cuando fueron abrogadas las últimas leyes contrarias a los conventos y monasterios dependientes de la Iglesia de Roma.

Que un Papa se reúna con protestantes para recordar la figura de Lutero puede parecer algo habitual, pues ya lo hicieron antes Benedicto XVI y San Juan Pablo II, pero aun así, sigue habiendo quien tuerce el gesto cuando oye hablar del célebre monje agustino que quiso reformar la comunidad eclesiástica pero acabó provocando un sangriento cisma. Resulta muy ilustrativo lo que piensa al respecto el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio.

«Los católicos no tenemos ningún motivo para celebrar el 31 de octubre de 1.517, la fecha que se considera como el inicio de la Reforma que condujo a la ruptura de la cristiandad occidental», dice Müller en el libro 'Informe sobre la esperanza', en el que critica la «protestantización de la Iglesia católica desde un pensamiento secular sin referencia a la trascendencia», pues no sirve para reconciliarse con los protestantes ni tampoco permite «un encuentro con el Misterio de Cristo».

Pese a la opinión del influyente purpurado germano y de algunos otros miembros de la jerarquía eclesiástica, Francisco está convencido de que el diálogo ecuménico tiene que seguir adelante para intentar llegar a un futuro de comunión entre ambas Iglesias, como deseaba el Concilio Vaticano II. Las diferencias, no obstante, no son pocas. Prevalecen en tres áreas: el ministerio, la concepción de Iglesia y la eucaristía. Entre los aspectos más llamativos de separación destacan algunos principios básicos del luteranismo, como no rendir culto a los santos, considerar sólo sacramentos el bautismo y la eucaristía y la ordenación sacerdotal femenina.

En la Iglesia luterana sueca, de hecho, un 45% de los 4.473 pastores son mujeres, mientras que se permite oficiar bodas entre homosexuales desde 2009. La división más grande, sin embargo, está en la celebración eucarística. «Hay asuntos teológicos que requieren mayor diálogo porque seguimos viéndolos de forma diferente. No debemos olvidar que el hecho de que no podamos compartir la mesa de la Eucaristía es donde más duele la herida de nuestra ruptura», explica Martin Junge, secretario de la FLM.

Refugiados católicos

Más allá de estos puntos de fricción, católicos y luteranos destacan el hecho de que este centenario sea el primero que se celebra en una época de diálogo entre ambas Iglesias. «Es un momento simbólico, un gesto profético en medio de las dificultades y los conflictos que hemos vivido desde el tiempo de la Reforma. Tenemos que dejar atrás estas diferencias y mirar a las cosas que tenemos en común para intentar lanzar un mensaje conjunto a la gente de que los cristianos tenemos más cosas en común de las que nos dividen», cuenta Anders Arborelius, obispo de Estocolmo, uno de los sólo dos prelados católicos con que cuenta el país escandinavo. Asegura Arborelius, que se convirtió de joven desde el luteranismo, que muchos no católicos miran hoy con interés a la Iglesia de Roma por su espiritualidad y doctrina social.

«En Suecia hay una tradición anticatólica, pero la situación ha cambiado. La gente está hoy más interesada, en parte también por el Papa». Junge confirma que el 'efecto Bergoglio' ha llegado también a tierras escandinavas. «No hay duda de que Francisco ejerce un fuerte liderazgo espiritual hoy en el mundo. No hay más que pensar en cómo alza la voz en defensa de los refugiados e inmigrantes», asegura el secretario de la FLM, quien aplaude además su defensa de la naturaleza, plasmada en la encíclica 'Laudato si', así como su capacidad para hacerse entender por cualquiera, «sin importar su fe o identidad».

Aparte del significado ecuménico que tendrán los actos que se celebrarán en Malmoe y Lund con los luteranos, el viaje del Pontífice en Suecia incluirá un momento con los fieles locales: la misa que presidirá el martes en el estadio Swedbank de Malmoe, donde habrá un gran número de extranjeros. La pequeña Iglesia católica sueca ha crecido enormemente estos últimos años debido a la llegada de inmigrantes y refugiados provenientes de países en guerra como Siria o Eritrea. Han sido tantos los acogidos que el obispo de Estocolmo no es capaz de dar una cifra de cuántos fieles a Roma tiene hoy el país.