Diario Sur

Torremolinos saca el arte a la calle

Rafael Jiménez, junto a sus dos obras en plastilina.
Rafael Jiménez, junto a sus dos obras en plastilina. / A. G.
  • Los becados por la primera residencia cultural del municipio acaban sus obras

  • Los autores han cedido su trabajo a los fondos del Ayuntamiento, que a cambio ha cubierto los gastos de manutención y hospedaje durante un mes

Torremolinos engrosa hoy su patrimonio cultural con las obras de los once creadores becados por el Ayuntamiento en un ambicioso proyecto de residencia artística. La sinergia entre disciplinas, desde el cine hasta la escultura, y la revisión de los clichés que la Costa del Sol ha arrastrado durante décadas marcan la producción de esta primera generación de autores. Los artistas han residido durante un mes en el Albergue de la Música, donde han trabajado en proyectos audiovisuales, pictóricos o fotográficos que serán cedidos a los fondos municipales. A cambio, el Consistorio ha cubierto los gastos de hospedaje y manutención y ha asignado 1.500 euros a cada autor.

La eclosión turística de los años sesenta y setenta ha constituido una de las principales fuentes de inspiración para los creadores, que han aportado su visión, en ocasiones mordaz, de la estética y los códigos de conducta de la época. Es el caso de la mallorquina María José Ribas, que ha tomado como referente las películas del landismo, en concreto ‘Manolo, la nuit’, para dar una vuelta de tuerca a los roles de género impuestos por el cine del destape. «No sabía que Torremolinos había sido un plató tan importante», reconoce. Ribas ha revisado las escenas de la cinta dirigida por Mariano Ozores para «poner en evidencia lo absurdo del humor machista» mediante el rodaje de varios vídeos en los que los papeles femeninos son interpretados por hombres y para cuyo casting ha utilizado la famosa red social Tinder.

El leonés Jonathan Notario ha grabado un cortometraje titulado ‘El hotel del fin del mundo’, una mezcla de ficción y realidad inspirada en las películas de serie B. Los actores son vecinos y turistas a cuyas escenas se han añadido imágenes generadas por ordenador que recrean una nave especial que invade el municipio camuflándose como hotel, todo un experimento que pretende servir como metáfora irónica «del final de una época dorada». También Rafael Jiménez, procedente de Córdoba, se ha servido de elementos de la memoria colectiva de Torremolinos, en este caso el arcángel San Miguel, patrón del municipio, para crear dos cuadros de gran formato realizados con plastilina con el objetivo de que uno de ellos sea modificado por la participación ciudadana.

El fuengiroleño Antonio Montesinos quería incidir en «el desarrollismo como influencia en la identidad de la ciudad», para lo que ha realizado varias piezas escultóricas de pequeño tamaño, «a modo de estantería donde guardar souvenirs», que recrean detalles de edificios emblemáticos de Torremolinos como el Hotel Pez Espada, el bazar Aladino, La Nogalera o la discoteca Barbarela. En el caso de Alba Moreno y Eva Grau, ambas quedaron fascinadas por el vivero abandonado junto a la avenida Benyamina: «Se ha convertido en una jungla maravillosa donde los chicos van a enrollarse». Las autoras malagueñas han creado una instalación que será escenario de un eclipse.

Dirección

Los becados, dirigidos por el artista Fernando Bayona, también coordinador de los Encuentros de Arte de Genalguacil, coinciden en que el ambiente «ha sido excelente», aunque la estancia «se ha hecho corta». Pendiente de cada detalle, Bayona da fe: «Es un entorno impresionante y la convivencia ha sido magnífica, nutriéndose unos de otros».

La pieza pictórica de gran tamaño de Ana Barriga, inspirada en los objetos del rastro de Torremolinos; el collage de Martín Silva basado en la destrucción de la imagen; la pintura mural de inspiración daliniana de José Medina Galeote; la cartografía humana de la ciudad firmada por Guillermo Martín Bermejo mediante los retratos del resto de artistas, de vecinos e incluso del alcalde, o la instalación escultórica-sonora de Eduard Comelles en homenaje a la cerámica mediterránea son otros de los atractivos de este proyecto común, que incluye la recreación del primer bar gay de España por parte de Yann Leto.