Diario Sur

Viñetas pertenecientes a 'El paraíso perdido', de Pablo Auladell. :: sur
Viñetas pertenecientes a 'El paraíso perdido', de Pablo Auladell. :: sur

Pablo Audel gana el Nacional de Cómic

  • El jurado premia la obra 'El paraiso perdido' con 20.000 euros una lírica adaptación de Milton

Cada año por estas fechas los aficionados al cómic más acérrimos esperan con ahínco el fallo del jurado del Premio Nacional en su categoría, un apreciado galardón que supuso, en el momento de su lanzamiento, un empujón al medio de cara al gran público y la prensa no especializada, arropado por la tendencia en auge de la novela gráfica. Max inauguró el trofeo y el pasado año recayó en Javier Olivares y Santiago García. Este año el premio se lo ha llevado, contra algunos pronósticos, Pablo Auladell (Alicante, 1972).

'El paraíso perdido' (Sexto Piso, 2015), recreación personal del clásico homónimo del poeta inglés del XVII John Milton, ha recibido el laurel por encima de algunos títulos que sonaban en las quinielas de los teóricos, entre ellos 'La casa', de Daniel Torres, 'El mundo a tus pies' de Nadar o 'Necrópolis' de Marcos Prior.

Auladell goza de un estilo inconfundible, más cercano a la ilustración que al tebeo. Poseedor de un trazo pictórico expresivo y envolvente, poético a rabiar, gracias a 'El paraíso perdido' se ha embolsado 20.000 euros concedidos por el Ministerio de Cultura. El Premio Nacional de Cómic permitirá dar a conocer la obra a un mayor público.

«El cómic es ese enfermo imaginario que siempre está al borde de la desaparición, aunque al final siempre ocurre algo para que siga su camino», manifestó ayer un autor premiado. Su lirismo gráfico cuenta en su haber con el Premio de Cómic Injuve 2000, el del Ministerio de cultura a las Mejores Ilustraciones de Libros Infantiles y Juveniles en 2005 por 'Peiter, Peter y Peer y otros cuentos de Andersen' - concedido también por el Ministerio de Cultura-, y el Premio al Autor Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona de 2006 por 'La Torre Blanca'. Entre sus obras destacan 'La feria abandonada' (2013), 'La leyenda del santo bebedor' (2014) y 'La puerta de los pájaros' (2015).

El teórico Gerardo Vilches, miembro del juradopresidido por el director general de Política e Industrias Culturales y del Libro, José Pascual Marco, valoró la obra galardonadar por su « trabajo artístico, impresionante, y su capacidad para tomar la obra de Milton y actualizarla desde su propia voz, conservando toda la fuerza de sus arquetipos».

Talento

Después de cuatro años de trabajo, en 'El paraíso perdido', Pablo Auladell interpreta los 10.565 versos épicos con los que Milton relató la lucha del diablo y el pecado original. El ilustrador exhibe su talento para captar la sutileza evanescente de los cielos y la oscuridad del infierno, los borrosos paisajes y la caótica negrura salida de la poderosa imaginación de Milton.

Su mayor dificultad fue «dotar de movimiento a este texto y encontrar secuencias dinámicas que ofrecieran al lector un camino por el que no perder la narración». Auladell empezó a trabajar en este medio hace más de dos décadas y cree que, aunque aún hay trabajo que hacer, se ha conseguido «más visibilidad».

Al principio de su carrera el panorama editorial era «un desierto en el que era imposible que un autor novel publicara y en el que solo se compraban derechos extranjeros». Poco a poco, las editoriales independientes empezaron a encontrar «a esos lectores que se intuía que estaban ahí, pero por quienes aún no se atrevían a apostar». Los 20.000 euros permitirán al ilustrador tener «cierta tranquilidad para poder realizar buenos cómics en el futuro».

Auladell es docente del Master Ars in Fabula y de la AIF Summer School en Macerata (Italia); ha ilustrado más de treinta álbumes, novelas y cómics y su obra ha sido expuesta en galerías y ferias de Madrid, Barcelona, Roma, Bolonia y Ginebra. Sus primeros 'fanzines' son de 1996, realizados con el colectivo "La Taberna del Ñú Azul", y el primer álbum de cómic que publicó en solitario fue 'El camino del titiritero', por el que fue candidato por primera vez al premio al Autor Revelación en el Salón de Barcelona de 2002.