Diario Sur

Juan Picasso, protagonista de la exposición de la Casa Natal. :: sur
Juan Picasso, protagonista de la exposición de la Casa Natal. :: sur

Vidas y obras a la sombra del genio

  • Un abuelo calavera que marchó a Cuba, un tío filántropo y un primo segundo con vocación artística surgen entre los familiares del pintor

  • La exposición sobre el general Picasso brinda la tentación de asomarme al árbol genealógico del artista

La Casa Natal de Picasso acuna desde hace unos días la primera exposición dedicada a la vida y la obra de Juan Picasso, tío abuelo de Pablo Ruiz Picasso, militar de alta graduación y figura prominente en la España de las primeras décadas del siglo pasado. No en vano, firmó el llamado 'Expediente Picasso' que dio cuenta de las negligencias de los mandos españoles en la Guerra de Marruecos y que empezó a mover el trono de Alfonso XIII, formó parte del Consejo Supremo de Guerra y Marina y fue representante de España en la Sociedad de Naciones.

La de Juan Picasso es una de las muchas biografías -eso sí, quizá la más notable- que han quedado a la sombra de la imponente figura de Pablo Ruiz Picasso. La exposición en torno a su vida y a su faceta como dibujante pone en bandera la tentación de asomarse al árbol genealógico del artista en busca de otras vidas reseñables. Las siguientes líneas ofrecen algunas de ellas.

Francisco Picasso Guardeño (1825-¿1883?) Abuelo materno

El aduanero que se marchó a Cuba, fue prófugo y creó una nueva familia

«Se convirtió para su nieto en un personaje de leyenda», escribe Rafael Inglada en 'Diccionario Málaga-Picasso Picasso-Málaga' (Arguval, 2005). Comerciante de profesión, estudió en Inglaterra, se casó con Inés López Robles y con ella tuvo seis hijas. Pero en 1866 las abandonó a todas y puso rumbo a Cuba. Allí fue funcionario de Puertos y cuatro años después fue perseguido por la Justicia en relación a un robo de papel del Estado «en el que participó junto a otros oficiales de la aduana» de Cárdenas.

En 1880, desde Cienfuegos, dio su consentimiento para que su hija María -a la postre, la madre de Pablo Ruiz Picasso- se casara con José Ruiz Blasco. Inglada recuerda en su libro que tomó la decisión «cuando ya había formado una nueva familia en las Antillas». Y sigue el biógrafo de Picasso y comisario de la exposición sobre Juan Picasso: «Falleció solo de fiebre amarilla en el Hospital de la Caridad de Cienfuegos. Muchos años después, sus herederos en Málaga supieron de su muerte, recibiendo los baúles con sus escasas pertenencias».

Diego Ruiz de Almoguera (1799-1876) Abuelo paterno

Un pequeño comerciante que inculcó a sus hijos el amor por la cultura

Nacido en Córdoba, recaló en Málaga junto a sus padres y en la ciudad abrió un comercio de marroquinería, «fue también contrabajo en la orquesta del Teatro Municipal -heredando la inclinación musical de su padre-, contertulio en el Liceo, hombre conversador y animoso, aficionado a la caza y con inclinaciones hacia la pintura», esboza la documentación atesorada en la Fundación Picasso-Museo Casa Natal.

Diego Ruiz de Almoguera tuvo once hijos, entre ellos José, padre de Pablo Ruiz Picasso. A dos de sus vástagos -el mencionado José y Pablo- los matriculó en las clases gratuitas de pintura que impartía José García Chicano. Detalles como este llevan a Inglada a destacar que Diego Ruiz de Almoguera «inculcó a sus hijos el amor por las artes».

Diego Ruiz Blasco (1830-1884) Tío por parte paterna

Secretario particular del Duque de Osuna y pintor aficionado

Opacado por las figuras de sus hermanos José -padre de Picasso- y el vigoroso Salvador, Diego Ruiz Blasco llegó a ser secretario personal del Duque de Osuna y artista aficionado. «Pintaba bodegones e imágenes de santos y copiaba a Rubens y Velázquez», detalla la semblanza realizada en el Centro de Documentación de la Fundación Picasso.

José Ruiz Blasco (1838-1913) Padre de Picasso

Primer maestro del genio, profesor y conservador del Museo Municipal

«Era muy alto y delgado, pelirrojo, pálido, pecoso...», con semejante porte, recibió el apodo de 'El inglés'. «Fue un dandy aficionado a los toros y al cante flamenco», lo presenta la fundación dedicada a la vida y la obra de su hijo. Junto a esa vertiente social, Ruiz Blasco se erige como el primer maestro de su hijo Pablo. Además, ocupó el cargo de conservador del Museo Municipal y adquirió «cierta notoriedad como artista» durante los años 70 y 80 del siglo XIX, tal y como escribe Inglada en el estudio genealógico de Picasso.

«No podemos desligar a Picasso, desde su nacimiento, ni de su pasión por los toros y el cante flamenco (herencia de los gustos de Ruiz Blasco, quien le introdujo en este mundo), ni del tema de las palomas, las cuales Picasso vio desde niño en la plaza de la Merced y por las que mostró afición el resto de su vida como un guiño hacia los cuadros de su progenitor», defiende Inglada.

Salvador Ruiz Blasco (1844-1908) Tío paterno

Médico, fundador del Instituto de Vacunación y mecenas del joven Picasso

El menor de los tres hermanos Ruiz Blasco es una figura crucial en los primeros años de vida de su sobrino Pablo. Por empezar por el principio, ayudó al propio alumbramiento del pequeño y se convirtió con el tiempo en uno de sus principales mecenas.

Médico de Sanidad Marítima en el Puerto de Málaga, el tío Salvador trabajó durante un tiempo en Mahón y, a su regreso a Málaga, fue uno de los fundadores del Instituto de Vacunación. Como promotor de la carrera artística de su sobrino, a su colección pertenecieron obras iniciáticas como 'La Primera Comunión' (1896), 'El monaguillo' (1896) y 'Ciencia y Caridad' (1897) que forman parte de la colección del Museo Picasso de Barcelona.

Manuel Blasco Alarcón (1899-1992) Primo segundo

Anticuario, promotor cultural y autor de dos libros sobre el pintor

Re cuerda Rafael Inglada en su 'Diccionario Málaga-Picasso Picasso-Málaga' que Manuel Blasco Alarcón fue primo segundo de Picasso e hijo de los padrinos del pintor. «En los años 50 abrió en Málaga, junto a su hermano Salvador, una tienda de antigüedades, situada en la plaza del Obispo, que se hizo célebre por sus tertulias literarias y artísticas y por las personalidades que lo frecuentaron», escribe el biógrafo de Picasso.

Autor de 'Picasso insólito' y 'Picasso para niños' (ambos de 1981), su único encuentro con el artista se produjo en Mougins el 29 de septiembre de 1968. En esa década de los 60 comenzó en Torremolinos su carrera como pintor naif.