Diario Sur

Ernesto Aurignac hace suyo el mejor repertorio de 'Bird'

Ernesto Aurignac se lució y disfrutó ante un público entregado. :: salvador salas
Ernesto Aurignac se lució y disfrutó ante un público entregado. :: salvador salas
  • El saxofonista malagueño cumple su sueño de interpretar su álbum favorito del mítico Charlie Parker en un Teatro Cervantes a rebosar

Cuenta la leyenda del jazz -más tarde extendida entre el público general gracias al argumento de la película 'Whiplash'- que en 1937 un joven Charlie Parker salió humillado del club Reno de Kansas. Había perdido el compás y el batería Jo Jones no se lo perdonó. Le lanzó un platillo a la cabeza, con las consiguientes risas del público. Parker abandonó el escenario mientras se prometía a sí mismo que volvería convertido en la leyenda que finalmente fue. Tal vez sin el pronto del perfeccionista Jones no habríamos conocido al gran 'Bird' -sobrenombre de Parker-. Quizá no se habría grabado 'Charlie Parker with Strings', el álbum en el que el saxofonista cambiaba el 'bebop' por el acompañamiento de la sección de cuerda de una orquesta. Y un joven Ernesto Aurignac no se habría podido enamorar de los arreglos de esas grabaciones ni habría podido ofrecer un concierto tan soberbio como el de anoche en el Teatro Cervantes.

Era la velada soñada por el malagueño. En el recinto cuyas butacas había ocupado tantas veces, delante de sus paisanos, junto a sus músicos de confianza y acompañado por la Orquesta Sinfónica de Málaga. La emoción lo desbordó tras bordar la deliciosa 'Everything Happens to Me'. «Joder, ¡qué guay!», exclamó Aurignac al mirar hacia el público. Sin quererlo rompió el hielo y soltó toda la tensión antes de hacer suyo un repertorio que es a la vez un reclamo para los expertos y una forma perfecta de iniciarse para los advenedizos.

Continuó el espectáculo con la pausada 'East of the sun', para remontar con la maravillosa ejecución de 'Summertime', composición de George Gershwin luego popularizada por artistas de la talla de Billie Holliday y Ella Fitzgerald. En 'Just Friends', el primer corte del álbum de Charlie Parker, se pudo lucir el pianista José Carra, mientras que antes de 'Laura' Aurignac cedió el micrófono al contrabajista. Dee Jay Foster contó la historia de la pieza, compuesta por David Raksin -inspirado por una reciente ruptura- para una película de 1944. Nada más sonar las primeras notas, todo el público pudo ponerse en la piel de Raksin. Pocas músicas hay mejores que el jazz para expresar el dolor de un corazón destrozado. Con 'Repetition' y su diálogo a tres bandas entre piano, batería y contrabajo se produjo uno de los momentos mágicos de la noche, y en 'They Can't Take That Away from Me' alguno aprovechó para cerrar los ojos y transportarse a algún club neoyorkino de la década de los cincuenta. El sonido del arpa impregnaba todo con un toque de banda sonora de la edad de oro 'hollywoodiense'.

La calma la rompió el final de 'What Is Tthis Thing Called Love', que contrastó con el tono delicado de la novena composición, 'I'm in the Mood for Love'. Como guinda, Ernesto Aurignac y Arturo Díez Boscovich -al frente de la Orquesta Sinfónica- dejaron lo más difícil: el 'Rocker' de Gerry Mulligan, que cosechó aplausos durante toda su ejecución.

Al final, el modesto Aurignac se hizo a un lado del escenario cuando el público lo ovacionaba. No sería la última vez. El malagueño y sus colegas regalaron tres bises -con el toque personal del saxofonista- y obtuvieron el reconocimiento del Cervantes, que más que nunca bendijo ese platillo de Jo Jones.