Diario Sur

Patio principal con los alumnos agustinos en los 60. :: sur
Patio principal con los alumnos agustinos en los 60. :: sur

San Agustín, vuelta al principio

  • Los Antiguos Alumnos de San Agustín denuncian el «lamentable» estado del inmueble y proponen que la biblioteca se compatibilice con una iniciativa de divulgación científica

  • El anuncio del Ministerio de Cultura de retomar el plan original de llevar la Biblioteca Provincial al antiguo convento abre un nuevo horizonte para un inmueble histórico que cumple más de dos décadas de abandono y peleas entre administraciones

Un gramófono a las puertas del antiguo Convento de San Agustín con la voz de Gardel repitiendo eso de que «20 años no es nada» sería una banda sonora adecuada para esta historia. Porque ese tiempo -concretamente, uno más, 21 años- lleva cerrado y deteriorándose el centenario edificio, que ha sido residencia religiosa, hospital y sede del Ayuntamiento de Málaga, aunque su uso principal durante el último siglo fue el docente como colegio, facultad y sede de los cursos para extranjeros. En su última etapa hasta se llegó a abrir en verano como caseta de la feria del centro, aunque en 1995 cerró sus puertas y, parafraseando el tango, en 20 años no se ha hecho nada. Planes no han faltado, fundamentalmente su rehabilitación para convertirse en Biblioteca Pública del Estado (BPE) en Málaga, pero nada se ha materializado. El último giro argumental lo hemos conocido ayer a través de SUR, que adelantó la decisión del Ministerio de Cultura -titular del edificio- de descartar definitivamente la propuesta realizada a comienzos de 2013 por la Junta de Andalucía -gestora de la biblioteca- para que la BPE se instalara en el Convento de la Trinidad en lugar de los planes originales de rehabilitar San Agustín. Al año siguiente se anunció el acuerdo entre las partes para la opción trinitaria, pero el Gobierno central vuelve ahora al punto de partida y dice que se lleva los libros al inmueble del casco antiguo cuyos orígenes se pueden leer en el siglo XVI.

«La propuesta de la Trinidad ha sido una pérdida de tiempo; ha retrasado el proyecto», asegura el abogado Antonio Checa, que dirige la comisión de restauración de la Asociación de Antiguos Alumnos de San Agustín. El letrado denuncia el abandono y deterioro del edificio después de dos décadas de indefinición y de falta de compromiso para la rehabilitación del histórico convento. Y es que desde hace una década, el año 2006, los Presupuestos Generales del Estado han contemplado partidas para la actuación en el edificio, pero esos euros jamás se han licitado y se han destinado a otros gastos. Sin ir más lejos, en las cuentas en curso para 2016 el Ministerio de Cultura contempla 1,3 millones para comenzar las actuaciones en San Agustín, pero el necesario consenso entre el Estado central y la Consejería de Cultura sobre la ubicación final de la biblioteca provincial ha dejado un año más sin efecto su aplicación.

Tras la salida en 1972 del colegio de los agustinos para trasladarse al nuevo centro de Los Olivos, en El Atabal, el antiguo convento pasó a manos de la Diputación Provincial de Málaga, que lo cedió a su vez a la Universidad de Málaga. Esta última mantuvo el uso docente en el céntrico inmueble hasta 1995, cuando cerró sus puertas y comenzó la larga penitencia de su abandono y olvido. Fue entonces cuando la propiedad fue adquirida por la Junta de Andalucía por 377 millones de pesetas -2,27 millones de euros- hasta que en 2004 pasó a ser propiedad del Estado español por una permuta en la que la Administración central recibía el convento y entregaba a cambio a la Comunidad Autónoma la antigua biblioteca Alfonso XII de Sevilla.

El plan original del Ministerio de Cultura consistía en rehabilitar San Agustín para convertirlo en la nueva sede de su biblioteca provincial en Málaga -nombre con el que también se conoce a la BPE- y acabar así con la provisionalidad de esta institución en un edificio de la Avenida de Europa, donde la Junta de Andalucía -que tiene la gestión de la biblioteca- ya lleva gastados siete millones de euros en el alquiler, casi la mitad de lo que se presupuestó la rehabilitación del antiguo convento. Pasó así más de un lustro hasta que Cultura presentó en 2010 el proyecto para la restauración arquitectónica del edificio, pero lo que parecía un impulso definitivo se convirtió en un espejismo más en esta historia. La llegada de la crisis económica, la burocracia administrativa y la falta de acuerdo institucional entre las partes implicadas volvió a retrasar sine die este proyecto cultural que, como el prometido y nonato auditorio de Málaga, ha pasado a engrosar la página de reivindicaciones históricas.

La fachada engaña

En todas estas idas y venidas de propuestas, partidas fantasma y conversaciones sin decisión final, el tiempo ha ido pasando inexorablemente para el edificio agustino, cuya fachada se remozó para la inauguración del Museo Picasso Málaga en 2003. «Precisamente esa fachada tiene un aspecto aceptable y no deja ver la verdadera situación de abandono y las condiciones espantosas de conservación de este espléndido edificio», explica el abogado Antonio Checa, que hace un año accedió a las instalaciones en la que había dado clases décadas antes y levantó acta fotográfica del «lamentable» estado del histórico edificio. Incluso comprobó que, tras unas obras de mantenimiento en 2014, una escalera de acceso de los años 60 había sido destruida. Por ello, el letrado tira de su experiencia profesional y critica el doble rasero de las administraciones. «Si el edificio llega a ser de un privado en lugar del Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento jamás habría consentido que presentase este estado», apostilla.

La decisión del Ministerio de Cultura de regresar al plan original del BPE en San Agustín se une además a otro hecho circunstancial: la finalización de la rehabilitación y puesta en marcha del Museo de Málaga en la Aduana, que en mayo pasado pasó a manos de la Junta para su gestión tras una inversión del Gobierno central superior a los 39 millones de euros. Esto deja vía libre al Estado central para acometer otro gran proyecto pendiente en Málaga como es la sede definitiva de la biblioteca provincial en el antiguo convento de calle San Agustín. Un edificio situado en el epicentro cultural de la capital, colindante con el Museo Picasso y junto a la catedral. Y con una superficie de 6.393 metros cuadrados, un espacio que supera incluso en 600 metros las instalaciones de la vecina pinacoteca consagrada al autor del 'Guernica'.

La otra parte afectada por la resolución final de recuperar el antiguo colegio agustino como biblioteca, la Junta de Andalucía, manifiesta que el «problema no es donde va a construir la BPE, sino cuando». Así, fuentes de la Consejería de Cultura manifestaron a SUR que la prioridad es que las partidas de los presupuestos se ejecuten cuanto antes con el objetivo de contar con una «biblioteca moderna y actualizada» para los malagueños y acabar con la provisionalidad de la actual sede y el elevado coste de su alquiler que, por el momento, está vigente hasta 2018.

Cultural...y científico

En esta nueva etapa del proyecto abierta por la decisión del Ministerio de Cultura, la Asociación de Antiguos Alumnos de San Agustín y Los Olivos pide una mayor «ambición» por parte de las administraciones implicadas. «Nuestra intención es recuperar el edificio para Málaga, no solo para Biblioteca del Estado y para ello estamos desarrollando un proyecto científico que sería compatible con el diseño original ya que el inmueble dispone de espacio suficiente», explica el presidente de la asociación, el investigador y astrofísico Alberto Castro-Tirado, que espera tener redactada en noviembre la propuesta definitiva -en la línea del Parque de las Ciencias de Granada-, en la que trabajan un equipo de arquitectos a partir del proyecto de rehabilitación original redactado en 2010.

Una modificación con la que espera impulsar el proyecto y convencer al Ministerio de Cultura, propietario del inmueble, titular de la biblioteca y encargado de la financiación de la rehabilitación de San Agustín. El responsable de la asociación pedirá también el apoyo del resto de administraciones y, según adelantó, el Ayuntamiento de Málaga ya se ha interesado por conocer los detalles del nuevo proyecto.

Castro-Tirado explica que la combinación del uso cultural y científico del antiguo convento plantea cambios sobre el proyecto arquitectónico original y propone fundamentalmente el aprovechamiento de los dos «magníficos patios» que, en lugar de dedicarse a salas de lecturas con una nueva cubierta, se aprovechen para actividades científico-lúdicas que doten a la nueva institución de mayor contacto con el público. «Existen otras dependencias que se pueden dedicar a préstamo y lectura, por lo que es perfectamente compatible», recalca el presidente de la asociación y miembro del en el Instituto de Astrofísica de Andalucía.

Para que el cambio de criterio por parte del Ministerio de Cultura se convierta ahora en un verdadero impulso para la rehabilitación de San Agustín es necesario que el titular de la biblioteca -Estado central- y la gestora de esta institución -Consejería de Cultura- aparquen diferencias y firmen un acuerdo que permitan desbloquear un proyecto necesario para Málaga. Con un beneficio además doble: recuperar un edificio emblemático en pleno centro de la Málaga cultural y que la única capital andaluza que carece de una gran Biblioteca Pública del Estado tenga al fin una sede que no esté pendiente de pagar el alquiler.