Diario Sur

La falta de Gobierno paraliza la expansión del Cervantes y el relevo de su director

Don Felipe y doña Letizia presiden ayer en el Palacio Real de Aranjuez el Patronato del Instituto Cervantes. :: ballesteros / efe
Don Felipe y doña Letizia presiden ayer en el Palacio Real de Aranjuez el Patronato del Instituto Cervantes. :: ballesteros / efe
  • García de la Concha dice que su compromiso con el Instituto está agotado y el nuevo Ejecutivo debe aprobar el Plan Estratégico y la apertura de más sedes

La interinidad del Gobierno ralentiza los modestos planes de expansión del Instituto Cervantes. También el relevo de su director, Víctor García de la Concha, que agotó en diciembre pasado su compromiso con el cargo y que no está dispuesto a repetir mandato. Así lo reconoció el máximo responsable de la institución que desde hace cinco lustros vela por la difusión de nuestro idioma en el mundo y que presentó ayer el balance del último ejercicio. Fue en la reunión anual del Patronato del Instituto que los reyes Felipe VI y Letizia presidieron en el Palacio Real de Aranjuez. Asistieron también el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y los ministros de Educación y Cultura y de Exteriores, Íñigo Méndez de Vigo y José Manuel García-Margallo.

Con un presupuesto de 115,36 millones de euros para 2016 -un 0,4% más que en 2015-, el Cervantes se propone abrir sede en El Aaiún y reabrir la de Nador, ambas en Marruecos. También redefinir una estrategia territorial esbozada en un Plan Estratégico 2017-2019 con atención primordial a Asia y África, las regiones con más demanda de aprendizaje del español. Pero habrá que esperar al nuevo Gobierno para que el Consejo de Ministros apruebe las iniciativas. El nuevo Ejecutivo deberá aprobar también el nombramiento del sucesor de García de la Concha. «He estado seis años al frente de la secretaría de la Real Academia Española y doce como director de esa casa. Llevo cinco años en el Cervantes y es conocido que mi compromiso se agotaba a finales del año pasado. Con casi 83 años me toca salir de aquí», dijo antes de la reunión del Patronato el director del Cervantes, que considera «cumplida» su etapa de servicio a las instituciones culturales.

No quiso aventurar cuál debe ser el perfil de su sucesor, pero sí destacó que «debería conocer la administración complejísima que exige la institución» y sus últimas herramientas docentes, las «criaturas recién nacidas» del Cervantes, como el Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (Siele), que ha comenzado a funcionar este año. Deberá también ser «muy consciente» de la nueva estructura geográfica que requiere la expansión del español, aunque admitió que «todo depende de qué concepción se tenga del Instituto Cervantes».

Con «sólo» 25 años de historia, el Cervantes es, para De la Concha, «una institución joven», pero con mucho por hacer frente a instituciones con mucha más solera, como la Alliance Française, el British Council o el Goethe Institute, todas con presupuestos mucho mayores. Tras los años de vacas flacas, se felicitó de que el Instituto haya alcanzado «la sostenibilidad y el equilibrio presupuestario». Con una plantilla de 1.000 trabajadores y 89 centros abiertos y 192 acreditados en 44 países de los cinco continentes, el Cervantes ha dejado atrás lo peor de la crisis y ha logrado que su autofinanciación alcance el 46% de su presupuesto.

«El presupuesto es prácticamente el mismo que el ejercicio anterior, pero el Estado aporta un 18,5% más. Las cuentas son estables y equilibradas. No hay que buscar extras como la venta de edificios», se felicitó el secretario general del Cervantes, Rafael Rodríguez-Ponga. Avanzó que en el primer semestre de este año los ingresos ordinarios del Instituto han aumentado un 37% y se ufanó de que no se haya cerrado ninguna sede en el último ejercicio y de no estar afectados por el «bloqueo contable» de Hacienda, como ha ocurrido con las partidas destinadas a los Premios Nacionales y las ayudas al cine.

«Nos hicimos cargo del Cervantes en una etapa difícil, llegó el hachazo del 38% del presupuesto y hubo voces que hablaban del cierre de centros y de un ERE que hemos podido conjurar. Fueron las bombas las que nos cerraron el centro de Damasco y la política la que cerró el de Gibraltar. Hemos capeado el temporal con austeridad para llegar a un Cervantes equilibrado. Hemos aprendido que la geografía ha cambiado y debemos adaptarnos», planteó De la Concha.

Manila, Nueva Delhi y Pekín son los tres primeros centros en horas por alumnos y los tres están en Asia, donde se concentra la más alta demanda de formación en español. Corea del Sur «clama» por tener una sede del Cervantes, según De la Concha, como el África subsahariana, «donde hay millón y medio de estudiantes de español sin una mala biblioteca ni una sede del Instituto», lamentó el director.