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Molina Temboury: «Los escritores de viajes son los más fantasiosos; más que los novelistas»

Pedro Molina Temboury hablara hoy de literatura de viajes, ficción y poesía en el Aula de SUR. :: K. Burénius
Pedro Molina Temboury hablara hoy de literatura de viajes, ficción y poesía en el Aula de SUR. :: K. Burénius
  • El escritor malagueño, que acaba de publicar 'Un jardín en Shanghái', inaugura mañana el ciclo 'Un café cargado de lecturas'

La imagen que tenemos de China es la gran muralla, la fábrica del mundo, la mano de obra barata y las tiendas de 'todo a 100' en España. «No te creas que ellos tienen una imagen muy diferente de nosotros, ya que lo que conocen es el Barca y el Real Madrid, los toros y el flamenco», reconoce Pedro Molina Temboury (Málaga, 1955), una de los viajeros más destacados de nuestras letras y heredero de la grandes firmas de la tradición literaria de este género. Además de visitar con asiduidad y alevosía el gigante asiático, el escritor trabajó hace unos años en la Expo de Pekín. Una experiencia que ha convertido en fuente de inspiración de su último libro, 'Un jardín en Shanghái' (Almuzara), en la que ha traspasado por primera vez la línea entre ficción y realidad. «Esa frontera es cada vez más difusa, aunque los escritores de viajes son los más fantasiosos; más incluso que los novelistas», explica el autor, que mañana inaugura la nueva temporada del ciclo 'Un café cargado de Lecturas'.

Organizado por el Centro Cultural de la Generación del 27 y el Aula de Cultura de SUR, con el apoyo de CaixaBank, las charlas cafeteras celebradas en el hotel Molina Larios regresan de las vacaciones con un viajero acreditado como el malagueño Molina Temboury y su visión de China desde dentro. «Lo que me interesaba era contar el país a través de una crónica, pero en el momento en el que creo a seis personajes y van cobrando autonomía ya estamos ante una novela», afirma el escritor que había practicado ambos géneros por separado. Por un lado, libros de viajes como 'Viaje a los dos Tíbet' y 'Volcanes dormidos' -escrito en colaboración con Rosa Regás- y por otro, relatos como 'Por pasiones así' y 'No encontrarás el Tíbet en un mapa'.

Esa fusión de ficción y realidad de 'Un jardín en Shanghái' tiene un precedente en la bibliografía de Molina Temboury, que ya convirtió su poemario 'Islas, islas' en un cuaderno de viajes a través de su geografía emocional. Las cartas de navegación han llevado a este autor por residencias tan dispares como Buenos Aires, Sao Paulo, Madrid -fue director de la Biblioteca Nacional- o, más recientemente, Pekín que es la protagonista de su 'novela de viajes' 'Un jardín en Shanghái', en la que el personaje principal es el particular Chen. «Es un intérprete y, como el que me acompañó cuando viví en China, tiende a regañar mucho ya que está convencido de que los occidentales no entendemos su país, lo que literariamente me daba mucho juego», explica Pedro Molina Temboury, que añade que, ante la escritura, se ve en dirección contraria al resto de autores.

«La tradición literaria española ha consistido en mirarse al ombligo, pero a mí siempre me ha interesado mucho más mirar al otro que mirarme a mí mismo», confiesa el narrador que, desde la distancia que le da su mirada exterior, observa que no solo los literatos se miran al espejo, sino también nuestro propio país. «Solo estamos pendientes de lo que pasa aquí», sostiene. No obstante, esa lejanía física, vital y política con respecto a Asia también ha tenido alguna que otra ventaja. «Nunca hemos tenido pleitos históricos con China, lo que me ha permitido relacionarme y tener más libertad para trabajar que alemanes, americanos o ingleses... como español bajan la guardia», confiesa el nieto de Juan Temboury, el artífice de la recuperación de la Alcazaba en el siglo XX.

«Conocí poco a mi abuelo porque murió cuando yo tenía 12 años, pero siempre me he sentido atrapado por su biblioteca y la sombra de su legado», señala el escritor que no falta cada verano a su descanso en Málaga. Concretamente en Rincón de la Victoria, donde su familia mantiene la misma casa desde hace décadas. Desde aquella época en la que los viajantes llegaban a un pequeño pueblo de pescadores.