Diario Sur

Conversaciones sobre un maestro

Luis Pérez-Oramas y José Lebrero ayer en el Museo Picasso. :: Francis Silva
Luis Pérez-Oramas y José Lebrero ayer en el Museo Picasso. :: Francis Silva
  • Luis Pérez-Oramas y José Lebrero charlan sobre el artista sudamericano Joaquín Torres-García, protagonista de la nueva exposición del MPM

Mientras se retocan los últimos detalles para la inauguración de la nueva exposición del Museo Picasso Málaga (MPM) sobre el artista sudamericano Joaquín Torres-García, que tendrá lugar mañana y que se titula 'Nuestro Norte es el Sur', las conversaciones sobre el maestro no dejan de repetirse entre los pasillos de la galería. Es la historia de un artista migrante.

Ayer charlaban sobre Torres-García el comisario de Arte Latinoamericano del MoMA, Luis Pérez-Oramas, y el director artístico del Museo Picasso Málaga, José Lebrero. De sus palabras brotaba la historia de un artista nacido de una familia que migró desde Cataluña hasta Uruguay, dónde nació el artista -Montevideo, 28 de julio de 1874.

Sin embargo, se formó en Barcelona, donde regresó con 13 años y creció como artista. Se trata de una tierra en la que, según comentó Pérez-Ormas, realiza murales frescos, incluso en su propia casa que tenía en Tarrasa: «Torres-García trabaja para Gaudí en la Catedral de Mallorca, incluso en los inicios de la Sagrada Familia, de hecho hay retratos suyos detrás de Gaudí».

El comisario definió a Torres-García como un artista «risomático», «que no va por un solo carril, es como un árbol». De hecho, incidió en que en su vida debe «migrar todo el tiempo», con su familia y obra, que provoca que esta última deba restringirse a un formato «manejable», «lo que implica un formato de la intimidad y experimentalización».

Tras su paso por Europa, Torres-García acaba en Nueva York y «se hace un artista norteamericano». Y es que, «donde fue se nacionalizó», aunque poco a poco el desencanto con la ciudad y el país fue «enorme» y regresó «al pan duro y a la mesa de roble campesina», manifestó el comisario.

Aun así, Torres-García es también un artista de grandes murales, sobre todo cuando regresa a Montevideo, ciudad en la que falleció el 8 de agosto de 1949. Lebrero se interesó en su voluntad pedagógica, «por aquella idea de que el artista puede usar sus mañas y herramientas para transmitir el conocimiento».

Sin embargo, el artista sudamericano no centró toda la charla de los expertos. Picasso y el 'Guernica' se convirtieron en improvisados protagonistas al charlar sobre bastidor de esta obra, que apareció en los depósitos del MoMA en Nueva York.

Fue una inscripción en la que podía leerse «Picasso Mural» la que dio la pista a seguir sobre el bastidor original de la obra, que Picasso encargó en el año 37. Sin embargo, según contó Pérez-Oramas, en un primer momento no se supo a qué obra se correspondía aquel bastidor, ya que las medidas no eran las mismas que las del 'Guernica'. «Faltaban algunas piezas, pero finalmente se completaron y se supo que aquel bastidor era el original del 'Guernica' de Picasso».