Diario Sur

«Iker Jiménez usa la ciencia a su antojo»

El 16 Pecha Kucha reunió ayer en la Escuela de Arquitectura a más de 200 personas en una noche de contenidos eclécticos.
El 16 Pecha Kucha reunió ayer en la Escuela de Arquitectura a más de 200 personas en una noche de contenidos eclécticos. / Álvaro Cabrera
  • La 16 edición de Pecha Kucha encandila a los más de 200 asistentes con una de las temáticas más variadas

«Perdone, ¿es aquí lo de las caras de Bélmez?», preguntaba una chica que iba acompañada de un grupo de jóvenes. «Sí», respondía otro de los asistentes, «pero imagino que sabrás que la intención es acabar con el mito de Iker Jiménez con el tema, ¿no?». Y es que, efectivamente, la ponencia estrella de ayer en la décimo sexta edición de Pecha Kucha Night, protagonizada por el –entre otras cosas– escritor Juanma Alonso, no defraudó a nadie; ni a los que fueron especialmente a escucharle, ni a los fieles del evento, que se vieron sorprendidos por una temática muy poco habitual, pero muy bien relatada.

Aunque el número de personas que acuden a Pecha Kucha en Málaga varía por diferentes motivos, la edición de anoche, celebrada en un espacio existente entre la Escuela de Arquitectura y la Facultad de Bellas Artes, consiguió reunir a unas 250 personas de toda edad y condición. Agradecidos por un formato que además de no cansar es muy instructivo, los ‘speakers’ disertaron sobre la sostenibilidad, el amor por la cultura rusa o la existencialidad del viajero, entre otras cuestiones.

Aún así, la auténtica estrella fue Juanma Alonso, un viejo conocido de Pecha Kucha –aunque por una cuestión mucho más terrenal que las caras de Bélmez–, que no solo supo resumir su libro en seis minutos y 40 segundos, sino que lo hizo en clave de humor ácido, disparando, a veces de manera sutil, y otras no tanta, la credibilidad del televisivo presentador de asuntos paranormales. «Iker Jiménez usa la ciencia a su antojo; se basa en un supuesto científico que en realidad no lo es, y que se sacó su ‘título’ pagando 900 euros por internet», afirmaba entre las risas del público.

No contento con desvelar algunos de los métodos poco ortodoxos de Jiménez, el autor del libro concluyó su ponencia con una foto del presentador con una nariz de Pinocho. «Es un fenómeno llamado pixelplastia que nadie sabe explicar», sentenció, sabiendo que había sido el triunfador de la noche.

Además de Alonso, el resto de los ponentes aportaron otra serie de contenidos muy variados. El viaje existencialista de Dani Natoli, que terminó con el proyecto Derivasia –una revista digital sobre viajeros y sus viajes–, también fue una de la ponencias que tuvo un gran interés. «Aquellos 70 días de viajedieron para mucho. Llegamos a Corea y acabamos, pero con el paso del tiempo los recuerdo se difuminan», señalaba.

Educación, tecnología, la Rusia de Rasputín a Eisenstein o los 50 años del concurso de la Peña el Palustre terminaron de completar una noche ecléctica resumida en un 20x20. 20 imágenes en 20 segundos cada una. Y mucho por seguir aprendiendo.