Diario Sur

Bienvenido al teatro: está usted detenido

Parte del equipo de ‘El proceso’ analiza aspectos de la obra con la directora (a la derecha)
Parte del equipo de ‘El proceso’ analiza aspectos de la obra con la directora (a la derecha) / Álvaro Cabrera
  • Factoría Echegaray pone en marcha una innovadora propuesta que implica al público antes de la función

  • El espectador de ‘El proceso’ se convierte en culpable sin conocer el delito, como el protagonista de Kafka, con una experiencia que traspasa el escenario

«Alguien debió haber calumniado a Josef K, porque una mañana, sin haber hecho nada malo, fue detenido». Así comienza ‘El proceso’ de Franz Kafka, y así empezará el suyo propio si cruza las puertas del Teatro Echegaray a partir del 23 de noviembre. Porque si lo hace no será simplemente público, será un espectador con número de expediente y se enfrentará al Tribunal. Factoría Echegaray pone en marcha en su laboratorio escénico una innovadora propuesta de teatro inmersivo donde la obra se vive desde mucho antes de ocupar la butaca. La directora Belén Santa-Olalla se alía con las nuevas tecnologías y expertos en contenidos transmedia para llevar más allá del escenario su adaptación de la novela inacabada del autor checo.

«Queremos que el espectador sea protagonista de su propio proceso», explican Santa-Olalla y Rodrigo de la Calva, ayudante de dirección. Se trata además de «trasladar el universo de la obra a través de distintos medios para llevar la experiencia fuera del teatro», añade Nieves Rosendo, coordinadora de contenidos transmedia. El proceso empieza así en cualquier momento, cuando usted lo decida, a través de www.lapuertadelaley.com, la sede del Tribunal responsable del cumplimiento de la Ley. «Está usted detenido/a. Rellene este formulario para preparar su expediente para la vista procesal de su causa», se lee. Se le someterá a un interrogatorio y, a partir de ese momento, empezarán los contactos –vía email y móvil– con los garantes del orden sin que usted sepa nunca de qué se le acusa. Como le sucede a Josef K, y a muchos otros.

Reflexión

Esta propuesta pone el acento en una «sociedad totalmente opresiva, con organismos oscuros que se dedican a acusar a la gente sin motivo». «La obra trata de la historia particular de Josef K, pero va a un universo más amplio en el que estos procesos existen y cualquiera puede ser sujeto de ellos», dice Santa-Olalla.

La información proporcionada por el usuario en el interrogatorio (sujeta a políticas de privacidad) pasará a formar parte de su particular proceso, y será crucial minutos antes de que comience la función en el Echegaray. «Justo antes de entrar a la sala habrá un intercambio entre los personajes de la obra y los ‘acusados’, y ahí entran en juego esas cosas que nos han contado», detalla. Los actores se valdrán de smartphones, tablets y smartwatches para identificar a cada espectador y poder interactuar con ellos en función de su perfil.

Aquí no hay un guión cerrado y se pone en juego la capacidad de improvisar del actor. Para ello, testarán diferentes situaciones con grupos de prueba para que los intérpretes se preparen para todos los posibles escenarios. «A cada espectador le gusta interactuar de alguna manera. Los hay tímidos, otros que quieren dinamitar las cosas y quien se mete en el papel», indica la directora. Después, se abrirá el telón y comenzará la función sobre las tablas, pero el espectador ya vivirá la historia de Josef K con una perspectiva diferente, ya se habrá puesto en su piel.

Para los actores es todo un reto, un proyecto «súper interesante, estimulante y motivador», coinciden Irene Sánchez, Antonio Arcos y Antonio Navarro. Ellos ya han empezado su particular proceso.

Nadie está obligado a pasar por el Tribunal, quien quiera podrá comprar la entrada y ver la obra. Pero que tampoco espere una puesta en escena convencional. Santa-Olalla y De la Calva le dan una vuelta a la idea de Kafka y en lugar de un hombre hacen que Josef K sea una mujer, interpretada por Alessandra García. «Queríamos que fuera una metáfora visual de la diferencia, de cómo los demás ven a Josef K diferente porque está acusado y la culpa pesa sobre él», argumentan. Todo se desarrolla en un espacio abstracto, con una escenografía modular que cambia según las escenas y donde se buscará provocar emociones en el público a través de luces, olores y sonidos.

Se emplearán múltiples lenguajes para los que suman a artistas colaboradores. La bailarina Luz Arcas, de La Phármaco, se encargará de la coreografía de danza; y se proyectará una pieza de video-arte de Emmanuel Lafont.

El universo kafkiano no se quedará en el teatro. «Se llevará también a las calles», cuenta Rosendo. Los actores harán acciones en la vía pública para acercar al espectador a La Puerta de la Ley virtual. Además, varios artistas y creadores malagueños se han implicado para sumergir la ciudad en el mundo de Kafka. La revista cultural ‘Obituario’ lanzará un número especial en el que sus autores escribirán como si vivieran dentro de ‘El proceso’. Además, se prepara un exposición con alumnos de Bellas Artes donde los estudiantes crearán obras haciéndose pasar por el pintor, un personaje de la novela. Y en el programa La Sala de Radio 3 se colarán fragmentos intranarrativos de un condenado –con audios de Violeta Niebla– como si fueran interferencias. «Todas las expansiones del universo siempre son de dentro de la historia, como si estuviera pasando de verdad», añade la experta en transmedia.

Y no lo cuentan todo, avisan. «Mucho de este viaje solo se puede entender haciéndolo y viviéndolo».