Diario Sur

Dallas descubre el petróleo español

‘Naturaleza muerta en un paisaje’ (1915), de Pablo Picasso, se exhibe en la muestra.
‘Naturaleza muerta en un paisaje’ (1915), de Pablo Picasso, se exhibe en la muestra. / C)Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Málaga, 2016
  • La capital texana de la industria del crudo reúne el arte moderno hispano en una muestra inédita en Estados Unidos que ha sido comisariada por Eugenio Carmona

  • El Museo Meadows, conocido como el ‘pequeño Prado’, acoge piezas de Chillida, Oteiza, Palazuelo, Torres-García, Tàpies, Gargallo, Picasso, Miró y Julio González

El magnate Algur H. Meadows hizo una fortuna muy profunda. Tanto como los pozos de petróleo de Texas que le permitieron construir su imperio: la empresa General American Oil Company. En los cincuenta visitó España con el objetivo de encontrar oro negro en el viejo continente. Y lo encontró, aunque no en la cantidad suficiente para que la inversión fuera rentable. Pero la decepción tuvo una cura. El millonario se aficionó a visitar el Museo del Prado y se sintió tan fascinado por los grandes maestros que consagró su colección de arte y su propio museo a la pintura española. «Meadows entendió que el auténtico petróleo español era su cultura», ilustra el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Málaga, Eugenio Carmona, que ya se encuentra en Dallas como comisario de la exposición ‘Arte moderno español’, que se inaugura la semana que viene en el Meadows Museum.

Conocido como el «pequeño Museo del Prado en Texas», este centro expositivo, cuya colección permanente revisa el arte español desde Velázquez a Picasso, acoge con la nueva muestra temporal casi un centenar de obras (97) seleccionadas por el comisario malagueño que retratan el arte moderno desde 1915 a los años cincuenta –la fecha en la que precisamente Meadows vivió en España–a través de nombres y obras indispensables de Eduardo Chillida, Óscar Domínguez, Pablo Gargallo, Julio González, Antoni Tàpies, Joaquín Torres-García, Josep de Togores, Jorge Oteiza, Alfonso Olivares, Pablo Palazuelo, Eusebio Sempere o Martín Chirino, entre otros.

La mayor parte de las piezas proceden de los fondos de la Asociación Colección Arte Contemporáneo (ACAC), que se exhiben habitualmente en el Patio Herreriano de Valladolid, las cuales se han completado con obras del propio museo norteamericano y que llevan la firma de Miró, Dalí, Picasso, Gris, Blanchard y Julio González. Una selección de óleos y esculturas que conforman una muestra inédita en EE UU, ya que reúne además la colección más completa de arte moderno español exhibida en Norteamérica.

«Lo relevante de esta exposición es la visión de conjunto, ya que a través de obras singulares y valiosas observamos como el arte moderno español fue cruzando diferentes épocas», señaló ayer a SUR Carmona, que situó los difíciles orígenes de este movimiento en la Restauración y la dictura de Primo de Rivera, para después enrolarse en la República y vivir su expansión, sufrir el desastre de la guerra civil y, finalmente, renacer de las cenizas durante el franquismo llegando a los años 50.

Visión diferencial

De esta forma, ‘Arte moderno español’ muestra a los nombres internacionales de la época que emigraron a París, pero pone el acento en los autores nacionales que no fueron «grandes figuras» y que trabajaron desde España consiguiendo ofrecer una «visión diferencial con respecto al resto de Europa», señaló el experto y comisario de la muestra que destaca el protagonismo del denominado «arte nuevo español», un movimiento inscrito dentro de la época moderna y que, pese a los avatares de la primera mitad del siglo XX, consiguieron establecerse y crear desde España.

Esa capacidad para alimentar el lenguaje artístico fue lo que deslumbró precisamente al coleccionista Algur H. Meadows, que decidió consagrar su museo estadounidense a la pintura española. «Esto es lo que hace que nuestro país sea una referencia en el mundo, la producción cultural, y es la motivación de esta exposición», subraya Carmona, que lamenta que, en ocasiones, «los propios españoles no seamos capaces de entenderlo».