Diario Sur

El Cervantes arriesga con un ‘Nabucco’ «moderno y crítico» para abrir el curso

El director del Teatro Cervantes (a la derecha), junto al equipo artístico de la ópera 'Nabucco'.
El director del Teatro Cervantes (a la derecha), junto al equipo artístico de la ópera 'Nabucco'. / P. Hérvele
  • El teatro abre mañana al público el ensayo general de la ópera de Verdi, que en esta versión se ubica en la Siria actual

Todo lo que se pone en escena en este ‘Nabucco’ «está escrito» en el libreto de Temistocle Solera; y la música es absolutamente fiel a lo que compuso en su día Giuseppe Verdi. Pero hay una diferencia sustancial, y también arriesgada, entre lo que se estrenó en 1842 en Milán y lo que ahora se verá en Málaga. El Jerusalén bíblico se transforma aquí en la Siria actual, y los babilónicos de entonces son los árabes de ahora. Distintas culturas, pero un mismo mensaje: «El tema de la opresión de los pueblos está latente y visible, siempre desde el punto de vista del vencido», explica David Martel, codirector escénico junto a Ignacio García de esta versión de la ópera de Verdi que estrena el Teatro Cervantes el próximo viernes y domingo.

Las ruinas de la histórica ciudad siria de Palmira enmarcan esta propuesta «moderna y crítica», coproducida en lo musical por el Cervantes –con la participación de la Orquesta Filarmónica y el Coro de Ópera de Málaga– y en lo escénico por Telón Producciones. Un estreno que sirve de apertura a una temporada lírica que, de momento, parece haber recuperado parte de la ilusión perdida del aficionado con un incremento en el número de abonados. De hecho, las entradas están ya agotadas para el viernes y apenas quedan para el domingo, una respuesta del público a la que el Cervantes responde con un gesto inédito: abrir las puertas del ensayo general de mañana miércoles (21.00 horas). Los interesados podrán solicitar desde hoy en las taquillas del teatro alguna de las 264 invitaciones disponibles (dos por persona).

Un paso más

La producción escénica apuesta en este ‘Nabucco’ por «dar un paso más». Frente a la visión historicista de otras propuestas, aquí se cambia el lugar y la fecha para «hacer una crítica a la realidad actual, a la propaganda religiosa enfocada hacia una situación radicalizada, siempre intentando ser sensibles», indica Martel. Consciente de que se exponen «algunos momentos delicados», argumenta que la intención ha sido «llegar a un límite donde plasmar esa sensibilidad sin llegar a ser morbosos». «Lanzamos un mensaje, no es un ‘porque sí’, hay un trasfondo artístico y crítico», insiste el director escénico.

El director y compositor malagueño Arturo Díez Boscovich toma la batuta de la OFM con un objetivo claro:«Ser lo más fiel posible a la idea del compositor, su palabra es fundamental». Se lamenta de que, «por desgracia», muchas ediciones discográficas han reinterpretado la partitura de Verdi de una forma que «nada tiene que ver» con el original. «Pero aquí hacemos en un 95% lo que Verdi dejó escrito en su obra», afirma.

El barítono Luis Cansino y la soprano Maribel Ortega asumen los roles protagonistas. Ortega será ‘Abigaille’, un papel conocido por su enorme dificultad, con una escritura donde Verdi refleja «los altibajos emocionales, la energía, la furia y el ímpetu del personaje. A veces parece un caballo desbocado, otras piensa y analiza». Escrita por el autor al poco de perder a su mujer y a sus dos hijos, esta pieza es para la soprano «un reflejo de su propio estado emocional». Cansino será ‘Nabucco’, el rol a partir de cual Verdi «exterioriza su amor» por la voz de barítono. «Por eso le llamamos papá», explica el cantante, que se felicita por la «impresionante cantera» que da la lírica en este país. Solo falta que se cumpla el pronóstico que Boscovich hizo ayer al director del Cervantes, Juan Antonio Vigar: «Con este equipo triunfamos».