Diario Sur

"¡Veo, veo veo... La Aduana de museo!"

fotogalería

Autoridades y miembros de la plataforma 'La Aduana para Málaga' en la visita. / Álvaro Cabrera

  • Los miembros de la plataforma 'La Aduana para Málaga' estrenan las visitas de colectivos al museo provincial

Manuel Morales se abrazaba a Francisco Jurado como celebrando un gol mientras gritaban “¡Veo, veo, veo... La Aduana de museo!”, a Mariluz Reguero se le plantaba un lagrimón, Salvador Moreno Peralta miraba los muros pensativo con satisfacción de arquitecto, Rafael Alvarado sonreía y asentía con la cabeza, como dándose la razón a sí mismo veinte años después. Las dos décadas que han pasado desde que los fondos arqueológicos del Museo de Málaga salieran de la Alcazaba, 19 años desde el desalojo del Bellas Artes para dejar sitio al Museo Picasso, 19 años también desde las primeras movilizaciones de aquel torrente canalizado en una plataforma ciudadana y un lema: 'La Aduana para Málaga'.

Aquel colectivo tan heterogéneo como pertinaz logró que el mayor edificio de la ciudad se convirtiera en sede del museo provincial y esta mañana ha estrenado las visitas organizadas por la Junta de Andalucía para dar a conocer el proyecto a distintos agentes de la ciudad. Aquella plataforma fue “el motor, el alma y el corazón” de la reivindicación ciudadana que pedía la Aduana como sede del Museo de Málaga. Así los ha definido esta mañana la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, quien ha remachado: “Los protagonistas hoy sois vosotros (…) Esto es el producto de la lucha y del compromiso ciudadano”. Eso sí, Aguilar no ha concretado ni la fecha de inauguración (se mantiene antes de diciembre) ni la inversión prevista para poner en marcha el equipamiento cultural.

La directora del Museo de Málaga, María Morente, ha guiado el paseo por la salas. Respecto a la última visita pública, realizada el pasado 5 de mayo, cuando el Gobierno hizo entrega formal del edificio a la Junta, hay una novedad reseñable: todas las colecciones ya están expuestas, desde los restos fenicios hasta el Colectivo Palmo, desde los mosaicos romanos hasta la figuración pictórica malagueña de los años 80 del siglo XX.

“El museo os va a sorprender”, vaticinaba Morente, mientras los miembros de la extinta plataforma paseaban por las salas y se hacían fotografías para el recuerdo. Morente explicaba que los fondos arqueológicos se han ordenado según la procedencia de las piezas. A ellos les corresponde la segunda planta, donde da la bienvenida un panel que recrea el Jardín de La Concepción, donde algunas de estas piezas permanecieron durante años dentro de la Colección Loringiana.

Distribución

La primera planta queda para la sección de Bellas Artes. Azules, verdes y rojos en las paredes, espacios fragmentados en la exquisita museología de Frade Arquitectos y piezas Simonet, Moreno Carbonero, Ferrandiz... hasta llegar a la contemporaneidad del colectivo Martín Parejo School.

Y en la planta baja, donde se han hecho esta mañana la foto de familia, estarán la cafetería, la tienda, las salas de exposiciones temporales y unos bancos a la sombra. Porque la planta baja de la Aduana, con independencia de quien quiera entrar a las salas expositivas, será “una plaza abierta a la ciudad”. Ya queda menos para disfrutarla.