Diario Sur

María Segalerva actuará en Málaga el viernes. A la izquierda, en una escena de 'OFF'. :: sur
María Segalerva actuará en Málaga el viernes. A la izquierda, en una escena de 'OFF'. :: sur

María Segalerva, actriz por derecho

  • Tras una década como abogada, se lanzó a la interpretación. Ahora compagina los escenarios con su propia sala en el centro de Madrid

  • La malagueña homenajea en el Echegaray al circuito alternativo de teatro con 'OFF'

María Segalerva habla desde el camerino de la sala madrileña Nueve Norte, el espacio de teatro de cercanía que abrió hace un par de años con su amigo, autor y director Marcos Fernández Alonso en el centro de la capital. Ya lo ha preparado todo para la función de la noche -«lo he dejado como los chorros del oro»- y cuando acabe esta conversación se pondrá tras la taquilla. Lo que haga falta. Si no la encuentran aquí, estará haciendo un 'casting', rodando algún vídeo o subiendo a algún otro escenario del circuito alternativo del país. «A los 55 años tengo más trabajo que nunca, ¡y estoy encantada!», exclama la malagueña, residente en Madrid. Se lanzó tarde a la interpretación, tras ejercer durante más de una década como abogada y tener dos hijos, pero ella es de las que piensan que «la vida es muy larga y da tiempo a muchas cosas». Aunque hoy, con tanto ajetreo, confiesa que se le ha pasado la hora de la comida...

Esta semana se le acumulan las funciones. El martes actúa en la Sala Off del Teatro Lara de Madrid con 'Papá y el resto', y dos días después hará las maletas para un destino que ya conoce pero que le impone: el Teatro Echegaray de Málaga. Allí pondrá en escena precisamente 'OFF', un homenaje al teatro alternativo que tan bien conoce, el de las producciones con poco presupuesto pero muchas ganas que se mueven por pequeñas salas. Verá muchas caras conocidas en las butacas, familiares, amigos y hasta a la profesora del colegio de La Asunción que le transmitió «el amor por el teatro». «Mari Reyes Pérez Abela, me encantaría que la nombraras, nos daba una asignatura que se llamaba 'Dramatización'. Aprendí mucho con ella», recuerda.

'OFF' es pura ficción, pero con guiños autobiográficos del autor y director Marcos Fernández Alonso. Cuando no está en las tablas, él es profesor de instituto de Lengua y Literatura, como el protagonista de esta función, Daniel. El personaje es un actor frustrado que ve cómo su mujer triunfa en el cine. «Cuando consigue un papel protagonista en la delirante versión de 'Eloísa está debajo de un almendro' que se representa en una sala desvencijada del circuito off y conoce a los peculiares actores y actrices que la mantienen viva, decide aprovechar su última oportunidad. de echarlo todo a perder», se lee en la sinopsis de la obra.

La historia teatral, como explica Segalerva, es una excusa para «hablar de amor, de los sueños y de las ilusiones que se quedan por el camino» con el arma infalible del humor. Se trata de la tercera producción de Materialmente Imposible, la compañía que fundó con otros tres amigos al finalizar sus estudios de arte dramático.

Tenía entonces 40 años. Cuatro antes se presentó a las pruebas de ingreso de la RESAD de Madrid. Tras más de una década como abogada en un despacho de la capital y como jueza sustituta en Arganda del Rey, se tomó un respiro para estar con la familia tras nacer su segunda hija. «Y cuando se dio la circunstancia de volver ya al despacho tres años después, fue mi marido el que me dijo '¿por qué no te vas a la Escuela de Arte Dramático?' El amor verdadero es esto, esta manera de hacerte libre y empujarte a todo lo que te gusta», asegura.

Algunos amigos le advirtieron de que no la admitirían por su edad -«solo quieren a gente joven», le decían-, pero lo intentó y el resultado fue una nota de 9,3 en la prueba de interpretación. «Y nos presentamos 470 para 40 plazas», detalla. Lo consiguió sin haber hecho ni un curso de teatro en su vida, a lo sumo obras de estudiante en el colegio mayor de Granada, donde estudió Derecho. Actuaba por puro instinto, y aún lo hace. «Tras pasar por la escuela ya tienes las herramientas, pero la interpretación tiene que fluir y dejarte ir. A veces la técnica es un arma de doble filo, porque te coarta el impulso artístico».

Entrar en la RESAD le hizo «rejuvenecer» y volver a aquellos años de universidad que ya tenía olvidados. Era la mayor de la clase, sí, pero se sentía como «una más». Con una diferencia: «Todos mis compañeros me hicieron de canguro para cuidarme a los niños algún fin de semana». Se tomó «muy en serio» esta segunda oportunidad, era como «una esponja» y a «todo le veía el lado bueno», aunque no siempre fuera fácil.

Si la interpretación es una profesión precaria e inestable, imaginen cuando se debuta a los 40. «Es muy difícil abrirse camino. Menos mal que el pan de mis hijos lo gana mi marido, porque si llega a ser por lo que yo gano... ¡el hambre que pasaríamos! En el teatro se cobra poco, y es complicado meter cabeza», reconoce.

Pero si el trabajo no llega, lo crea uno. Entre cuatro amigos de la RESAD montaron una función «con cuatro duros y una producción paupérrima, pero con una energía y unas ganas tremendas». 'Dime que todo está bien' funcionó e incluso se estrenó en el Teatro Cervantes. Después llegaría 'Papá y el resto' y ahora, 'OFF'.

Desde que hace dos años ella y Marcos abrieron la sala -«porque teníamos algo que ofrecer»- ya ha sido un «no parar» entre la gestión del espacio y la actuación. Lo mismo se mete en la piel de una delatora en un drama sobre una joven torturada y desaparecida durante la dictadura de Pinochet (en 'Tejas verdes' de Fermín Cabal), que hace microteatro o imparte clases de técnica teatral en colegios. Pero para ella esto no ha hecho más que empezar. «¡Quiero hacer televisión!», exclama ilusionada.

Cuenta que durante un tiempo ponía en el currículum que era abogada, «por si acaso» encajaba mejor en un papel. Ya no lo necesita, ahora es actriz por derecho propio.