Diario Sur

Muere el dramaturgo Edward Albee, autor de '¿Quién teme a Virginia Woolf?'

  • El estadounidense tenía 88 años y ganó tres veces el Pulitzer por obras que ponían en la picota a los privilegiados

El dramaturgo estadounidense Edward Albee, ganador de tres premios Pulitzer y autor de obras maestras como '¿Quién le teme a Virginia Woolf?', ha fallecido a los 88 años en su domicilio de Nueva York tras una breve enfermedad, según ha comunicado su asistente personal, Jakob Holder. Era el más joven de un cuarteto de lujo acostumbrado a romper las taquillas de Broadway y escandalizar a los biempensantes. Los más veteranos se llamaban Eugene O'Neill, Tennessee Williams y Arthur Miller, un trío de ases que abrió camino y despertó el apetito del público americano por las emociones fuertes.

Con la muerte del benjamín del grupo se cierra una época dorada del teatro estadounidense, cuando los argumentos más inteligentes y mordaces se desarrollaban sobre los escenarios y no en las series de televisión. Albee comenzó en el mundo del teatro con 'La historia del zoológico' (1958) cuando tenía 30 años. El drama, de dos personajes y que retrata la desafección y la lucha de clases, se estrenó en Berlín un año después y luego se trasladó a Nueva York. Y poco más tarde, en 1961, desembarcó '¿Quién teme a Virginia Woolf?' en los escenarios de Broadway.

El enigmático título -del que se apropió al verlo pintarrajeado en unas letrinas- es un guiño al horror y sinsentido de la vida de una pareja madura, George y Martha, que no tiene ganas de estrangularse pero sí de odiarse hasta la locura. Y todo ello, con argumentos contundentes y una crueldad tan afilada que invita a cortarse las venas. Él ocupa la cátedra de profesor de Historia en la Universidad y ella es la hija del rector. Gente ilustrada y con respuesta para todo. Fiel reflejo de un sector de la sociedad americana, que goza de un estatus privilegiado y no tiene más compromisos que su participación en tertulias literarias o el abono de ópera en el Metropolitan. En ocasiones, el universo creativo de Edward Albee parece salido de la imaginación de un Woody Allen con unos colmillos afilados que gotean sangre.

La obra se representó durante 15 meses seguidos en Broadway, y también fue adaptada al cine en 1966, bajo la dirección de Mike Nichols y con un tándem de lujo: Richard Burton y Elizabeth Taylor. La mítica actriz de los ojos color violeta -que no lucía porque el filme se rodó en blanco y negro- ganó un Oscar por su interpretación. A pesar del impacto que causó el argumento, ya fuera por la ferocidad de los diálogos como por la hipersexualidad que irradiaba el protagonista masculino, el éxito de público no le sirvió para ganar el premio Pulitzer que tanto ansiaba para consolidar definitivamente su carrera. Pero no tardaron en llegar. Y fueron tres.

El primero de ellos fue al mejor drama en 1967 con 'Un delicado equilibrio', también llevado a la gran pantalla en una cinta de 1973 con Katharine Hepburn y Paul Scofield. Le siguieron 'Seascape', en 1975, y 'Tres mujeres altas', en 1994. Los divos del celuloide lo adoraban y él se dejaba querer. Siempre supo que su hogar eran las bambalinas o los platós. Hijo adoptivo de una pareja adinerada de Nueva York, nunca quiso deberle nada a nadie. El padre era un poderoso empresario y la madre, una 'socialité' que fumaba y bebía con la flor y nata de Manhattan.