Diario Sur

 Acuarelas. Detalle de 'En busca de la cultura vegetativa'. Autorretrato de Manuel León ataviado con una túnica de nazareno y rodeado de vegetación. Sombras. Una de las acuarelas en color de costillas de Adán y, a la derecha, 'Vuelven los problemas del siglo pasado' (2016).
Acuarelas. Detalle de 'En busca de la cultura vegetativa'. Autorretrato de Manuel León ataviado con una túnica de nazareno y rodeado de vegetación. Sombras. Una de las acuarelas en color de costillas de Adán y, a la derecha, 'Vuelven los problemas del siglo pasado' (2016).

Manuel León visita a la cultura en la UCI

  • El autor estrena hoy la exposición 'Cultura vegetativa', donde mantiene las reminiscencias del Barroco y se abre al color

  • El artista sevillano regresa a la Galería JM con su revisión poco complaciente de la sociedad actual

Málaga. Lo que era su estudio se convirtió en su casa. Entonces apenas había una planta en una maceta, una 'costilla de Adán', cuyo nombre científico es 'Monstera deliciosa'; lo primero, por sus hojas fantasmagóricas y lo segundo, por su dulce fruto. Eso sí, hay que comerlo en su punto exacto de maduración, si te pasas o no llegas, es puro veneno. Ahora, el patio de su casa está lleno de costillas de Adán. También sus cuadros.

Un paisaje de fondo exuberante y siniestro, inquietante y hermoso. La costilla de Adán como metáfora desde su propio nombre, como hilo conductor -visual y conceptual- del sugerente proyecto que Manuel León inaugura hoy en la Galería JM de la capital: 'Cultura vegetativa', una invitación a perderse en la selva de los prejuicios con el cuchillo del pensamiento crítico apretado entre los párpados.

Casi cuatro años después de la sustanciosa 'En el vicio y la virtud', Manuel León regresa a la Galería JM con una propuesta que sigue hundiendo sus raíces estéticas en el Barroco, a la que ahora da una vuelta de tuerca. Porque ahora sus nazarenos se despojan del capirote, sus acuarelas en blanco y negro se abren a la escala de grises y su pintura detona el color en el lienzo 'Deportes y Culturas' (2016) que preside la primera sala del montaje programado hasta el 3 de diciembre.

El cuadro mira en su título a los membretes oficiales de las instituciones públicas locales, provinciales, regionales y nacionales que mezclan churras con merinas con la ambición de seguir pastoreando borregos. «En el momento en que la cultura y el deporte se meten en el mismo saco, algo va mal», avanza Manuel León (Villanueva del Ariscal, Sevilla, 1977) frente al lienzo.

'Deporte y Culturas' ofrece una suerte de retablo barroco contemporáneo. Un mismo personaje multiplicado, vestido unas veces con traje de chaqueta; otras, en chándal y en el centro, el propio León con una túnica blanca. El dinero, la religión, el deporte y la cultura al fondo. «El penitente es el que sufre la realidad; los enchaquetados son los que manejan la realidad y los que van en chándal, los que la viven», acota el artista sevillano. Escorzos, claroscuros, muecas y un fragmento de un bodegón de Zurbarán. Y un telón como salido de una camisa hawaiana, de un cómic japonés y de las portadas de la Motown.

Un camino propio

«No quiero plantear una narrativa cerrada, sería ridículo. Me interesa mucho más proponer múltiples lecturas», sigue León. De ahí la referencia a la 'Cultura vegetativa', combinando la alusión a las costillas de Adán con el raquítico estado de las industrias creativas y su mala salud de hierro, siempre con un pie en la UCI y otro en la alfombra roja. «En mis cuadros intento poner las migas de pan, como en el cuento, pero después cada uno sigue su propio camino», añade.

Un jardín de costillas de Adán con senderos que se bifurcan y que ya asomaban en 'Un mundo sin luz', la exposición que firmó hace dos años en el CAC Málaga. Allí colgaba el lienzo 'La Lógica de sentido', donde se barruntaban algunos caminos que ahora toma su obra: el regreso al color, el protagonismo del actor Fran Torres como modelo reiterado y la combinación de este personaje con los autorretratos del artista.

Caras de angustia ante una Venus cotidiana en 'Vuelven los problemas del siglo pasado' (2016), que espera en la planta baja como un animal agazapado. Treinta acuarelas con guiños a la filosofía, a la Historia del Arte, a la cultura de masas... Y sólo tres en color: tres hojas de palmera, costillas de Adán, escenas de un paraíso que esconde una sombra, una duda, quizá un veneno.