Diario Sur

Léon Foucault y Jimi Hendrix, del péndulo de la rotación al Club de los 27

Léon Foucault y Jimi Hendrix, del péndulo de la rotación al Club de los 27
  • Tal día como hoy nacía Léon Foucault, que tres décadas más tarde demostraba dinámicamente la rotación de la tierra, y moría Jimi Hendrix, que pasaba a formar parte del grupo de músicos ectoplasmados a los 27 años

Tal día como hoy nacía Léon Foucault, quien tres décadas más tarde, inercia de la masa pendular va, plano de oscilación viene, demostraba dinámicamente la rotación de la tierra, y moría Jimi Hendrix, ingresando de facto en el Club 27, que no era o es un local de moda sino un grupo de músicos ectoplasmados a los veintisiete años de edad.

León Foucalt. 18-09-1819/11-02-1868

El 18 de septiembre de 1819 nacía Léon Foucault, quien tres décadas más tarde demostraba dinámicamente la rotación de la Tierra colgando de la bóveda del Panteón de París un cable de 67 metros del que pendía una bala de cañón de 28 kilos, revestida de latón y acabada en un pequeño estilete que, inercia de la masa pendular va, plano de oscilación viene, iba trazando en el depósito de arena la firma precursora del inquisicionado Galileo Galilei, el cual ante la Santo-Oficiosa condena a prisión perpetua se retractó de sus heréticas deducciones astronómicas de rotación y traslación, si bien al parecer iba anatómicamente rotando y trasladándose por las esquinas mientras murmuraba “eppur si muove, eppur si muove”, en cuanto el romano inquisidor miraba hacia otro lado, es decir hacia el geocentrismo estático.

Volviendo al péndulo de Foucault, el cable de suspensión del artefacto original se rompió en 2010, pulverizando el oscilante cuerpo sólido y el no menos sólido suelo de mármol del parisino Museo de Artes y Oficios donde se mecía balísticamente desde que dejó el Panteón. En el citado museo, antiguo priorato reconvertido tras la Revolución Francesa en templo de la Ciencia, además del foucaultiano péndulo, se pueden ver inventos como La Pascalina, antepasada espuria de la calculadora que Blaise Pascal ideó entre “pensée” y “pensée”; el avión III de Adler, o el laboratorio original donde Lavoisier de igual manera te analizaba el aire, que te estudiaba la fotosíntesis, que te planteaba la Teoría de la Oxidación de los Cuerpos, viajando entre un estudio y el siguiente a Birmingham para encontrarse con sus amigos de la Lunar Society, reunión de los autodenominados“lunarticks”, los cuales celebraban el plenilunio disertando acerca de los misterios de una masa que ni se crea ni se destruye sino que se transforma, evidencia que el verdugo de turno corroboró cuando, en 1794, la flamante cuchilla de acero del diputado Guillotin separó la masa corporal de Lavoisier de su masificada cabeza. Allons enfants de la patrie...

Jimi Hendrix. 27-11-1942/18-09-1970

Ciento cincuenta y un años después del nacimiento parisino de Léon Foucault moría en Londres Jimi Hendrix, ingresando de facto en el Club 27, que no era o es un local de moda sino un grupo de músicos ectoplasmados a los veintisiete años de edad: cuando Hendrix ingresó como miembro de honor ya había sido inaugurado por el bluesman de Mississippi Robert Johnson – quien cuenta la leyenda hizo un pacto con el diablo en el cruce de las Highway 69 y 49 para tocar la guitarra como el mismísimo ángel caído, antes de caer a su vez envenenado por estricnina –, y por el Rolling Stone Brian Jones, ahogado en su piscina en circunstancias que nunca se esclarecieron del todo.

Tras la adhesión del guitarrista de Seattle le siguieron Janis Joplin, heroínamente sobredosificada; Jim Morison, ídem e ibídem; y Kurt Cobain, autoinclubado en el 27 por un disparo en la cabeza con una escopeta Remington. La última adscrita al club fue Amy Winehouse, quien en julio de 2011 se apresuró en colapsarse por síndrome de abstinencia antes de cumplir en septiembre los veintiocho años que le cerrarían las puertas del ilustre territorio veintisieteavesco.

En el caso del empírico Hendrix, cuya alegórica musicalidad le valdría la elección, en 2003, de “mejor guitarrista de todos los tiempos” por la revista Rolling Stone, su tránsito hacia el club 27 sigue generando algunas controversias: aunque ya desde sus inicios en la finada membresía quedó patente que el carné de socio llevaba el sello oficial del potente binomio alcohol y drogas, investigaciones posteriores aclararon que, urgido Hendrix por la necesidad de vomitar, descolgó la cabeza de la camilla en la que era transportado al hospital y que un enfermero despistado o neófito le recogió los rizos afro y la náusea rockanrollesca y lo confinó simultáneamente en el decúbito supino y en el Club 27 al causarle la muerte por ahogamiento...Wild Thing.