Diario Sur

Rafael Aguirre, el embajador de la guitarra española en Asia

Rafael Aguirre, en un concierto.
Rafael Aguirre, en un concierto. / Víctor Pooters
  • El malagueño afronta la recta final de su gira por Japón y Corea

  • El concertista, que debuta hoy en Tokio con el primero de los dos recitales que ofrecerá en la capital nipona, constata la «fascinación» del público asiático por la seis cuerdas

Cuenta que algunas azafatas ya le reconocen al entrar en el avión. Y no porque le hayan visto en uno de los muchos escenarios que ha pisado, sino por las horas de vuelo acumuladas. Siempre con una guitarra española a cuestas. Ganador de una docena de premios y concertista en salas de buena parte del mundo, Rafael Aguirre (Málaga, 1984) da un paso más en su carrera con su primera gira por Japón y Corea. Tras actuar en las ciudades japonesas de Tochigi y Hyogo, ofrecer una masterclass en Kobe y acompañar a una orquesta sinfónica en Corea del Sur con el conmovedor ‘Concierto de Aranjuez’, Aguirre debuta hoy en la sala Musashino Swing Hall de Tokio con ‘sold out’. Será el primero de los dos recitales que ofrecerá en la capital. Después, le esperan en Hiroshima y Fukuoka.

«Se abre un abanico inmenso de posibilidades, ya me han propuesto invitaciones para las próximas temporadas», asegura Aguirre, que bromea con la posibilidad de alquilarse un apartamento en esa zona del mundo. Porque en Asia «fascina» todo lo que suene a español, y eso incluye el toque de guitarra.

De formación clásica pero de afición flamenca, Aguirre viaja por Japón y Corea con un repertorio internacional –desde música barroca a transcripciones de ópera italiana– que combina con piezas de aire flamenco y compositores españoles como Albéniz, Granados y Tárrega. «Los asiáticos tienen mucho temperamento, parecido al que se saca cuando se toca, se baila o se canta arte jondo. Eso nos conecta muy bien y salva kilómetros e idiomas», declara el malagueño, que ya sabe lo que es tocar en recintos tan prestigiosos como el Carnegie Hall de Nueva York y el Konzerthaus de Viena. Con la guitarra, dice, «nunca hay problemas de comunicación».

Un cartel de su actuación en Tochigi (Japón).

Un cartel de su actuación en Tochigi (Japón). / Víctor Pooters

Lo que lleva de gira esta siendo «toda una experiencia». Le sorprende el absoluto silencio que guarda el público asiático durante los recitales. «Hay tanta tranquilidad en la sala cuando estoy tocando que parece intimidante, pero ayuda mucho a la concentración. Se toca muy a gusto aquí y la acústica es excepcional sin ninguna microfonía», explica. Además, después de cada concierto hay un encuentro con los asistentes. «Se ponen muy ordenados en fila india y te van saludando, te agradecen el concierto y te compran discos. Estoy vendiendo muchísimos estos días», confirma.

Ese interés por la música clásica se aprecia incluso en la televisión local. «¡Lo veo constantemente cuando hago ‘zapping’ en estas teles tan gigantes que tienen! En todas las series salen adolescentes escuchando música y tocando, como si fuera una cosa muy ‘trend’. En Europa se ve la música clásica como algo más conservador y elitista, y aquí es todo lo contrario», reflexiona.

Próxima cita en Seúl

Tras el concierto de hoy, Rafael Aguirre repetirá el jueves en Tokio, esta vez en la sala Yumeria Hall, para después cerrar la gira en Hiroshima y Fukuoka. No tardará mucho en regresar. En febrero debutará en Seúl, la capital de Corea del Sur (ahora ha estado solo en la ciudad de Daejeon) en una gran sala de conciertos inaugurada el pasado agosto. Acompañará a la orquesta de la televisión nacional coreana, la KBS.

Después de una larga temporada en Alemania impartiendo clases y dando recitales, Aguirre está ahora «cien por cien» volcado en su faceta de concertista con Málaga como nueva base de operaciones. «Ya llevaba diez años fuera y echaba de menos el clima de España y las horas de luz en invierno. El cuerpo me lo pedía», detalla el músico, que creció en Arroyo de la Miel y Mijas Costa, donde estudió en los colegios El Tomillar y El Albero. Desde Mijas se desplazaba a diario a El Ejido para recibir clases en el Conservatorio Superior de Música.

Los largos traslados han sido una constante en su vida, pero ahora le resulta imposible contar los kilómetros del último mes. Próximamente, en octubre, tomará un vuelo con destino a Dinamarca para participar en el Festival de guitarra de Aarhus, y terminará el año en Siberia, en otro encuentro consagrado a las seis cuerdas en Novosibirsk. En enero,avanza una fecha «muy especial»: debutará en el Palau de la Música Catalana con el ‘Concierto de Aranjuez’ de Rodrigo.

Antes, en otoño, verán la luz dos discos que cuentan con la guitarra de Aguirre: la primera grabación mundial de ‘Fulgores’ de Lorenzo Palomo con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León dirigida por Jesús López Cobos, y su primera incursión en la música popular portuguesa acompañando a la cantante de fado Filipa Tavares. Abriendo fronteras una vez más.