Diario Sur

Un 6% de los españoles cree que vacunar a los niños no es importante

madrid. Una encuesta mundial sobre la percepción social de las vacunas ha desvelado que Europa es la región del mundo que menos se fía de que estos tratamientos sean seguros y eficaces. El dato sorprende porque no hay otro lugar del planeta con más y mejor acceso a estas.

Además, los autores del trabajo, que publica hoy la revista EbioMedicine, creen que puede ser el primer síntoma de un problema de salud pública de gran calado y de magnitud global: el rechazo de la inmunización farmacológica puede revivir brotes de enfermedades infecciosas que hace décadas que desaparecieron del continente. Hacer más comunes los casos como el del niño de 5 años que murió en Olot (Gerona) a causa de la difteria, una dolencia que no se veía en España desde los años 50 del siglo XX.

«Sorprende que Europa destaque como la región más escéptica sobre la seguridad de las vacunas», explicó la doctora Heidi Larson, investigadora de la Escuela Londinense de Higiene y Enfermedades Tropicales y directora de la encuesta. «Y, en un mundo en el que las creencias y las preocupaciones sobre las vacunas pueden compartirse en un instante a través de internet, no deberíamos minusvalorar la influencia que esto puede tener en otras zonas del planeta».

En España las cifras son algo mejores que las europeas, aunque no insignificantes. Casi un 6% de la población cree que vacunar a los niños no es importantes. Un 9% no confía en la seguridad de estos fármacos y un 7,1% tiene dudas sobre si son eficaces. La combinación de las tres magnitudes muestra que los movimientos antivacunas no han calado en España tanto como en otros países de la región.

A escala continental, un 8% de los europeos cree que la inmunización de los más pequeños no es importante, un 17% muestra dudas sobre la seguridad de las vacunas y un 11,3% no se fía de su efectividad. Siete de los diez países más reticentes del mundo ante estos medicamentos están en Europa. Y aunque es cierto que los datos muestran que la mayoría las considera algo positivo, la proporción de opositores a ellas es desconcertante. Destacan, sobre todo, los casos de Francia y Bosnia y Herzegovina, donde más de un tercio de la población no confía en la protección que ofrecen.

«Es clave medir estos datos a menudo para identificar países en los que su confianza caiga. Es la única manera de poder investigar los motivos tras esos cambios para poder plantear soluciones», aseveró Larson.