Diario Sur

Del pornógrafo de Eastwood al tesorero de Stirling. D.H. Lawrence y Hugh de Cressingham

  • Tal día como hoy nacía D.H. Lawrence, cuya obra recibiría críticas que lo mismo acusaban a su autor de antimilitarista que de espía que de pornógrafo, y moría en la Batalla del puente de Sterling Hugh de Cressingham, tesorero inglés en Escocia que había quedado encargado de velar por los intereses de su majestad

Tal día como hoy nacía D.H. Lawrence, cuya obra recibiría críticas que lo mismo acusaban a su autor de antimilitarista que de espía que de pornógrafo, y moría en la Batalla del puente de Sterling Hugh de Cressingham, tesorero inglés en Escocia que había quedado encargado de velar por los intereses de su majestad mientras mayestáticamente nos ausentábamos de la guerra en curso porque el clima escocés nos sentaba como una patada en nuestro ass.

D.H. Lawrence: del 11-09-1885 a 2-3-1930

El 11 de septiembre de 1885 nacía, en el pueblo minero inglés de Eastwood, David Herbert Lawrence, con una reflexión sobre los deshumanizadores efectos de la industrialización en su imaginería novelada, y en su carta de navegación un exilio voluntario que él denominaría “peregrinación salvaje”. La primera, aunque reconsiderada y podría decirse que rehabilitada tras la muerte del autor, en la época en la que fue concebida recibió críticas que lo mismo acusaban a su autor de antimilitarista que de espía que de pornógrafo. La “peregrinación salvaje”, gracias a la cual se convirtió en uno de los más prolíficos escritores de viaje en lengua inglesa, lo condujo de un continente a otro, si bien el definitivo mordisco del bacilo de Koch le alcanzó de regreso en Europa, aunque no en su Inglaterra natal sino en Francia, donde se hallaba corrigiendo su enésima versión de “El amante de lady Chatterley”, cuyas explícitas escenas de sexo ya habían erizado los tupidos cabellos italianos en su primera edición florentina aunque aún tardarían varios años en hacer lo propio con los ralos vellos británicos. Pornógrafo o no, Lawrence fue en vida, además de correligionario en tuberculosis, gran amigo de Katherine Mansfield quien, cuando falleció el escritor inglés llevaba ya siete años criando malvas hemorrágicas en Fontainebleau, y de Aldoux Huxley, que aún tardaría tres décadas en inyectarse el “Mundo feliz” en vena para marcharse psicodélica y paralelamente del cáncer y de la agónica mortalidad, mientras le leían el “Libro Tibetano de los Muertos” con el propósito de amenizarle la acidez del viaje lisérgico y evitar que se perdiera en su camino hacia la metempsicosis. Hay gente pa tó.

Hugh de Cressingham: del 4-7-1264 al 11-9-1297

Quinientos ochenta y ocho años antes del nacimiento de D.H. Lawrence moría Hugh de Cressingham en la célebre batalla del puente de Stirling. Cressinghamn, tesorero del rey inglés en Escocia, había quedado encargado, junto al conde de Surrey, de velar por los intereses de su majestad mientras mayestáticamente nos ausentábamos de la guerra en curso porque el clima escocés nos sentaba como una patada en nuestro ass, como si la meteorología inglesa fuese la primavera de Vivaldi. Comoquiera que los rebeldes de Wallace, tras estudiar la situación, se percataron de que su infantería estaba en clara desventaja frente a la caballería inglesa, se situaron a un lado del puente que cruzaba el río Forth a la altura de Stirling y les dijeron a los ingleses algo así como fuck the king, que viene a ser como el God save the king pero en versión highlander. Bien es cierto que hubo un caballero escocés probritánico, sir Richard Lundie, que advirtió a los ingleses de que la anchura del puente sólo permitía el paso yuxtapuesto de dos caballos pero, si los escoceses menospreciaban a Lundie por traidor los ingleses le escupían por escocés, y allá que fueron de dos en dos, acribillados por las flechas made in Scotland y embestidos por las claymore, que eran unas espadas gigantes que medían lo que un hombre pequeño – un metro y sesenta centímetros – por lo que difícilmente se entiende que la manejara Mel Gibson cuando se disfrazó de William Wallace en Braveheart, aunque ésta sería otra historia. El caso fue que la batalla del puente de Stirling la ganaron los escoceses y, resultando Cressingham aceradamente aclaymorado, varios vencedores se entretuvieron en la que había venido siendo una de las aficiones favoritas del ensartado tesorero inglés, el desollamiento, tras lo cual hicieron con la piel tesorera una preciosa funda para la espada gigante de Wallace, quien acababa de ser ungido por Robert the Bruce como Lord Protector de los Designios de Escocia. No es menos cierto que por esa fecha a Wallace le quedaban siete años antes de ser, sucesivamente, ahorcado, emasculado, eviscerado – quemando sus intestinos frente a él –, decapitado y corporalmente dividido en cuatro, siendo su cabeza colgada en el puente de Londres, el brazo derecho enviado a Newcastle, el izquierdo a Berwick, el pie derecho a Perth y el izquierdo a Aberdeen. Podían haber enviado algo a Portcullis, que no es un concepto sino un enclave castelar, pero ya estaba todo repartido. Oh, man.