«Frida expresa en sus cuadros todo lo que una mujer puede sentir en su vida»

Frida Kahlo, en una imagen fechada en 1932.
Frida Kahlo, en una imagen fechada en 1932. / A. Estrada
  • La escritora Rauda Jamis, biógrafa de Kahlo, visita hoy el Centro Pompidou Málaga para hablar sobre la artista mexicana

«No creo que la biografía haya hecho sombra a la obra de Frida». Han pasado más de tres décadas desde que Rauda Jamis escribiera una de las semblanzas de referencia sobre la artista mexicana y, después de rumiar la pregunta durante unos segundos, concluye que no, que la imagen de Frida, amplificada hasta la categoría de icono contemporáneo, no ha sido capaz de soslayar su creación.

Sobre la vida y la obra de Frida Kahlo hablará hoy en el Centro Pompidou Málaga (18.30 horas, entrada libre) la escritora francesa de origen mexicano. Jamis compartirá cita del ciclo ‘Bifurcaciones’ con el comisario y crítico Álvaro Rodríguez Fominaya, cuya intervención se centrará en Yoko Ono.

Dos mujeres que ya forman parte de la cultura popular. Un interés evidenciado en un dato: la biografía de Kahlo escrita por Jamis se mantiene al pie del estante en muchas librerías después de haber alcanzado la vigésima reimpresión. «Llegué a Frida por pura casualidad y quedé atrapada. En ella no se puede disociar el cuerpo, la vida y el arte. Están íntimamente ligados. El cuerpo nutre su creación. Es uno de los raros ejemplos en la Historia del Arte en que una mujer ha hecho de su cuerpo casi su obra de arte, pero no como se hace ahora con el ‘happening’ y la ‘performance’, forzándolo, sino a través de la pintura», defiende Jamis en una conversación telefónica desde Francia.

«Frida hizo un diario pintado. Ella cuenta en sus cuadros lo que vive. En vez de escribir lo que siente, lo pinta. Expresa en sus cuadros todo lo que una mujer puede sentir en su vida: el amor, la maternidad o no maternidad... todo eso ella lo expresa con la pintura», acota Jamis antes de remachar: «Frida expresa totalmente el mundo interior de una mujer, además del suyo propio».

En ese carácter universal atisba Jamis una de las causas de la atracción que aún despierta la arista, cuyo autorretrato titulado ‘El marco’ (1939) representa una de las piezas más populares del Pompidou malagueño. «Hay pocos ejemplos en la Historia del Arte de autores que han realizado muchos autorretratos», sigue Jamis sobre uno de los asuntos recurrentes en la producción de Kahlo. «La gran fama de Frida ha crecido mucho a través de las mujeres. Si tiene el corazón destrozado, lo pinta destrozado», aporta la autora de la biografía publicada en España por la editorial Circe.

Alude la biógrafa de Frida a la poliomielitis que siendo niña le dejó como secuela una leve cojera. Pero es el 17 de septiembre de 1925 cuando la vida de Frida se quiebra, en el sentido literal de la expresión. Un tranvía choca con el autobús en el que viajaba. Tenía 18 años y una vara de metal atravesándole el cuerpo. Fracturas en la columna y en el cuello, la pelvis, un hombro, un pie y varias costillas. Llegaron 32 operaciones y una larga convalecencia. Llegó el sufrimiento para quedarse siempre. Y llegó la pintura, los autorretratos surrealistas y dolientes.

«Las mujeres tienen otra relación con su cuerpo y en este caso fue agudizada esa relación. O bien te encierras o lo sacas afuera, como fue el caso de Frida», acota la biógrafa, para quien ni siquiera la relación de Frida con Diego Rivera, tótem de la pintura mexicana, explica por sí sola la capacidad de fascinación que sigue proyectando Frida Kahlo.

«Diego Rivera tuvo su influencia, no tanto en la pintura de Frida, como por el hecho de que era tan conocido que la llevó hacia esa fama. No sé en qué porcentaje Frida hubiera seguido siendo Frida sin la relación con Diego Rivera. Esa relación fue importante porque fue muy apasionada e hizo que agudizara todo lo que Frida representaba», esgrime Jamis, que hoy abre desde Málaga, una ventana al mundo de Kahlo.