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Manuel Alcántara: «La jerarquía del poeta siempre es superior a todo»

Manuel Alcántara posa junto a Adolfo Cueto.
Manuel Alcántara posa junto a Adolfo Cueto. / FRANCIS SILVA
  • «Este es un premio importante porque lleva el nombre de Manuel Alcántara», sostiene Adolfo Cueto al recibir la distinción

Pablo está tranquilo, relajado, frente al ajetreo de las cámaras y el bullicio del público. Pablo tiene cinco meses y viaja de los brazos de su padre, Rafa, a los de su madre, Marina, nieta de Manuel Alcántara. Pablo es el primer bisnieto del poeta y se sonríen el uno al otro cuando se encuentran en el salón de actos de la Colección del Museo Ruso. Allí Alcántara acude a la entrega del premio de poesía que lleva su nombre y Pablo, desde el fondo de la sala, sigue sereno durante la hora corta que dura el acto, apenas una impaciencia de vez en cuando. Poca cosa.

«Estoy contento porque estoy con vosotros», admite Alcántara, rodeado esta tarde de algunos familiares y de una parentela más extensa: la de los amigos, «los hermanos que se eligen», en palabras del poeta y articulista de SUR. Alcántara habla de afectos y de poesía, que para el caso vienen a ser lo mismo. «La jerarquía del poeta siempre es superior a todo», sostiene cuando alude al madrileño Adolfo Cueto, ganador del XXIV Premio de Poesía Manuel Alcántara por el poema ‘Nuevos destinos paradisiacos’.

«Este es un premio importante porque lleva el nombre de Manuel Alcántara», defiende Cueto justo después de recibir el galardón, que toma la forma de una escultura de Jaime Pimentel. Una pieza en bronce que además cambia este año de fisonomía: si antes se miraba en el espejo de Erato, musa de la poesía en la mitología griega, Pimentel ofrece ahora una mujer en pie frente a la ventisca, una obra inspirada, como explicó el propio escultor, en la composición musical ‘Bachiana nº 5’ de Héctor Villalobos.

«Me ha conmovido conocer a Manuel Alcántara. Gran parte de la mejor literatura que se hace en España se hace en los periódicos y Manuel Alcántara es un gran ejemplo de eso. No hay literatura si no hay poesía», esgrime de nuevo Cueto, cuyo poema ha sido elegido este año entre las más de 1.400 composiciones presentadas al galardón, que cuenta con una dotación de 6.000 euros y que está promovido por el Ayuntamiento de Málaga en colaboración con Unicaja y la Fundación Manuel Alcántara.

Y Alcántara, como su bisnieto Pablo, sigue relajado. Alcántara que habla a un auditorio donde el afecto gana por mayoría absoluta. Alcántara, al que se le seca un poco la garganta y avisa: «Voy a beber el agua... Aunque el agua, bebida con prudencia, no tiene por qué sentar mal a nadie». Y una risa cómplice en el patio de butacas.

«No se ha inventado una vara para medir la poesía», advierte Alcántara, quien recuerda el que año próximo el premio que lleva su nombre cumplirá 25 años. Unas bodas de plata que prevén en su lista de regalos una edición de su obra poética, ilustrada por pintores malagueños, tal y como adelanta el presidente de la Fundación Manuel Alcántara, Antonio Pedraza.

Un nuevo motivo, otra excusa, para regresar dentro de un año. Y Alcántara se apunta: «Ya empiezan a pesar un poquito, por culpa de los calendarios, pero estoy dispuesto a seguir, al menos una temporada, para seguir viendo no a todos vosotros, sino a cada uno de vosotros».