La invención de Hugo

Hugo López, ayer, en el Jardín Botánico de la Concepción, que suele protagonizar sus obras de carácter vegetal.
Hugo López, ayer, en el Jardín Botánico de la Concepción, que suele protagonizar sus obras de carácter vegetal. / Fernando González
  • Una muestra descubre la precoz obra de un joven autista que reinventa en poesía visual su enciclopédico conocimiento botánico

  • La sala Moreno Villa exhibe a partir del 6 de julio los dibujos de Hugo López, que también llegarán a La Concepción

En la película ‘La invención de Hugo’, un niño roba piezas mecánicas para construir un autómata por el que se siente seducido. Como aquel ladrón de la cinta de Martin Scorsese, el adolescente malagueño Hugo López Catalán también se queda con lo que no es suyo por pura fascinación. Aunque en su caso, no son hurtos, sino préstamos artísticos. Se ha apoderado de los nombres de todas las plantas –sí, todas– para reinventarlas y devolverlas al mundo en sus particulares dibujos que destilan una poesía gráfica de estilo único. Unas obras que parecen partir del naif pero que se pierden hacia el infinito de la abstracción. Una sensibilidad que no ha pasado desapercibida y que revelan a un joven que ha sabido convertir su diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista en un aliado. Tanto que en un par de semanas inaugura su primera exposición en la Sala Moreno Villa del Ayuntamiento de Málaga.

Quedamos con el propio Hugo en La Concepción, una de sus «musas» –tiene otra más carnal, aunque por el momento le guardaremos el secreto–. Como avisa el título de la exposición ‘Dibujos taxonomía poética’, el mundo vegetal es el gran protagonista de los piezas a vista de pájaro de este joven de 14 años, cuyos bodegones paisajísticos ya llamaron la atención cuando el pasado año ganó el Concurso Nacional de Pintura para Niños y Niñas con Autismo de la fundación madrileña Atiende. «Esta es una costilla de Adán o monstera deliciosa, que es una de las que más me gusta dibujar», explica Hugo López, mientras pasea por el jardín botánico, donde también expondrá sus piezas tras la primera exhibición. «Estoy muy emocionado por la exposición, pero sobre todo por exhibirla aquí, junto a las plantas», reconoce el joven, que es toda una autoridad en botánica. Imposible dar un paso sin que cuente la historia del árbol que se alza delante o la especie que nos flanquea.

Paleta portátil

Ese saber enciclopédico convertido en arte tuvo su origen hace dos años. Durante una visita al Parque de Málaga. «La guía decía el nombre de las plantas, pero después yo leía los carteles de las especies y se equivocaba mucho», explica Hugo, que descubrió allí su pasión botánica que no tardó en tomar color a través de sus rotuladores. Tiene cientos de la marca Stabilo en su ‘paleta’ portátil para poder pintar en cualquier sitio. «Son los mejores pero muy caros, así que siempre pido ese regalo por mi cumpleaños», reconoce, mientras su madre, Ana Catalán, asiente con cara de saber lo que vale un peine y un rotulador.

«Hace unos días le regalaron una colección que no eran de su marca y se los dio a su hermano, Raúl, que también tiene buena mano», señala su madre. Hugo tercia para explicar que ahora anda esbozando una obra «tropical y veraniega», aunque no sabe cuando la terminará. «Cuanto más perfecciono la técnica, más días tardo en concluirlas», dice el joven artista que sí tiene claro a quién regalará una de sus piezas. «Al alcalde en agradecimiento por la exposición», asegura con cara de ilusión.