Diario Sur

Silvia Congost: «El amor para toda la vida nos ha hecho mucho daño»

Congost protagoniza una conferencia sobre relaciones de pareja.
Congost protagoniza una conferencia sobre relaciones de pareja. / JORDI ROCA
  • La psicóloga ofrece este lunes una charla sobre dependencia emocional y relaciones tóxicas en el Aula de Cultura de SUR

El verano está a la vuelta de la esquina, un tiempo para el descanso, romper con la rutina y para disfrutar de la familia y la pareja. Pero esta felicidad de cliché provoca también un efecto contrario: el aumento de rupturas de parejas tras la época estival. De ello, de las relaciones y de la dificultad para acabar con ellas, hablará hoy la psicóloga Silvia Congost en una nueva sesión del Aula de Cultura de SUR, que cuenta con la colaboración de Obra Social La Caixa. ‘¿Sufres por amor? Dependencia emocional y relaciones tóxicas’ es el sugerente título de la conferencia de esta especialista que confiesa su rechazo al modelo tradicional de ‘contigo para siempre’. «El amor para toda la vida nos ha hecho mucho daño», asevera la autora de libros ‘Cuando amar demasiado es depender’ y ‘Quien te quiere NO te hará llorar’.

Aunque se considera «radical» en este aspecto, Silvia Congost reconoce que el amor para toda la vida «sin duda existe», pero su postura difiere mucho de ser un vínculo incondicional. O no debe serlo. «Nunca hay garantías en lo que el otro siente o va sentir mañana, por lo que es una decisión que vamos haciendo toda la vida», explica la psicóloga que, por su experiencia profesional, ha encontrado que muchas de estas relaciones encierran muchas veces una «dependencia emocional».

«¿Cuántas veces hemos escuchado a alguien confesar que la relación de pareja va mal, pero no se separa por los hijos?», se pregunta la autora de ‘Autoestima automática’ y ‘La llave de las emociones’, que añade que esta actitud es un error ya que esa situación no escapa a los pequeños de la casa y «les transmitimos que en la pareja lo mejor es aguantar, ser dependientes y sumisos».

Precisamente los jóvenes no reciben tampoco una adecuada educación a través de la sociedad y la prueba está en los mensajes de la música o el cine. Congost se acuerda de canciones, como ‘Sin ti no soy nada’ de Amaral, o el cine de princesas de Disney, «que hacen mucho daño» ya que propagan precisamente la bondad de la dependencia emocional y el amor ciego con respecto de la pareja. Una situación que, para la psicóloga, se iguala con una «adicción» de la que es muy difícil desengancharse ya que la persona que sufre la sumisión en la pareja no se atreve a dejarlo por inseguridad, miedo o falta de autoestima.

Hasta la propia sociedad presiona en sentido contrario al que debería. «Todavía hay muchos prejuicios y está mal visto estar sin pareja. Por eso, sentimos la urgencia de encontrar otra persona en cuanto estamos solos», reflexiona Silvia Congost, que aboga por relaciones «sanas» desde el principio.

Falta de formación

Eso de que el enamoramiento inicial nubla la mente y conduce a un estado de felicidad no debe ser llevado al extremo. «La pasión siempre tiene que estar, pero en esos orígenes de la pareja no se debe perder la parte racional, al menos, para plantearnos si aquello que vamos descubriendo de la otra persona realmente nos gusta», explica la psicóloga catalana que añade que, sin esta visión crítica, se caerá en una dependencia emocional «de la que no se podrá salir o costará mucho cuando nos demos cuenta del error y se quiera terminar». Una sumisión que, en los casos más tóxicos, degeneran en el maltrato.

No obstante y sin llegar a este extremo, la especialista sostiene en el caso de que se desarrolle dependencia emocional en una pareja, «ya no hay solución» y la ruptura es la única salida. Congost diagnostica que «la mayoría de las relaciones de hoy día no funciona y esto indica que nos falta mucha educación afectiva». Por ello aboga por llevar esta formación a los colegios. «No solo a los niños, sino también a los padres, porque el ejemplo que ven los pequeños en casa es más importante que cualquier escuela», concluye.