El coleccionismo es hacer memoria

Isabel Hurley, Elisa Hernando, Eugenio Carmona, Nimfa Bisbe y Javier Quilis, ayer en Museo del Patrimonio Municipal.
Isabel Hurley, Elisa Hernando, Eugenio Carmona, Nimfa Bisbe y Javier Quilis, ayer en Museo del Patrimonio Municipal. / Francis Silva
  • Tres especialistas reivindican en Málaga el papel de los fondos corporativos de arte

  • Los representantes de la Colección Arte Contemporáneo, La Caixa e Inelcom repasan la trayectoria de estas iniciativas

Los manuales de negocios y algunas técnicas de seducción recomiendan ir al meollo del asunto en los postres, cuando el hielo del aperitivo ya se ha roto y el ambiente resulta más propicio. En una mesa redonda, los postres vienen a ser las preguntas del presentador o del público, con los ponentes ya más relajados después de sus respectivas intervenciones.

Sucedió de nuevo ayer, durante la segunda sesión de las jornadas sobre coleccionismo celebradas en Málaga. Habían hablado Nimfa Bisbe, jefa de colecciones de arte de La Caixa; Javier Quilis, directivo de la empresa tecnológica Inelcom y Eugenio Carmona, catedrático de Historia del Arte y asesor de la Colección Arte Contemporáneo. Y fue este último quien ofreció la clave, el meollo, aún a sabiendas de que siempre habrá alguien con ganas de buscarle el lado oscuro a la reflexión independiente y certera: «Lo importante es hacer una colección, no un edificio o una exposición. Frente a lo efímero, eso, la colección, es lo que va a quedar, lo que da testimonio de una época y de una circunstancia».

A su lado, Bisbe y Quilis asentían. Carmona había resumido antes la trayectoria de la Colección Arte Contemporáneo, ‘rara avis’ en el «ecosistema del arte español», que diría el recordado Juan Antonio Ramírez. Porque la Colección de Arte Contemporáneo, alentada en 1987 por Julián Trincado, entonces presidente de Unión Fenosa, reúne a un grupo de empresas para componer una iniciativa inédita en España: un grupo de especialistas señala la obra deseada, una compañía del grupo la compra y la pieza pasa a un fondo mancomunado. El resultado es una colección que supera las 2.000 piezas, pero que, sobre todo, ofrece un relato innovador del arte español del siglo XX, reivindicando a los autores que mantuvieron viva la llama de la modernidad hasta superar, de facto, la supuesta brecha de la Guerra Civil.

Vocación pública

Bisbe, por su parte, recordó el nacimiento de la colección de La Caixa allá por 1985, sus fondos que van desde las más de 4.000 piezas de obra gráfica hasta las 2.000 referencias de arte contemporáneo español, su red de centros culturales y expositivos repartidos por la geografía nacional... Y al cabo remachó: «Somos una colección corporativa con una vocación museística».

Tras ella, Quilis relató la colección de arte contemporáneo confeccionada por Inelcom, una empresa familiar del sector tecnológico que reúne más de 150 piezas de 53 artistas en un espacio de 3.500 metros en su sede corporativa. Nada de cuadros metidos en despachos: «Es arte lo disfrutas cuando lo compartes». Y así, en común, hacer memoria para construir(nos) una identidad.