Diario Sur

«Un coleccionista de arte contemporáneo realiza una función social»

Isabel Hurley posa en su galería junto a la obra del artista malagueño Antonio R. Montesinos.
Isabel Hurley posa en su galería junto a la obra del artista malagueño Antonio R. Montesinos. / Nuria Faz
  • La galerista Isabel Hurley coordina las jornadas sobre coleccionismo que se celebran desde hoy en el Museo del Patrimonio Municipal

David Escalona, Elena Rendeiro y María Cañas son algunos de los autores que han pasado por la galería de Isabel Hurley, que en menos de una década ha participado en ferias nacionales (Arco, Madrid Foto) e internacionales (Volta y Art Basel). La galerista coordina las jornadas sobre coleccionismo de arte contemporáneo que desde hoy acoge el Museo del Patrimonio.

–Abrió su galería de arte contemporáneo cuando la crisis asomaba ya las orejas y se ha mantenido en la brecha. ¿Es señal de que lo peor ya ha pasado?

–Los primeros años no fueron malos, aunque en 2007 ya se hablaba de crisis, pero se negaba. Cuando la crisis se hizo evidente pasamos unos años muy duros, muy difíciles, no ya sólo en lo que afecta a las ventas, sino que era muy difícil sacar un proyecto adelante. Afortunadamente, desde finales de la temporada pasada, he ido notando cambios en ventas, en mucho más interés por parte de la gente...

–¿Compras de instituciones o de coleccionistas privados?

–De ambos. Ha habido ventas a instituciones públicas, pero también a coleccionistas particulares. Se ha notado el cambio en ese sentido y también en proyectos; por ejemplo, el de María Cañas para el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo que llevaba un tiempo madurándose y salió a principios del verano pasado. También se llevaba tiempo hablado de hacer unas jornadas en torno al coleccionismo y finalmente a propuesta de Alicia Ventura (comisaria de la Colección DKV) ha salido adelante. Creo que todo indica que parece que hemos entrado en recuperación. Desde luego he notado una mejoría y cuando la notamos en las galerías es porque realmente la hay.

–¿Y cuál es el estado del coleccionismo actual en España?

–El coleccionismo en España nunca ha tenido un tejido con la misma cohesión que en otros sitios porque la cultura del coleccionismo no ha estado tan arraigada. Por ejemplo, la cultura del fútbol. La crisis no creo que le haya afectado muchísimo, de hecho, los futbolistas han seguido ganando más dinero, la gente ha seguido yendo al campo... Eso está arraigadísimo, pero el coleccionismo no. Ha habido una crisis que ha sido un mazazo y, además, el periodo de recuperación está siendo más largo que en otros sitios. Hay lugares en los que la confianza en el arte es tal, y no sólo hablo de las vanguardias históricas o de momentos históricos pasados, sino que el arte más contemporáneo, que éste se convierte en un valor refugio.

–Y aquí no.

–Aquí no. Los informes sobre arte y mecenazgo así lo reflejan.

–¿Qué relación cree que tiene esa tendencia con la desconfianza que sigue despertando el arte contemporáneo entre buena parte del público general?

–Esa visión se debe al desconocimiento. Además, ese estereotipo se fomenta desde otros sectores de la cultura.

–¿Como cuáles?

–Cuando se dijo que se iba a cambiar el tipo impositivo del IVA al 10%, salieron algunos portavoces del mundo del cine que dijeron que eso era favorecer a la élite económica. ¿Los artistas, los galeristas? ¿Esto es élite económica? Que venga Dios y lo vea. Protestaron mucho y al final se cambió el modelo a un sistema que era un lío tremendo que era muy difícil de aplicar. Por otra parte, el arte contemporáneo se ve como algo ajeno por mucha gente que se siente mucho más identificada con los grandes maestros del Barroco, del Renacimiento o con el costumbrismo del XIX, cuando en realidad el arte contemporáneo es la expresión de nuestro tiempo y es lo que va a conformar el patrimonio del futuro, junto con lo que ya hay. A esto se une además, la desconfianza, en el arte en general y en el arte contemporáneo en particular. Se aprecia con mucha suspicacia, incluso con ironía. ‘Esto lo hace cualquiera’ y cosas así. Esto pasa porque no existe una formación estética integral incorporada en los planes educativos.

Nuestro tiempo

–Entonces, ¿cree que esa desconfianza se curaría con educación?

–Por supuesto. Unos tendrán más sensibilidad hacia la plástica, otros hacia la música... Pero si algo no se fomenta, no se ejercita, se va atrofiando. Es importantísima esa formación, no sólo para entender una manifestación tan importante de nuestro tiempo sino para apreciar la identidad de una sociedad a través de esa manifestaciones. Ser capaz de entender eso ayuda a entender nuestra sociedad, nuestro tiempo y en definitiva a nosotros mismos. Si esto se produjera, no habría que hablar de por qué a la compra de arte contemporáneo se le da el mismo tratamiento que a la compra de coches de lujo.

–¿Y por qué cree que no se entiende ese planteamiento desde las instituciones que legislan esa fiscalidad?

–Porque no se entiende la función social del que colecciona arte contemporáneo. Todos tienen una vocación pública, de mostrar lo que están coleccionando, porque entienden la capacidad de expresión, en el caso de un individuo, de él mismo y, en el caso de una empresa, de la imagen que quieren proyectar. Eso el que colecciona lo entiende perfectamente, pero parece que muchos políticos no lo entienden y no lo entienden porque les falta ese aprendizaje y el haber tenido una familiaridad con esa expresión plástica desde pequeñitos.

–Y en Málaga, ¿se ha notado la apertura de nuevos museos en mercado del arte?

–Qué duda cabe que los museos han hecho una labor importantísima, tanto estos centros como la Escuela de Bellas Artes. Ha sido fundamental, aunque es todavía muy poquito tiempo y hacen falta acciones que expliquen esta labor como las jornadas que van a empezar mañana (por hoy) y que encuentren respuesta entre los empresarios, porque al estar organizadas en el contexto de la Colección DKV (expuesta en el Museo del Patrimonio), las jornadas van dirigidas a ese coleccionismo corporativo.

–Y hablando de particulares. ¿Cualquiera puede ser coleccionista?

–Cualquiera no sé, pero he tenido obras de 100 euros y de entre 50 y 100 euros también. Se puede coleccionar a partir de estas cantidades. Si alguien se gasta en una cena o en una entrada para un espectáculo deportivo estas cantidades o incluso más dinero, también lo puede dedicar a tener una obra única. Volvemos, de nuevo, a la necesidad de una educación artística.