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Martínez de Pisón: «Mis libros se parecen a mí»

Ignacio Martínez de Pisón ambienta su última novela, ‘La buena reputación’, en Melilla durante la época del protectorado.
Ignacio Martínez de Pisón ambienta su última novela, ‘La buena reputación’, en Melilla durante la época del protectorado. / Alberto Estévez
  • El escritor zaragozano participa hoy en el ciclo del Aula de Cultura de SUR y del Centro del 27, antes de recibir el miércoles el Premio Nacional de Narrativa

Por sus libros lo conoceréis. Eso piensa Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960), que contempla su particular bibliografía –once novelas desde que publicó en 1984 ‘La ternura del dragón’– como un relato que habla de su propia vida. «Mis libros se parecen bastante a mí», confiesa el escritor aragonés afincado en Barcelona, que considera que ninguno de sus novelas es «inesperada». Un hilo invisible que une unas obras con otras y que, entre otras cosas, sitúan la juventud de este autor en los 70 y 80, una época que ha sido revisada una y otra vez en sus libros. De esos caminos cruzados entre literatura y biografía hablará hoy el último ganador del Premio Nacional de Narrativa en el ciclo ‘Un café cargado de lecturas’, que organizan el Centro Cultural de la Generación del 27 y el Aula de SUR, con la colaboración de Fundación La Caixa.

Precisamente, Martínez de Pisón ofrecerá hoy su último acto antes de recibir el miércoles de manos del rey Felipe VI el Premio Nacional de Narrativa por su novela ‘La buena reputación’, que aborda la época del protectorado español en Marruecos con la historia de una saga familiar –otra de las obsesiones literarias del autor– de la ciudad de Melilla que, a mediados del siglo XX, hicieron compatible estilos de vida y visiones del mundo diferentes: el catolicismo y el judaísmo. «Fue precisamente un melillense malagueño, Moisés Salama, el que me abrió las puertas de su casa, me enseñó como era la vida de los españoles judíos allí y alimentó mi curiosidad por ese mundo», explica el escritor, que destaca la mayor tolerancia religiosa de aquel protectorado frente a la rigidez que se vivía en la Península.

Málaga también figura como escenario de algunos de los capítulos de ‘La buena reputación’, no solo por la dependencia administrativa que Melilla tenía de la capital de la Costa del Sol, sino porque «muchas familias se planteaban ir a Málaga cuando querían volver a la Península». «Yla ciudad me servía precisamente para situar esa fase intermedia del regreso a España de la familia protagonista del libro», señala Ignacio Martínez de Pisón, que admite que el Nacional de Narrativa es lo «máximo a lo que puede aspirar un escritor de mi edad».

Un galardón que además le ha dado mayor visibilidad con la venta de unos 15.000 ejemplares más desde que se conoció su concesión. «El premio revivió la novela e hizo que llegara a lectores que no me habían leído hasta entonces», se felicita el autor que observa el Nacional como un Goya literario. Otro premio al que no le importaría aspirar y con el que ha coqueteado ya que adaptó para la gran pantalla su propia novela ‘Carreteras secundarias’ (1997), además de reincidir con el mismo director, Emilio Martínez Lázaro, en el guión de ‘Las 13 rosas’ (2007), y escribir junto a Fernando Trueba ‘Chico y Rita’ (2010).

Ahora tocan series

Después de más de un lustro, al escritor le vuelve a salir el guionista que lleva dentro. «Me está apeteciendo volver, aunque no tanto al cine, sino a las series», adelanta Ignacio Martínez de Pisón que, tras la consecuente repregunta sobre el tema, confiesa que tiene una oferta sobre la mesa de Movistar+ para adaptar su novela ‘El día de mañana’ (2012), la historia de un hombre que se convierte en confidente de la temida Brigada Social, la policía política del franquismo.

Este escritor cinéfilo no ha quedado al margen del auge de las series en todo el mundo, aunque saca su perfil crítico para reconocer que España «ha quedado muy atrasada» frente a la innovación de las televisiones de otras latitudes. «Todos los países se han dado cuenta de que la narrativa popular y de calidad que supuso antes la novela y el cine, lo representa ahora las series al reflejar nuestra manera de interpretar el mundo», señala Martínez de Pisón que salva de nuestra ficción títulos singulares como ‘Crematorio’ o ‘¿Qué fue de Jorge Sanz?’.

Residente en Barcelona desde hace décadas, el escritor ve con preocupación la deriva independentista, aunque observa que estamos en una nueva etapa. «Era una ensoñación que pudo engañar a gente en los peores años de la crisis, pero se ha visto en muy poco tiempo que ese paraíso eran promesas huecas imposibles de cumplir», considera el escritor, que observa en primera línea el proceso de desconexión que, lejos de ser una solución como publicitaban sus promotores, se ha convertido «en un nuevo problema».

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