Diario Sur

El poeta sin pedestal

Juan José Téllez observa a Laura Lacheroy, viuda de Carlos Edmundo de Ory, ayer, en el CAL.
Juan José Téllez observa a Laura Lacheroy, viuda de Carlos Edmundo de Ory, ayer, en el CAL. / Álvaro Cabrera
  • El festival Irreconciliables arranca con una exposición que rescata la biografía y la obra del vanguardista y «raro» Carlos Edmundo de Ory

No se le puede atrapar en una etiqueta. A no ser que sea en esa definición de «raro» que ayer utilizó Juan José Téllez, director del Centro Andaluz de las Letras (CAL), para definir al inclasificable poeta Carlos Edmundo de Ory (Cádiz, 1923- Thézy-Glimond, 2010), cuya personal obra y biografía a contracorriente protagoniza la exposición que anoche sirvió de aperitivo al V Festival Internacional de Poesía de Málaga - Irreconciliables. Lo de ‘aperitivo’ le habría encantado al poeta gaditano, tan acostumbrado a saltarse las reglas –de los versos y de la vida– y padre literario de los aerolitos, greguerías y aforismos con sabor a pequeños e intensos bocados.

Algunos de esos aperitivos poéticos volvieron a sonar ayer en la voz del propio Téllez, que realizó una lectura de piezas del autor en la inauguración de la exposición ‘OryMundo soy’ en el CAL. Con la viuda del propio Carlos Edmundo de Ory, Laura Lacheroy, como testigo, el director del Centro Andaluz de las Letras viajó desde el divertido bombardeo de aerolitos, a medio camino entre la poesía y la filosofía, a piezas menos conocidas y comprometidas del autor, como la serie contra el nazismo ‘Heil Hitler’, pasando por «emblemáticas» composiciones como ‘Amo a una mujer de larga cabellera’, ‘Vestigios’ o ‘El rey de las ruinas’.

De su pasado como periodista, Téllez explicó a SUR que guarda varias entrevistas con Carlos Edmundo de Ory, cuando de su autoexilio por la dictadura el autor pasó a un reencuentro con España. Aunque el «recuerdo más firme» que conserva del autor andaluz no son esos vis a vis con micrófono, sino de la noche que, a las dos de la madrugada, «le cantó a mi hija ‘La rueda de la alcachofa’».

También hubo música ayer en el aperitivo de Irreconciliables. La puso el cantautor Fernando Polavieja que, junto a Luis Eduardo Aute, musicó los versos de ‘El desenterrador de vivos’. Creador de complicidades literarias, Téllez recordó que la poesía del autor gaditano fue tan personal que no encajó en ninguno de los movimientos contemporáneos, salvo en las vanguardias precedentes de comienzos del siglo XX. Esa característica, unida a su exilio, hizo de Carlos Edmundo de Ory un poeta tan brillante como independiente. Jamás recibió un premio nacional en España, un hecho que hizo al director del CAL definir su poesía como «hermosísimo secreto a voces». Por ello, confesó que la imagen que prefiere del escritor es la que se le dedicó hace un año en Cádiz, con el poeta apeado de su pedestal y paseando como uno más por la Alameda Apodaca.

Tras la exposición producida por la Fundación Carlos Edmundo de Ory, el festival Irreconciliables arranca hoy con lecturas de poemas de Francisco Ferrér Lerín, Alejandro Simón Partal, David Refoyo, María Sotomayor y Lidia Bravo en el CAL y en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento. Con ellos arranca una semana para vivirla en verso.

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