Jorge Rando devuelve la visita a Barlach

El pintor Jorge Rando, ante una de sus obras.
El pintor Jorge Rando, ante una de sus obras. / Antonio Javier López
  • El artista malagueño protagoniza una retrospectiva en los dos museos alemanes dedicados al escultor

  • El pintor exhibe más de 200 obras en Wedel y Ratzeburg y se convierte en el primer creador español en recibir el Premio Barlach

En Wedel, a unos 20 kilómetros de Hamburgo, en el número 1 de Mühlenstrasse, se levanta una vivienda color crema con los marcos de las ventanas pintados en gris. Junto a la puerta, una placa negra con letras doradas recuerda que allí nació, en 1870, Ernst Barlach. Allí siguen las antiguas caballerizas, ahora recuperadas con un exquisito suelo de madera, donde Barlach instaló su estudio cuando regresó de un viaje iniciático a Rusia. Y un siglo después, la obra del malagueño Jorge Rando se instala en la casa de Barlach, ‘vaciada’ para hacer sitio a las más de 120 obras que componen la primera escala de la ambiciosa retrospectiva que repasa su trayectoria. En un par de semanas llegará el turno de la exhibición paralela en el otro museo dedicado a Barlach, este en Ratzeburg. En total, más de 200 obras componen la muestra que acompaña a la concesión del Premio Barlach 2016 a Jorge Rando, primer artista español que recibe la distinción.

La doble propuesta sirve, además, para que la obra de Rando devuelva la visita a Barlach, cuyas esculturas permanecen en el Museo Jorge Rando de la capital malagueña desde el pasado 14 de diciembre. «El proyecto es una maravilla y me hace muy feliz, pero la realidad de mi vida es pintar. El triunfo de un artista no es esto, en poder expresarse con el arte», reflexionaba ayer Rando durante la inauguración de la muestra en Wedel.

Detalle de una de las obras de Rando en la exposición de Wedel.

Detalle de una de las obras de Rando en la exposición de Wedel. / Antonio Javier López

En su doble cita alemana, Rando reúne trabajos realizados desde la década de los años 70 del siglo pasado hasta la actualidad. La muestra presentada ayer en Wedel ofrece algunas de sus ciclo. «No trabajo en series, sino en ciclos. Cojo un tema y lo abordo durante un tiempo, luego lo dejo y lo recupero al cabo de los años. Para mí, un asunto que me despierta la pasión de pintar no se cierra nunca. Por eso, por ejemplo, las obras sobre África que realicé hace 40 años conviven con las más recientes y siguen siendo actuales», reflexionaba ayer Rando entre sus ‘Horizontes verticales’ que dan la bienvenida la visitante en la planta baja de la casa natal de Barlach en Wedel.

Luz y color

Antes de esos horizontes, paisajes y miniaturas sobre «la luz de la flor». Verdes, fucsias, algún naranja casi rabioso. En palabras del artista: «Uno de los aspectos que más llama la atención de mi trabajo es la luminosidad del color. Los responsables de la exposición han visto en mi trabajo una nueva luminosidad, un nuevo expresionismo, de ahí el título de la exposición».

Rando aludía al epígrafe bajo el que se reúnen ambos montajes, ‘Pasión. Nuevo expresionismo’, comisariados por la directora artística del museo de Wedel, Heike Stockhaus, que a su vez elaboró la muestra sobre Barlach que puede verse en Málaga.

En ese montaje, la obra del escultor alemán convive con las creaciones de Rando en el tramo final del paseo. La coincidencia se dará también en Alemania, si bien llegará en la exhibición prevista en Ratzeburg. «Existe un proyecto para unir las esculturas de Barlach y mis pinturas en una exposición itinerante en colaboración con la Fundación Goethe que incluso podría viajar a España», avanza Rando.

Rando, con los impulsores de la muestra y autoridades, entre ellos el alcalde de Málaga.

Rando, con los impulsores de la muestra y autoridades, entre ellos el alcalde de Málaga. / Antonio Javier López

Pero eso es el futuro. El presente pasaba ayer por Wedel, por los cuadros sobre la prostitución instalados en el sótano y las pinturas dedicadas a la Pasión y a África repartidas por la primera planta de la casa natal de Barlach. Allí, cuando empezaba a caer la tarde y con ella el termómetro, Rando recibía el Premio Barlach 2016 de manos del presidente de la Ernst-Barlach Gesselchaft Hamburg, Jürgen Döppelstein y tras la presentación realizada por el profesor de la Universidad de Bellas Artes de Berlín, Robert Lucander. El pianista Leon Gurvinten ofrecía varias interpretaciones de inspiración española entre los discursos. El alcalde Málaga, Francisco de la Torre, saludaba la obra de Rando como «puente entre Alemania y España, entre Wedel, Hamburgo y Málaga».

El público escuchaba los parlamentos desde la primera planta, también en el piso bajo de la casa natal y arremolinado en la escalera que unía ambos niveles. Los visitantes se iban repartiendo por las habitaciones. Uno de ellos, en la primer planta, mientras sonaba el piano de Gurvinten, miraba fijo uno de los cuadros sobre África, que desde un recorte de periódico lanza: «Mi vida era bella y espantosa al mismo tiempo». Muy cerca, en otra pintura de Rando, en blanco y negro, un soldado lleva en brazos a un niño, como salidos de cualquier noticiero de ayer. De hoy. De mañana.