«No volveré a este maldito país»

Sinatra al llegar al Pez Espada.
Sinatra al llegar al Pez Espada. / SUR
  • Sinatra renegó de España tras su detención en Málaga hace ahora medio siglo

Solo el director Mark Robson sabe lo que pasó en aquel rodaje. O más bien como lo pasó. Pero por ambientarlo fue lo más parecido a un infierno. A una batalla campal detrás de las cámaras que emulaba el género bélico que la propia película representaba ante el objetivo: ‘El coronel Von Ryan’ (1965). A un lado, el propio cineasta canadiense y las legiones de técnicos y actores que participaban en el rodaje en Europa y, al otro lado de las líneas enemigas, el caprichoso Frank Sinatra, su ejército de guardaespaldas y los mandamases de la Fox. El actor y cantante estaba descontrolado desde que arrancó el rodaje en Italia. En la segunda quincena de septiembre, se trasladaron a Málaga para concluir la filmación en El Chorro. Y aquí explotó todo. El titular dio la vuelta al mundo: «Sinatra, detenido».

Desde el primer momento que mentaron su nombre meses antes, Mark Robson torció el gesto. Prefería a William Holden como protagonista, que además estaba disponible. Pero el productor Darryl Zanuck quería a la estrella italoamericana. En mitad del rodaje, Sinatra propuso cambiar el final de la película, lo que provocó la reacción encendida del director que envió un informe a la Fox relatando la situación y el sobrecoste que provocaría, así como la actitud «ofensiva» del actor con el propio cineasta, recuerda el investigador Miguel Olid, que en su reciente tesis sobre el director de producción de ‘El coronel Von Ryan’, el andaluz Eduardo García Maroto, ha investigado a fondo el difícil rodaje de la cinta.

Pero la pelota no explotó precisamente por lo que pasaba en el rodaje, sino por un incidente en el hotel el Pez Espada, donde se alojó la estrella. Tras el primer día de rodaje, Sinatra se acercó a la barbacoa de la mítica residencia de Torremolinos y allí lo abordó una actriz cubana. Todo normal hasta que un fotógrafo del diario ‘Pueblo’ retrató a la pareja. Un gran escándalo que derivó en un altercado entre los guardaespaldas, la actriz y el fotógrafo, que acabó en denuncia de este último en comisaría.

La policía acudió al hotel a tomar declaración al actor, pero Sinatra se negó a hablar con ellos y se encerró en su habitación. El propio García Maroto contaba en sus memorias que intermedió con los agentes para evitar que el escándalo fuera a mayores y que el actor terminase el rodaje en El Chorro. Una vez concluido, podrían tomarle declaración. Los policías se marcharon, pero no olvidaron. A los dos días detenían al mismísimo Frank Sinatra cuando volvía del rodaje y lo llevaban a comisaría.

En unos manuscritos de un testigo desvelados por el propio hotel Pez Espada, se narra como Sinatra exigió hablar con el embajador, maldijo a los agentes por tratarlo como un «criminal» y comparó a la policía con la «Gestapo». Al actor lo multaron con 25.000 pesetas por desacato a la autoridad –el incidente original quedó en nada– y lo llevaron directamente el aeropuerto para que Von Sinatra emulara a su personaje en la ficción y ‘escapara’ a EE UUvía París. «Nunca volveré a este maldito país», juro el cantante, mientras el director Mark Robson asistía al espectáculo desde la distancia. No es difícil imaginarlo con una sonrisa.