Una tesis doctoral pone en valor los lagares y molinos de la provincia de Málaga

Álvaro Amaya junto a uno de los edificios./
Álvaro Amaya junto a uno de los edificios.

El trabajo de Álvaro Amaya recoge en un catálogo cerca de un millar de edificaciones rurales con valor histórico pero sin protección arquitectónica

PABLO MARINETTO MÁLAGA.

Un simple paseo por el Centro de Málaga supone una oportunidad única para empaparse de la herencia arquitectónica que sociedades de distintas épocas han dejado para la posteridad. Muchos de estos inmuebles gozan de una especial protección, al estar recogidos dentro del Catálogo de Edificios Protegidos del plan PEPRI Centro.

Sin embargo, fuera del municipio de Málaga, otras localidades como Cártama, Almogía o Casabermeja también cuentan con edificaciones históricas que han quedado olvidadas por dosis a partes iguales de desconocimiento y desinterés. Lagares, almazaras, molinos y centros de producción artesanales diseminados por toda la provincia afrontan el futuro con su supervivencia como primera incógnita.

Con el firme propósito de evitar un trágico desenlace, Álvaro Amaya, graduado en Historia por la Universidad de Málaga, lleva más de cuatro años documentándose y trabajando a pie de campo para elaborar su tesis doctoral, en la que se incluye un catálogo de construcciones históricas. Un inventario de inmuebles tradicionales repartidos por varios términos municipales para ponerlos en valor y tratar de incluirlos como edificaciones susceptibles de protección por su valor y relevancia histórica.

Lagares, molinos, almazaras y otras construcciones rurales componen el catálogo

«A día de hoy no existe ningún trabajo previo con este nivel de exhaustividad y en un futuro espero que sirva, al menos, como guía para conocer el patrimonio tan valioso que hay sin catalogar y que corre el riesgo de perderse si no se actúa desde las instituciones», relata Amaya, que ya ha recogido en su trabajo cerca de un millar de construcciones.

Solo en el término de la capital hay 443, pero también se incluyen ejemplos de otros 14 municipios, como el lagar de Corachilla, en el cerro de Santo Pitar, o la Casa de Charata, en el término de El Borge.

Cerca de Churriana se encuentra el molino viejo de Velarde -también conocido como finca Santa Tecla-, un espejo de la incongruencia a la hora de salvaguardar los vestigios patrimoniales. En algunas de las construcciones que se erigen sobre sus terrenos pueden apreciarse los procesos evolutivos que van posiblemente desde los siglos XVI al XIX. «En Santa Tecla se aprecian perfectamente los materiales y técnicas constructivas utilizadas en cada fase, la distribución de los espacios y los cambios de usos que sufrieron las estancias en las distintas épocas», detalla Amaya.

«Hay patrimonio muy valioso sin catalogar ni proteger que corre el riesgo de perderse»

De casi una decena de edificios que alberga la finca, solo uno de ellos goza de protección. La casa señorial que data del siglo XIX -que fuese propiedad de la familia Gross- y el jardín de estilo paisajista que la rodea, con más de treinta especies catalogadas.

Ahora, la tesis de este joven malagueño servirá para dar luz a esa otra arquitectura tradicional y popular. Edificios en ruinas convertidos en testigos del pasado y el presente.

Capilla con pinturas murales en el lagar de Lo Muñoz.
Capilla con pinturas murales en el lagar de Lo Muñoz.

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