«Siempre he tenido la máxima de que enseñar es aprender dos veces»

Antonio Cuesta Vargas, antes de entrar a una de sus clases. :: c. j. martínez/
Antonio Cuesta Vargas, antes de entrar a una de sus clases. :: c. j. martínez

Antonio Cuesta Vargas Profesor de Fisioterapia en la UMA y finalista de los premios Educa Abanca 2017 en la categoría de Universidad

CARLOS J. MARTÍNEZ MÁLAGA.

Hace unos días saltaba la noticia. Dos profesores malagueños, Patricia Santos y Samuel Ruiz -en las categorías de FP y Educación Infantil, respectivamente- conseguían alzarse con el primer puesto de los premios Educa Abanca 2017, que selecciona a los mejores docentes de España. Pero en total han sido siete los malagueños que han llegado a la final en estos reconocimientos. Y uno de ellos, en la categoría universitaria, da clases en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UMA. Antonio Cuesta Vargas, profesor de Fisioterapia, habla de su nominación para estos galardones. Su cercanía e implicación con los alumnos, el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales para hacer más accesibles los conocimientos e iniciativas como las Batallas Académicas le han valido para destacar en su trabajo.

-¿Qué se siente al estar entre los finalistas de los premios a los mejores docentes de España?

-La nominación fue una sorpresa, me enteré por los periódicos. Para mí, el premio es ya el que me hayan propuesto antiguos alumnos y compañeros para el galardón. Aunque preferiría que los reconocimientos fueran al mejor proyecto de innovación docente, y que no solo destacasen al profesor. En realidad, la enseñanza es un proceso en el que el alumnado también es parte protagonista. Estoy muy contento por ser finalista, pero la enseñanza es mucho más que la figura del docente.

-¿Cómo consigue enganchar a los alumnos?

-Soy una persona muy curiosa y eso lo traslado al aula. Lo que busco es cómo poder enseñar mejor. El ser curioso me ayuda a buscar nuevas formas más divertidas de enseñar, técnicas que son un reto. La docencia siempre ha estado llena de desafíos más allá de la lección magistral en la que sólo valía lo que decía el profesor. Ahora estamos en un momento en el que son fundamentales los dos factores: es crucial lo que enseña el docente, pero también el aprendizaje del alumno. Es difícil señalar a un profesor bueno, al igual que lo es señalar a un alumno bueno. Lo más positivo es el 'feedback' que te da aliento a seguir trabajando.

-¿Cómo nace su vocación docente?

-Antes de dedicarme a tiempo completo a dar clases como profesor titular universitario pasé por los distintos estamentos universitarios. También he trabajado con pacientes y en la gestión de servicios de salud , así como en la investigación pura. Sin duda, donde más cómodo estoy es en la docencia universitaria. Siempre he tenido la máxima de que enseñar es aprender dos veces. Me gusta enseñar por la parte egoísta de volver a aprender. Las clases me permite además tocar todo lo que engloba la fisioterapia. Cumplo mis retos, ya que lo investigado lo pongo en práctica en el aula.

-¿Cómo han cambiado las nuevas tecnologías la forma de enseñanza y la fisioterapia?

-Es mas fácil hacer llegar la información. Los alumnos están muy acostumbrados a las redes sociales. Resumiendo artículos y poniéndolos en Youtube con un vídeo de cinco minutos llegamos a más alumnos que cuando poníamos en el campus virtual un artículo científico. Las infografías en Twitter y los vídeos cortos son otra ayuda importante. Y no solo para captar la atención de los alumnos, sino también de los pacientes. Además, los docentes compartimos en redes sociales cerradas para investigadores información para la que antes había que pagar.

-En el ámbito académico, ¿en qué nueva investigación se encuentra trabajando?

-Estamos muy centrados en el ámbito preclínico, para generar diagnósticos, pero desde un enfoque de empoderar al paciente para que pueda evaluarse; algo muy ligado al mundo de las nuevas tecnologías. Son proyectos enmarcados dentro la innovación y la excelencia a nivel europeo, lo que tiene muchos riesgos porque abarca muchas especialidades. En el apartado de la investigación docente tenemos dos proyectos de innovación educativa donde buscamos enseñar mejor. Lograr enseñar en 100 horas lo que antes tardábamos 1.000 horas. También estamos muy centrados en el pensamiento crítico, a través de la iniciativa de las Batallas Académicas, un proyecto en el que planteamos diferentes escenarios con distintos casos clínicos para que, con algoritmos entrenables de toma de decisiones, los estudiantes puedan practicar la toma de decisiones y el pensamiento crítico, porque el conocimiento ya está disponible en las redes, pero la toma de decisiones tienen que adquirirla con la experiencia.

-Una de sus líneas es la de la fisioterapia de recuperación en los casos de cáncer. ¿Qué aporta ésta a los pacientes?

-Desde 2010 estamos apostando por esta línea de trabajo, desarrollando ensayos clínicos en supervivientes de cáncer de mama, de colón y también en pacientes durante la quimioterapia. Ahora lo estamos haciendo con pacientes con metástasis. Tenemos evidencias sólidas de que el ejercicio físico reduce las recaídas en el cáncer, además de ser la principal medida para combatir el cansancio que produce la enfermedad, que es una de las principales secuelas.

-¿Y esos avances están llegando al ámbito sanitario?

-Hemos conseguido trasladar los resultados de la investigación con un 'Club de Salud' en el Hospital Clínico de Málaga. El conocimiento de los ensayos clínicos está integrado en los servicios de la unidad de oncología. Ahora mismo solo está disponible para las mujeres que siguen en el circuito hospitalario pero que ya están curadas. Lo siguiente es ampliarlo a más tipos de cáncer, no solo para las secuelas del cáncer de mama. Es un ejemplo más de las lagunas que existen entre las investigaciones y la aplicación práctica, que muchas veces queda lejos.

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