La UMA promueve el voluntariado internacional entre sus alumnos

Alumnos participantes en el programa contaron su experiencia mientras se mostraron imágenes como el encuentro con Rigoberta Menchú. :: crónica/
Alumnos participantes en el programa contaron su experiencia mientras se mostraron imágenes como el encuentro con Rigoberta Menchú. :: crónica

Universitarios que han participado en proyectos de cooperación narran en unas jornadas una experiencia que ya han vivido cientos de estudiantes

PATRICIA PINEDA

málaga.La Universidad de Málaga no solo exporta conocimiento. También exporta solidaridad. La institución académica promueve el voluntariado internacional entre sus alumnos, una opción que desde el año 2010 ya han vivido más de 1.500 estudiantes. Las experiencias de algunos de ellos y lo que supone esta estancia en el extranjero para el currículum de los estudiantes se hicieron patentes en las 'II Jornadas de Intercambio de Experiencias en Cooperación Internacional', que se celebraron la pasada semana en el Salón de Actos de la Escuela de Ingenierías Industriales.

El objetivo de este encuentro es poner en valor y analizar el trabajo realizado por los estudiantes que durante el pasado curso pasaron por algunos de los 22 proyectos que desarrolla la UMA en ocho países, según explicó Susana Cabrera, vicerrectora de Internacionalización. A la presentación también acudieron José Ángel Narváez, rector de la Universidad, y Ana Mata, vicepresidenta de la Diputación.

Cada año participan en este programa entre 80 y 100 alumnos. Para el próximo curso se han ofertado un total de 88 plazas en países de América Latina y norte de Marruecos. El fin académico no es otro que utilizar la estancia para realizar las prácticas curriculares, el Trabajo de Fin de Grado o el Trabajo de Fin de Máster, en un plazo mínimo de dos meses, gracias a la financiación de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo. La convocatoria de este año está abierta y las solicitudes se puede presentar de forma online hasta el 1 de marzo.

Más de 1.500 jóvenes han participado en proyectos de la UMA en ocho países desde 2010

La mayor parte de los asistentes a las jornadas fueron alumnos interesados en realizar este voluntariado que querían conocer la experiencia de otros compañeros. Como la de Juan Enrique de la Rubia, estudiante de Medicina, que el verano pasado participó en el Proyecto Suyapa, con la Asociación ACOES. Su destino fue Honduras. «No he visto menos medios en mi vida, pero tampoco tantas ganas por hacer cosas», comentó. Para él, lo más importante no fue su labor como médico, si no el acompañamiento, «porque para ellos es un golpe anímico brutal».

Una gran oportunidad

El caso de Amanda Tamayo es algo diferente, pero con el mismo trasfondo. Esta estudiante del Máster en Cooperación Internacional y Políticas de Desarrollo participó el año pasado en el programa de Prácticas Internacionales. Por ello se trasladó hasta Panamá para estar ocho meses con el equipo de ONU Mujeres. Insiste en aprovechar estas oportunidades. «La UMA es una de las pocas universidades con convenio con la ONU», explicó. Para ella, lo más impresionante fue descubrir la gran desigualdad que azota el país. «Panamá es un país de contrastes y desigualdades. La realidad es que la gente rica son los extranjeros, y que la mayoría de la población vive en la pobreza», relató esta estudiante. Además, tiene muy claro qué es lo más importante de su experiencia: «Conocí a mujeres empoderadas que eran increíbles, y que creo que dentro de unos años deberían de estudiarse en los libros».

Diego Rivas se trasladó a Perú con un objetivo: construir un invernadero junto a su compañero Álvaro Codes, ambos estudiantes de Ingeniería Mecánica. «También teníamos que enseñar a las madres a trabajar la tierra. Eran encantadoras, trabajadoras y siempre daban la cara; estábamos todo el día con ellas», explicó.

Ana Carmona también estudia Medicina. Ella viajó hasta Perú para ayudar en un hospital situado en una zona rural. «Teníamos que cruzar un río todos los días para llegar al hospital, y había un pequeño puente que se inundaba cada vez que llovía. Cuando diluviaba, la gente ni siquiera podía pasar», relató. Esta estudiante quiso además dar un consejo a aquellos que piensan en participar en este proyecto el próximo curso: «Es muy importante ir con la mente abierta, sin creer que por venir de un país más desarrollado vamos a poder imponer cosas, o sabemos más que nadie».

David Isaac, estudiante de Geografía y Gestión del Territorio, voló hasta Guatemala para tratar la tierra del país. «Hace falta espacio para cultivar, para así conseguir alimentos», explicó. Denunció la tala masiva de árboles que se está cometiendo, afectando de manera directa a los guatemaltecos. Sin duda, experiencias que cambian la vida de muchas personas.

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