«Muchos de mis prejuicios se han ido desmontando con estas prácticas»

Natalia Rebollo, atendiendo en Arrabal. :: crónica
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Natalia Rebollo, atendiendo en Arrabal. :: crónica

P. P.

Málaga. Natalia Rebollo es estudiante de 4º de Psicología, y ella lo tenía muy claro desde el principio; prefería hacer las prácticas curriculares en una asociación antes que en una empresa. «Me gusta saber que las cosas se hacen por altruismo. Mis valores coinciden más con los de una asociación», justifica.

Natalia Rebollo está realizando sus prácticas en la Asociación Arrabal. Trabaja en el departamento de educación laboral, y atiende a personas en riesgo de exclusión social: «Trabajamos dentro del programa 'Andalucía Orienta', y ofrecemos educación social a las personas que lo necesitan». Y respecto a esas personas, Natalia afirma que ningún caso es igual a otro. «Hay personas que han pasado por un proceso de drogodependencia, o mujeres víctimas de violencia de género». Su objetivo es que esas personas lo tengan fácil a la hora de encontrar un trabajo: «Arrabal apuesta mucho por la formación, es la forma más sencilla de cambiar el objetivo profesional», comenta Natalia. Además, estás prácticas no solo le han servido para aprender más en el ámbito de la psicología, ya que también le ha ayudado a crecer como persona: «Al trabajar con el colectivo con el que trabajo, muchos de los prejuicios que tenía se han ido desmontando poco a poco», confirma.

Respecto a si ella prefiere asociación o empresa, Natalia es rotunda: «Yo prefiero ayudar por ayudar, y no por obtener un beneficio. Yo personalmente me siento mejor sabiendo que mi trabajo está sirviendo de apoyo a otras personas. Porque la orientación laboral es cara, y hay muchas personas que no pueden pagársela».

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