«Con once años cogí la bandera del síndrome de Down y no voy a soltarla»

Pablo Pineda respondió a las preguntas de los asistentes a la conferencia. :: p. pineda/
Pablo Pineda respondió a las preguntas de los asistentes a la conferencia. :: p. pineda

El maestro Pablo Pineda imparte una conferencia en Ciencias de la Educación dentro de una jornada sobre 'Atención a la diversidad'

PATRICIA PINEDA

málaga. «Ser síndrome de Down no significa ser tonto». Así de tajante se mostró el maestro Pablo Pineda ante los alumnos de Ciencias de la Educación que acudieron a su conferencia, enmarcada dentro de la Jornadas sobre 'Atención a la diversidad del alumnado'. Antes, un vídeo mostraba cómo era Pineda de pequeño. Desde muy joven ya supo cuál era su lucha. «Con once años ya cogí la bandera del síndrome de Down, y no voy a soltarla», dijo. «Dejad que los niños como yo vayan al colegio», pedía siendo apenas un niño. Ahora, con 42 años, se dedica a ofrecer charlas por las universidades, empresas y salas de todo el mundo para contagiar su causa, aunque todavía admite que siente «vértigo» al ver el camino recorrido.

La conferencia causó gran expectación y no defraudó a nadie. El maestro se mostró muy cercano con el público. Tanto, que incluso rompió a llorar al hablar de sus padres. «Mi palabra en la vida ha sido concienciación. Pero para eso antes me lo tenía que creer yo, ¿y quiénes hicieron esa labor? Mis padres», reconoció. En ese momento una manta de aplausos envolvió la sala y arroparon a un Pablo Pineda muy emocionado, que recordaba a su padre con especial cariño. «Él me enseñó a leer, igual que a mis hermanos. También me enseñó la pasión por los idiomas, la geografía o el tiempo», relató.

Pero no todo fueron lágrimas al hablar sobre su familia. Una sonrisa llenó su cara para contar una anécdota: «Me hacían jugarretas para ver cómo me las apañaba. Quedaban conmigo y luego no aparecían. Yo iba solo en el autobús, y por detrás me vigilaban. Mis padres tenían muy claro que yo debía ser lo más autónomo posible», recordó.

Pablo Pineda tiene una larga trayectoria, pues aparte de maestro y conferenciante también es actor y escritor. De hecho, fue galardonado con la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de Cine de San Sebastián con la película 'Yo, también', en la que interpreta a un licenciado universitario con síndrome de Down. Pero en realidad a él no le gusta que le denominen así. «Dicen que soy actor, pero yo no he estudiado Arte Dramático. Vengo de un mundo muy alejado del cine. Yo la película la hice por concienciar», indicó.

Pineda tiene mucho de qué sentirse orgulloso. Fue el primer síndrome de Down que entró a un instituto. «Cuando llegué a BUP nunca se había visto a un chico como yo. Había muchas reticencias y hubo que votar mi admisión», relató. Fue el fundador del Proyecto Roma de educación inclusiva y catedrático de Didáctica de la UMA, Miguel López Melero, quien hizo ver que él, al igual que cualquier otro niño, podía continuar estudiando. Y por eso le recuerda con especial cariño.

Educación inclusiva

Todas estas circunstancias a lo largo de su vida hicieron a Pineda creer fielmente en la educación inclusiva, en la que «todos aprenden de todos». «Gracias a la educación inclusiva soy lo que soy a día de hoy», aseveró. Para él, los maestros tienen un papel importante respecto al cambio en la educación, pero lo principal es que exista «una voluntad política». «Cuanto menos educados estemos, seremos más manipulables», espetó.

Entre el público, muchas preguntas. Una en especial le tocó la fibra al conferenciante: «¿Qué opinas de los centros específicos?». «Si yo hubiera estado en uno no sería lo que soy ahora. Estaría recluido entre cuatro paredes. Eso sí, muy bien cuidado, como un jarrón chino», sentenció sin tapujos.

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