«Estamos llegando a un punto de no retorno en cuanto al cambio climático»

María del Mar Trigo, frente al umbráculo de Ibn al-Baytar, en el Jardín Botánico de la UMA. :: patricia pineda/
María del Mar Trigo, frente al umbráculo de Ibn al-Baytar, en el Jardín Botánico de la UMA. :: patricia pineda

María del Mar Trigo, directora científica del Jardín Botánico de la UMA, afirma que entre sus retos está el reactivar la colaboración con otros espacios similares, como el de La Concepción

PATRICIA PINEDA MÁLAGA.

María del Mar Trigo Pérez es profesora en la Facultad de Ciencias, en el área de Botánica. Imparte la asignatura 'Botánica' en el grado de Biología y 'Aerobiología' en el Máster en Diversidad Biológica y Medio Ambiente. Recientemente ha sido nombrada directora científica del Jardín Botánico de la Universidad de Málaga.

-Hace ya unas semanas que tomó posesión de su nuevo cargo como directora científica del Jardín Botánico, ¿qué retos se ha marcado para esta nueva etapa?

-He empezado despacio, tomando contacto con la antigua dirección del jardín, que sigue estando ahí y que además ha hecho su labor perfectamente. Yo vengo a aportar un poco más en el tema de la investigación y conservación.

-¿Tiene ya sobre la mesa algún nuevo proyecto para el Jardín Botánico?

-Hemos presentado varios proyectos en la convocatoria de Smart-Campus, estamos pendientes de la resolución. Nos proponemos reactivar la colaboración con otros jardines botánicos, entre ellos el Jardín Botánico-Histórico de La Concepción.

-¿Cómo comenzó su pasión por la botánica?

-Siempre le echo la culpa a mi marido porque cuando estábamos de novios un día se le ocurrió regalarme un libro sobre plantas. Me parecían preciosas y luego cuando las veía en las fotos me emocionaba mucho porque ya conocía sus nombres y usos. Me pareció fascinante y fue lo que me empujó a estudiar Biología, para poder estudiar botánica. Así comenzó, con una guía de plantas con 17 años.

«Mi pasión por la botánica comenzó cuando mi novio me regaló un libro sobre plantas con 17 años»

-Su estudio sobre el polen es una referencia, ¿cómo surgió centrarse en esa rama?

-Me dediqué más a la parte de la aerobiología, que es el estudio de las partículas bióticas de la atmósfera, fundamentalmente de los granos de polen por el tema de las implicaciones con el tema de las alergias. Se calcula que entre un 20 y 25% de la población actual en España presenta algún tipo de alergia al polen. Me pareció una línea muy interesante y en cuestiones de productividad científica me ha dado muy buenos resultados.

-¿Va a aplicar esta línea de conocimiento al Jardín Botánico?

-Ya se hizo un trabajo fin de grado en el que se estudió la morfología polínica de granos de polen de plantas del Jardín Botánico. Y vamos a seguir haciéndolo en un futuro. Tengo planteados varios TFG relacionados con el polen y con las visitas de las abejas.

-¿Qué le parece la apuesta de la UMA por el medio ambiente con un Vicerrectorado de Smart-Campus?

-Me parece maravilloso que haya un vicerrectorado que precisamente se ocupe del tema medioambiental. Primero en el campus, y por extensión también beneficia a la ciudad y al medio ambiente en general. Era necesario.

¿QUIÉN ES?

Formación
Licenciada en Biología por la Universidad de Málaga.
Currículum
Profesora en el Departamento de Biología Vegetal, en la Facultad de Ciencias. Directora científica del Jardín Botánico de la UMA.
Investigación
Desarrolla trabajos sobre la presencia del polen en el aire.

-¿Cree que se cuida suficiente la flora en Málaga?

-A mí me gustaría que se cuidara un poquito más. Me consta que se hace mucho esfuerzo, tanto por parte del Ayuntamiento como por la Universidad, pero habría que dedicar más medios en la medida de lo posible. Lógicamente no se pueden dejar abandonadas otra áreas, pero creo que se podría hacer mejor.

-¿Y hay suficientes zonas verdes?

-Desde mi punto de vista siempre hace falta más. No solo jardines, también zonas de esparcimiento, áreas de juegos, deportivas, donde la gente puede llevar sus mascotas y sea un lugar de encuentro. Se está intentando. Cada vez hay más zonas en las que se ponen más juegos infantiles o máquinas para hacer ejercicio.

-¿Tiene vuelta atrás el cambio climático?

-El cambio climático es algo incuestionable. Nosotros vamos a presentar una tesis en breve en la que a través de los registros de polen en la atmósfera vemos cómo se va adelantando en algunos casos la época de floración de plantas y la liberación de polen, lo que tiene repercusiones sobre las personas alérgicas. Van a estar tomando medicamentos durante un periodo de tiempo más largo. También puede afectar drásticamente a la climatología de la Península Ibérica si el anticiclón de las Azores se mueve por el efecto del cambio climático, además de inundaciones, deshielo...

-¿Se puede hacer aún algo?

-Yo he ido pasando por distintas etapas. Hace unos años sí lo creía. Ahora no estoy segura de que estemos a tiempo. Podemos hacer bastante para que no vaya a más, pero creo que estamos llegando, si no hemos llegado ya, a un punto de no retorno. Tienen que ponerse de acuerdo todos los países, las medidas que se toman repercuten a nivel global y si hay algunas naciones, sobre todo las grandes potencias, que no toman medidas drásticas, creo que vamos a tener poca solución. Un ejemplo son las medidas del uso de las energías renovables en España, como la solar, que el Gobierno actual está paralizando.

-¿De qué manera se podría concienciar más a la población?

-Informando de las consecuencias. Decirle que estamos viviendo en un planeta y que no tenemos otro al que ir. Hay que concienciar, pero desde pequeños, porque muchas veces los niños son la clave. Cuando llegan a sus casas son capaces de convencer a sus padres de que dejen de fumar porque en el colegio le han dicho que es malo, por ejemplo. Pues igual. Los niños pueden convencer a la familia de reciclar o de ir apagando las luces. Todos esos pequeños gestos pueden ir cambiando las cosas mucho.

-¿Hay futuro en España para los alumnos de Biología?

-Los alumnos de ahora son gente con mentalidad muy abierta. Antes pretendían quedarse a vivir y trabajar en su ciudad. Ahora no les importa salir fuera a buscar trabajo. Son una nueva generación de migrantes muy preparados a los que no les damos la importancia en nuestro país. Les cerramos las puertas y las oportunidades mientras que otros países se benefician de nuestros jóvenes. Es una pena que ellos no puedan desarrollar su vida laboral en España. Teniendo la formación que tienen les pagan unos sueldos totalmente miserables.

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