«Hay que invertir más en materia de cultura porque un país culto es un país rico»

Lumbreras junto al cartel del Contenedor Cultural, espacio que ha impulsado desde el Vicerrectorado. :: pablo marinetto/
Lumbreras junto al cartel del Contenedor Cultural, espacio que ha impulsado desde el Vicerrectorado. :: pablo marinetto

Tecla Lumbreras Vicerrectora de Cultura y Deportes de la UMA

PABLO MARINETTO MÁLAGA.

«La vida da muchísimas vueltas y cambia cuando menos te lo esperas». Una reflexión certera y que refleja de la mejor manera la trayectoria de la protagonista de estas líneas. Tecla Lumbreras ha pasado de limpiar oficinas en París a finales de los 70 a ser vicerrectora de Cultura y Deportes de la Universidad de Málaga. Todo ello, gracias a un camino marcado de principio a fin por su pasión por el arte y la cultura y por hacer de la valentía y el no mirar atrás una filosofía de vida.

De París dice que fue «la mejor universidad que tuvo en su vida». Aunque lo que vino después probablemente ha hecho de ella lo que es hoy. Un personaje querido y reconocido en la escena cultural malagueña por haber sabido volcar sus esfuerzos en hacer de Málaga un lugar que impulsara el talento local y acogiera el foráneo. Algo que intentó hacer desde la Galería del Colegio de Arquitectos, de la que estuvo al frente 10 años, en la Diputación de Málaga, y ahora desde su puesto en la UMA como responsable de Cultura y Deportes.

¿QUIÉN ES?

uCargo
Vicerrectora de Cultura y Deportes de la Universidad de Málaga.
uCurrículum
Profesora del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UMA desde 1998. Licenciada en Filosofía y Letras por la UMA en 1979 y Doctora en Ciencias de la Comunicación en 2016.
Otras responsabilidades
Directora de la Galería de Arte del Colegio de Arquitectos de Málaga entre 1984 y 1993 y miembro del Consejo Asesor de Artes Plásticas de la Diputación Provincial de Málaga. En 1995 inaugura el espacio multidisciplinar 'La Buena Estrella. Iniciativas de Gestión Cultural'. Entre 1999 y 2003 dirigió el Área de Cultura de la Diputación. En la Universidad coordina el proyecto 'Galería Central' y es también miembro del Ateneo y vicepresidenta de la Alianza Francesa de Málaga.

-Su viaje a París no es un secreto, pero ¿qué significó?

«En París aprendí mucho de la vida y fue la mejor universidad informal que pude tener» «En Málaga apenas había espacios culturales y la Galería de Arquitectos fue pionera»

-Es algo que siempre cuento a mis alumnos de Comunicación Cultural en la Facultad. Por aquel entonces, el Erasmus no existía. Fui al acabar la carrera a visitar a una amiga unos días y acabé quedándome dos años. Empecé limpiando casas y oficinas y luego una galería de arte. Después, mi novio, que era guitarrista de música clásica , y yo cambiamos la limpieza por la música. Mientras él tocaba, yo iba pasando el platillo pidiendo dinero 'pour la musique'. Aprendí muchísimo en París, sobre todo de la vida. Fue la mejor universidad informal que pude tener.

-¿Y por qué volver?

-Por mí me hubiera quedado, porque desde allí viajamos a Londres, Berlín, Amsterdam...Estábamos en el centro de Europa. Además, empezaron a surgir proyectos interesantes como clases de español, y algún que otro concierto privado en casas de la burguesía en la zona de los Campos Elíseos. Pero pensamos que era el momento de volver si quería encontrar algún trabajo en condiciones en España.

-¿Y así fue?

-No del todo. Cuando regresé a principios de los 80 empezaban a surgir colectivos de artistas y uno -7/10- me contrató. Con ellos estuve un par de años dirigiendo una sala de exposiciones y en una de las inauguraciones, los arquitectos José Ignacio Díaz Pardo y María Eugenia Candau me ofrecieron hacerme cargo de la Galería del Colegio de Arquitectos. Y no tardaron mucho en convencerme.

-La Galería del Colegio de Arquitectos marcó un antes y un después en el panorama cultural de la ciudad...

-Es que en Málaga apenas había espacios de este tipo, salvo la sala de la Diputación en calle Ancha, una pequeña que tenía el Ateneo y la que la Junta de Andalucía tenía donde ahora está el Museo Picasso. En el Colegio de Arquitectos se llevaron a cabo proyectos muy alternativos. De hecho, el director del Centro Galego de Arte Contemporáneo, Miguel Fernández-Cid, dijo una vez que más allá de Madrid y Barcelona, solo hubo dos ciudades que vivieron su particular movida, Málaga y Vigo.

-¿Qué es lo que más destacaría de esa etapa?

-En el Colegio de Arquitectos hicimos cosas muy bonitas y, sobre todo, rompedoras. Recreamos un bar de Torremolinos -el Marcos Minibar- que estaba regentado por un inglés y en el que los clientes habían ido dejando recuerdos, así que era como una especie de obra pop. Lo trasladamos todo a la Galería e incluso la clientela venía hasta Málaga para consumir. De galerista pasé a ser camarera. Muchos años después el Museo Reina Sofía montó una discoteca en una de las salas temporales y el CGAC hizo algo parecido, pero no hay que olvidar que nosotros lo hicimos en 1984.

-Después del Colegio de Arquitectos, pasaría por la Diputación de Málaga e inauguraría su propia galería. En 2016 se convertía usted en la nueva vicerrectora de Cultura y Deportes, pero ¿cuando empieza su vínculo con la Universidad?

-Pues fue un poco por casualidad. Salió una plaza de profesor y me presenté. A la Facultad entré en el 98 pero a los dos meses aproximadamente me llamaron de la Diputación de Málaga para dirigir el Área del Cultura, y me pareció una buena oportunidad. Estuve durante una legislatura compaginándolo con las clases en la Universidad y en ese tiempo nos centramos mucho en los jóvenes y en las mujeres, dedicando varias salas a sus proyectos. Incluso creamos un certamen de jóvenes realizadores y los llevamos a Madrid a que proyectaran sus cortos al Círculo de Bellas Artes.

-En estos años ligada a la Facultad de Ciencias de la Comunicación, quizá una de sus aportaciones más destacables haya sido Galería Central...

-Bueno, realmente Galería Central fue un proyecto que surgió de los alumnos. Fue de abajo a arriba. Como sabían mi trayectoria, contactaron conmigo para encontrar un espacio en el que celebrar una semana cultural. Se hizo todo de la forma más profesional posible y se ha mantenido el proyecto. De hecho el pasado noviembre cumplimos 10 años. Ahora es un proyecto de innovación educativa, pero durante mucho tiempo los alumnos trabajaban de manera altruista.

-También bajo su dirección, el Contenedor Cultural se ha convertido en un epicentro de cultura vanguardista trayendo a grupos como Las Bistecs y a Vinila Von Bismark el próximo mes de mayo. ¿Cómo surgió la iniciativa?

-Cuando llegué al Vicerrectorado, nos dimos cuenta de que había una infraestructura que podíamos explotar. La idea fue crear un espacio 'por y para los estudiantes' y desde el principio han sido ellos los grandes protagonistas. Se creó una programación lo más variada posible con cine, música, teatro y artes plásticas y escénicas.

-¿Con qué novedades sorprenderá el Vicerrectorado el próximo curso?

-Aún estamos trabajando en ello, pero sí puedo adelantarle que estamos preparando un desfile de moda deportiva en el que esperamos contar con la participación de la comunidad universitaria. Entre ellos, alumnos, profesores y los jugadores de los distintos equipos con los que cuenta la UMA. La otra novedad llegará el 25 de octubre. Vamos a sustituir el tradicional concierto de música clásica de inicio de curso por 'UAU', un festival de música moderna en la ampliación del campus de Teatinos.

Singularidades

-En los últimos años Málaga ha sufrido una profunda conversión cultural. ¿Podríamos morir de éxito?

-Málaga ha apostado por el ocio-cultura y está muy bien. Aún así hay que tener cuidado para que no se convierta en un parque temático hecho por y para los turistas. La gentrificación está expulsando a la gente de los centros históricos. Si te fijas, en calle Larios apenas quedan comercios tradicionales, todo son franquicias, y si eso sigue así, dentro de unos años dará igual estar en Málaga que en Londres o en Nueva York. El turista busca lo singular, lo que distingue a la ciudad.

-Pero la cultura suele ser lo primero en lo que se recorta...

-Si, y es una pena porque Andalucía, en general, y Málaga, en particular, son territorios que viven fundamentalmente de su patrimonio. Por eso siempre digo que en materia de cultura no hay que hablar de subvenciones, sino de inversión. Un país culto es un país rico.

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