La inteligencia emocional contra el estrés de los docentes

Natalio Extremera y Sergio Mérida, en la Facultad de Psicología. :: S. m./
Natalio Extremera y Sergio Mérida, en la Facultad de Psicología. :: S. m.

Tres profesores de Psicología demuestran que los educadores que son capaces de gestionar las emociones sufren menos problemas psicosociales

SANTIAGO MOLINA

La docencia es una profesión de «riesgo psicológico». Así lo afirman los profesores de Psicología de la UMA Natalio Extremera y Sergio Mérida, que junto a su compañera Lourdes Rey han realizado un estudio del que se desprende que el 25,5% de docentes de Infantil, Primaria, Secundaria y Universidad manifiestan indicios de estrés, ansiedad y depresión que se encuentran «encima de lo normal», porcentaje que, según Extremera y Mérida, sería «mucho mayor por diversas circunstancias».

En este estudio, que ha tomado como muestra 310 profesores de la provincia de Málaga, se demuestra, según sus autores, que la inteligencia emocional sirve para gestionar y afrontar situaciones adversas para los docentes en las aulas. Asimismo, queda constancia de que la inteligencia emocional varía según los sexos: «Los hombres con niveles de inteligencia más bajos manifiestan mayores problemas de ansiedad y depresión que las mujeres».

Una solución a esta situación podría ser «fomentar una formación en inteligencia emocional para este sector». No hay que olvidar que el estrés y la ansiedad acumulados en el trabajo pueden ser causantes de bajas laborales por depresión.

«El estrés en Infantil, Primaria y Universidad es mucho más leve que en Secundaria»

Para la elaboración del estudio se reunieron con grupos de profesores durante dos horas para llevar a cabo dinámicas y conocer la situación de estos docentes. Este contacto les sirvió a estos profesores para fomentar la cooperación y mejorar sus perspectivas ante el descontento que podían padecer en su trabajo. «El estrés en Educación Infantil, Primaria y Universidad es mucho más leve que en Secundaria», apunta Extremera.

Manual

Otra forma para divulgar la utilidad de la inteligencia emocional ha sido la elaboración de un manual sobre dicho tema llamado 'Programa Proemo. Creando profesores emocionales'.

Por su parte, Mérida sostiene que «además de favorecer la inteligencia emocional en el profesorado, que sería muy positivo para la pedagogía y su situación personal, es necesario que se acompañe con mejoras estructu- rales». En su próxima investigación tratarán de buscar una muestra más alta para ampliar su alcance a otras provincias.

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