Las Humanidades se renuevan para frenar la caída de alumnos

Las asignaturas de tecnología se imparten en las aulas de Informática de la Facultad de Filosofía y Letras :: s. m./
Las asignaturas de tecnología se imparten en las aulas de Informática de la Facultad de Filosofía y Letras :: s. m.

Filología Clásica, Filosofía e Historia apuestan por la movilidad, la mejora de la inserción laboral y las tecnologías para hacer más atractivas sus titulaciones

SANTIAGO MOLINA MÁLAGA.

Tradicionalmente, el estudio en las universidades tenía un componente más reflexivo y prestaba menos atención a la empleabilidad de sus alumnos, ya que su misión principal no era esa, sino la de proporcionar conocimientos. Con el paso del tiempo, se les ha exigido que se adapten más al entorno profesional. Debido a este nuevo cometido, determinadas titulaciones parecen encontrarse en una situación más ventajosa. Tanto es así, que algunos grados gozan socialmente de mayor renombre en base a su supuesta utilidad, en detrimento de otros. En un contexto tecnologizado y globalizado, cabe preguntarse cómo encajan titulaciones que se imparten en la UMA como Filosofía, Historia o Filología Clásica.

Para el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Juan Antonio Perles, no hay duda de que la permanencia de las Humanidades en el futuro está «asegurada y que encajan en el mundo actual». Sin embargo, estas carreras deben hacer un mayor esfuerzo para no quedarse descolgadas. Y eso es precisamente lo que están haciendo estas titulaciones en la UMA, que apuestan por la movilidad de sus estudiantes, el acercamiento a las nuevas tecnologías y la mejora de la empleabilidad de sus alumnos como armas para hacer más atractivos sus estudios y no perder alumnado. «Parece que tenemos colgado un sambenito, pero realmente somos punteros tecnológicamente en la UMA», afirma Perles.

«En muchos casos se tiene un estereotipo de las Humanidades que no se corresponde con la realidad porque, aunque no lo aparenten, estas áreas poseen muchos nexos con la tecnología y su adaptación a ella es más que evidente», explica Alicia Marchant, secretaria académica de la facultad y profesora de Historia. Según los datos de la UMA, en los últimos años los grados de Historia, Filología Clásica y Filosofía han sufrido algunos altibajos en lo que se refiere a la cantidad de matriculaciones pero, actualmente, están consiguiendo reconducir esta tendencia para poner en valor el conocimiento humanístico. En el año 2013/2014, Filología Clásica consiguió 46 matrículas totales, Filosofía 67 e Historia 219. Un año después, las matrículas en Filología Clásica aumentaron hasta 51; en Filosofía hubo 62 y en Historia 214, una leve caída. En el año 2015/2016 en Filología Clásica hubo un descenso de alumnos matriculados, que bajaron hasta 24; por su parte, en Filosofía creció hasta 67, superando las plazas ofertadas, en cambio, Historia también bajó hasta los 179. No obstante, el curso pasado (2016/2017), Filología Clásica casi duplicó el número de matriculados, que llegó a 45, Filosofía completó todas sus plazas (65) e Historia también las incrementó hasta 204.

Desde Filosofía apuestan por su aplicación en ámbitos como la BioéticaLas aplicaciones han revolucionado el mundo de las lecturas de textos antiguos

El catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia, Alfredo Burrieza, señala que uno de los campos punteros es la adaptación de la Filosofía a los problemas éticos presentes en estudios como la Ingeniería Genética, Bioética y las relaciones entre los humanos y la inteligencia artificial.

Implicación

En paralelo, el catedrático de Filología Clásica y vicedecano de Grados, Juan Francisco Martos, sostiene que se está consiguiendo que la carrera recupere su atractivo, ya que estuvo cerca de su desaparición pero, desde el paso de ser una licenciatura a grado el número de alumnos ha aumentado considerablemente. «Queda mucho trabajo por hacer, pero la implicación de los alumnos es muy buena y ese es el verdadero objetivo», afirma. «Tener una perspectiva mercantilista de la Universidad es un error, y, teniendo en cuenta que la Filología Clásica nunca ha sido de masas, los números no son tan malos. Auguro que en los próximos cinco o diez años estas cifras se mantendrán», opina Martos.

Un plan para fomentar las prácticas

Desde el vicerrectorado de Empleabilidad y Emprendimiento se ha lanzado un programa para que los alumnos que cursan titulaciones poco demandadas por el sector empresaria puedan realizar prácticas. En éstas se encuentran Filosofía y Filología Clásica. A través de esta iniciativa, la Universidad de Málaga cofinancia estas prácticas abonando la mitad de lo estipulado como pago mínimo a los estudiantes becados, que son 360 euros.

En el caso de esta titulación, se han actualizado diversas asignaturas, sobre todo las relacionadas con el uso de las tecnologías, como Nuevas Tecnologías aplicadas a la Filología Clásica u otras relacionadas con la mitología. Incluso se ha firmado un acuerdo con el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto en esta línea. En el caso de las tecnologías, proporcionan al alumnado diversas herramientas para el mejor conocimiento de los textos clásicos como Papyri.info o Thesaurus Linguae Graecae y gracias a ella, las búsquedas y las lecturas de textos se pueden hacer en minutos. «Esta facilidad ha supuesto una revolución», señala Martos. Otro aspecto que se potencia es el de fortalecer los másteres con convenios con otras universidades como la de Verona, Creta o Salerno, donde los estudiantes finalizan los estudios, o divulgar el mundo antiguo y su interés a través de conferencias, concursos, olimpiadas de griego y festivales de teatro.

Pese a todo, no descartan reducir las plazas del Grado en Historia, pero desde el decanato intentan evitarlo apostando por una estrategia «sostenida en tres pilares fundamentales que son la internacionalización, la inserción laboral del alumnado y mantener los valores críticos característicos de las Humanidades, sin olvidar la importancia que supone crear unos buenos canales de comunicación». «Aunque será complicado conseguirlo si los políticos no valoran este conocimiento, nosotros estamos muy orgullosos de nuestro trabajo y de nuestros alumnos, no somos el hermano pequeño de la Universidad», señala Perles.

«Hay que perseguir las vocaciones; las salidas al final se las busca uno mismo»

Alberto López, que actualmente está en tercer curso del Grado de Historia, explica que lo que le movió a estudiar esta titulación es que se trata de su «pasión». Respecto a la posibles salidas laborales, apunta que «realmente las salidas se las busca uno». «Hay que perseguir las vocaciones, porque haciéndolo es más probable que se te dé bien algo», afirma. Según López, el acercamiento dela carrera a las tecnologías está «muy bien implantado». Afirma que hay una asignatura específica sobre este tema, que imparte la profesora y secretaria académica, Alicia Marchant, ‘Acceso a las fuentes’. «A partir de recursos digitales es muy fácil moverse por miles de páginas y bases de datos, así como bibliotecas. Es una forma de integrar las Humanidades y la tecnología», comenta López.

Para López, el papel de las carreras humanísticas es «esencial» porque conforman el pensamiento crítico. «Gracias a ellas es posible aprender de economía, de política, de arte, de la democracia y de la cultura en general», señala.

«Entramos en esta carrera para alcanzar una formación cultural»

«La mayoría de personas que nos matriculamos Filología Clásica lo hacemos por placer y por gusto. Entramos en esta carrera porque buscamos una formación cultural, y con esfuerzo los estudiantes sí conseguimos salidas laborales», explica Ana Roldán, que está en cuarto curso del Grado de Filología Clásica. Sostiene que la adecuación de la carrera a los recursos tecnológicos y a la innovación está «muy bien conseguida». Además, en la actualidad la red proporciona una inmensa cantidad de información sobre esta área de conocimiento.

Esta alumna lamenta que el latín, el griego y la filosofía siempre han quedado «muy excluidos en la sociedad por la poca relevancia que le dan las instituciones en los planes de estudio, ya que no tienen en cuenta que el español procede del latín y que la sociedad griega es cuna de la sociedad occidental». Respecto a la defensa de los valores y actualización del grado afirma que los profesores son los que «están haciendo una gran labor para asegurar la permanencia y la renovación constante de la carrera».

«Con empeño, estoy convencido de que es posible encontrar trabajo de esto»

Juan Manuel Carmona estudia actualmente 4º de Filosofía, y apunta a que la integración de la tecnología en las carreras de Humanidades «se está consiguiendo gracias a la implicación de los docentes y de la organización de la propia facultad». No obstante, opina que la vocación ha de estar «muy presente» en las personas que quieran cursar Filosofía. «Con empeño, estoy convencido de que es posible encontrar una salida laboral. Es difícil, pero no imposible; cualquier persona que luche por hacer lo que le gusta puede lograrlo», apostilla Carmona. También, coincide en que las tecnologías y los recursos electrónicos, asentados en asignaturas como ‘Filosofía de la mente’ o ‘Conocimiento, ciencia ysociedad’, encajan en la filosofía.

Pero, a causa del desinterés de sectores de la sociedad por las Humanidades, asevera que «se pierde parte del atractivo que tienen, porque es una titulación muy transversal que proporciona una base de conocimientos aplicables a la vida en general».

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