Huertos ecológicos para educar

Voluntarios del proyecto Jaulas Abiertas con miembros de la Asociación Málaga Down que acuden habitualmente a este espacio. :: R. Sánchez/
Voluntarios del proyecto Jaulas Abiertas con miembros de la Asociación Málaga Down que acuden habitualmente a este espacio. :: R. Sánchez

Jaulas Abiertas lleva cuatro años concienciando sobre el respeto al medio ambiente con una educación alternativa

ROCÍO SÁNCHEZ

En un espacio escondido en las proximidades del Aulario Gerald Brenan, en el Campus de Teatinos, trabajan con la tierra los voluntarios de Jaulas Abiertas. Un proyecto que, entre muchas otras labores, colorea de verde la gama de grises de la arquitectura de la Universidad de Málaga con un 'bosque comestible'.

La iniciativa arrancó en 2014 y cuenta con numerosos voluntarios y participantes, que promueven una educación alternativa a través de la protección del medio ambiente. Desarrollan propuestas como los cursos de 'permacultura' -el respeto por la tierra-, que se realizan en el edificio The Green Ray; talleres de esculturas ensambladas o actividades con entidades como la Asociación Málaga Down, con quienes mantienen una colaboración habitual.

Según Pablo Torres y Doris Otis Mohand, coordinadores de Jaulas Abiertas, la idea surgió de la mano de un grupo de alumnos de la Facultad de Educación para crear un espacio común «en el que los estudiantes puedan soñar con lo que no ocurre en la universidad, cada uno aportando su propio talento», tal y como explican. Para ello, recibieron el apoyo de la propia facultad y del Vicerrectorado de Smart-Campus.

El espacio se encuentra junto al aulario Gerald Brenan, en el campus de Teatinos Además de cursos de 'permacultura', los voluntarios están construyendo un bosque comestible

Además, pretenden integrar los principios de la 'permacultura' en las distintas facultades de la UMA, para que los estudiantes puedan aprender una manera distinta de entender la economía, el turismo o la educación.

El valor fundamental de este proyecto se encuentra en su propia autogestión, ya que todas las plantaciones y construcciones han sido realizadas por ellos mismos. «Queremos que las propias personas que intervienen hagan por sí mismas todos los elementos y en el camino obtengan un aprendizaje», defiende Torres, quien añade que todos son maestros y aprendices al mismo tiempo, ya que «cada día enseñan y aprenden algo nuevo».

Autogestión y reciclaje

De esta forma, han conseguido plantar más de 70 árboles frutales, entre los que se encuentran nísperos, higueras, aguacates, naranjos o limoneros. También han creado un invernadero con material reciclado y reutilizan neumáticos y palets para «no seguir aportando más basura y reducir el impacto», relata Otis Mohand. Actualmente trabajan en la creación de un ágora o 'pérgola bioclimática', un espacio cubierto con gradas en el que poder desarrollar actividades y talleres protegidos de la lluvia, el sol o el viento.

Igualmente, pretenden habilitar zonas para niños con materiales reciclables y generar 'microespacios' con la ayuda de la Escuela de Arquitectura. Muchos desafíos por delante pero también mucha ilusión por construir entre todos «un espacio en el que empoderarse y comunicarse con otras carreras sintiéndose útil con la sociedad», anuncia Torres.

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