La UMA expone sus reliquias tecnológicas

Ordenadores, placas de memoria, discos duros y calculadoras conforman el grueso de la exposición. :: p. M./
Ordenadores, placas de memoria, discos duros y calculadoras conforman el grueso de la exposición. :: p. M.

El museo del SCI de Teatinos reúne piezas de coleccionista como ordenadores, videoconsolas o una memoria de ferrita

PABLO MARINETTO

Que la oferta cultural de la Universidad de Málaga aporta infinitas posibilidades es innegable. Las actividades y exposiciones se suceden durante todo el año, pero aún existen algunos tesoros por descubrir que pasan desapercibidos en el día a día de la ajetreada vida universitaria.

Desde hace más de una década, el edificio del Servicio Central de Informática (SCI) -situado a las espaldas de la Facultad de Ciencias, en Teatinos- alberga en su interior las reliquias que han configurado la historia tecnológica de la UMA, desde los primeros ordenadores a teléfonos móviles que en su día fueron punteros. Un proyecto que comenzó sin pretensiones pero que con el paso de los años se ha convertido quizá en uno de los espacios expositivos más completos de la institución académica.

«La idea inicial no fue la de crear un museo. Al principio me limite a recuperar material y ordenadores de los centros que resultaban interesantes por su antigüedad», explica Joaquín Canca, director del Servicio Central de Informática.

En las vitrinas del museo de SCI se pueden ver desde dispositivos para la impresión de cheques de principios de siglo hasta consolas como la Nintendo Squish de 1986. Ésta última, junto con otro considerable número de aparatos conforman una sección entera dedicada a los videojuegos y creada en su mayoría por donaciones de particulares.

Aun así, el grueso de la exposición lo conforman ordenadores, placas de memoria, discos duros y calculadoras que a día de hoy pueden considerarse objetos de coleccionista. La memoria de ferrita hecha a mano es, en palabras de Canca, «una de las piezas más interesantes que acoge la muestra». Y es que su desarrollo hacia 1950 en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) marcó un antes y un después, aunque hoy estén solo en la memoria de los más nostálgicos. Otra fiel reflejo de la apuesta de la UMA por estar a la vanguardia en materia tecnológica son los ordenadores North Star Advantage, que fueron instalados en las secretarías de cada centro y posibilitaron las primeras automatizaciones de matrículas de estudiantes.

Nuevos retos

De cara al futuro, el Museo afronta nuevos retos y aspiraciones. Entre ellos, enriquecer todavía más la colección con piezas que, por falta de espacio, aún permanecen guardadas en la recámara, y hacerlas más visible al público. «Esperamos que el proyecto para el nuevo edificio del SCI en la Ampliación salga adelante. En él habrá un espacio reservado para ampliar el museo y mostrar piezas interesantes que ahora mismo nos es imposible incluir», asegura Canca.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos